El cactus: ¿una opción natural para el agua potable?

Una tesis de grado en la Universidad del Atlántico sería un primer paso en esa dirección y, de aplicarse, beneficiaría a miles de personas.

El mucílago, que es un líquido viscoso y complejo de hidratos de carbono almacenado en el tejido interior y exterior de los clad

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El mucílago, que es un líquido viscoso y complejo de hidratos de carbono almacenado en el tejido interior y exterior de los clad

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junio 23 de 2015 - 02:23 a.m.
2015-06-23

Desde mediados del siglo XX se han realizado una serie de estudios sobre las múltiples propiedades del cactus y se ha comprobado, en ratas, que tiene efectos positivos en la reducción del colesterol, triglicéridos, obesidad, glicemia en la sangre y que protege de la ulcera gástrica ocasionada por el alcohol, entre otras cosas.

Otras investigaciones han resaltado sus propiedades como complemento alimenticio, rico en fibra, y hasta la Organización Mundial de la Salud. OMS, ha reconocido como hipoalérgico el colorante, rojo carmín, que produce la cochinilla, el insecto que crece sobre las ramas aplastadas o cladodios del cactus y que la industria cosmetológica utiliza en la producción de labiales y rubor.

Pero ahora, los jóvenes ingenieros químicos colombianos Jairo Núñez y Daniel De la Hoz, de la Universidad del Atlántico, dirigidos por la docente investigadora, Ximena Vargas (PhD), coordinadora del programa de ingeniería, investigaron sobre las propiedades coagulantes de la tuna (Opuntia Ficus indica), una de las más de 2.500 especies de cactus originarias de América, para retirar la turbidez del agua contaminada, lo que podría beneficiar a miles de personas en zonas apartadas y desérticas como la Guajira. La especie crece en ese departamento y en el del Magdalena

El objetivo principal de la investigación, que se inició en 2012, fue “obtener un producto natural y comparar su desempeño con el comercial y químico, que emplea alumbre y PAC (poli cloruro de aluminio), en el tratamiento del agua”, explica Vargas, que hace parte de bioprocesos, un grupo de investigación integrado por profesores del programa de ingeniería química de la Universidad del Atlántico.

La idea del estudio fue investigar sobre una solución ambiental viable para favorecer con agua potable a las comunidades más afectadas y, de hecho, la investigación que realizaron Núñez y De la Hoz, como tesis de grado de ingeniería química, se centró en la utilización de “un coagulante natural a base de cactus para el tratamiento de las aguas del río Ranchería”, la más importante arteria fluvial del departamento de la Guajira, según resalta De la Hoz.

“Las comunidades rurales en situación de pobreza y las indígenas se encuentran en zonas donde hay escasez de agua y se hace necesario buscar soluciones sostenibles ajustadas a dichas comunidades para el abastecimiento de agua apta para el consumo humano”, añade.

PARÁMETROS FISICOQUÍMICOS

Con la investigación se buscó primero “corroborar y esclarecer la capacidad del extracto (mucilago) de la tuna para remover turbidez y color, que son parámetros fisicoquímicos con los que se determina la calidad del agua y los resultados fueron muy interesantes en comparación con las sustancias de origen químico que se utilizan en el proceso de tratamiento de agua”, explica Núñez.

“El mucílago, que es un líquido viscoso y complejo de hidratos de carbono almacenado en el tejido interior y exterior de los cladodios de la planta, tiene gran capacidad de retención de agua. Estudios previos establecieron que el del cactus Opuntia contiene hidratos de carbono tal como L-arabinosa, D-galactosa, L-ramanosa, D-xilosa, y el ácido galacturónico, que es, tal vez, el ingrediente activo de coagulación del Opuntia ficus y que contribuye, por lo menos, con el 50 % de la remoción de turbidez”, complementa De La Hoz.

La coagulación en el tratamiento de aguas superficiales, industriales y residuales “es un proceso esencial, que incluye la eliminación de especies químicas disueltas, turbiedad y otras partículas no deseables en el agua”, agrega.

Por eso, después de realizar el estudio y respaldarse en otros, los dos ingenieros colombianos afirman que “con los coagulantes naturales se obtienen resultados en remoción de turbidez similares a los coagulantes convencionales de origen químico como el sulfato de aluminio en condiciones determinadas y estiman que estas plantas son importantes para el mejoramiento de la calidad del agua en el futuro, pues representan una opción renovable y amigable con el medioambiente, por ser biodegradable y no tener efectos dañinos para la salud humana”.

Los investigadores desean proseguir con el estudio y esperan obtener patrocinio para aplicarlo en las zonas donde el agua, como en el caso del río Ranchería, no solo es escasa sino que necesita ser purificada de las impurezas.

Núñez afirma que “quisiera que este proyecto que se realizó en el laboratorio tuviera una aplicación práctica, para el beneficio de las personas en las zonas donde es difícil el acceso al agua potable”, que es también un problema de salud pública.

FALTA DE INFRAESTRUCTURA

De la Hoz explica que “las enfermedades abundan en lugares que carecen de un suministro de agua a través de una tubería procedente de una planta de tratamiento. La instalación de estos sistemas requiere altos costos de inversión. En el departamento de La Guajira, aproximadamente el 45% de sus habitantes vive en el área rural y 42% pertenece a una etnia indígena ya sea wayuu, koguis, wiwas o arzarios. En este contexto, es necesario encontrar soluciones que sean técnicamente factibles, de bajo costo, rápidas de implementar y que no produzcan efectos negativos en el medioambiente” ni a las comunidades, añade.

Pero, para poner en práctica la investigación hacen falta más trabajo y recursos. “Se requieren más estudios de tipo técnico-económico a mayor escala. Además de otros en la zona rural de la Guajira para ver si ellos aceptarían la tecnología y poder obtener el producto de una manera simple para estas comunidades. La idea sería continuar con la investigación y trabajar con dichas comunidades”, dice Vargas

Y, para eso, se necesita mucho más que deseos. Se requiere de patrocinio económico y voluntad política del Gobierno Nacional, departamental y de la empresa privada para solucionar, de una vez por todas, uno de los problemas ambientales y de salud pública más crónicos y graves como el de la escasez y mala calidad del agua en la Guajira.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio