Tomar café aviva el ánimo de las mujeres

La cafeína es el estimulante del sistema nervioso central más consumido en el mundo.

Archivo Portafolio.co

Beber cuatro tazas de café al día tienen un 20% menos de posibilidades de tener depresión.

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septiembre 27 de 2011 - 11:32 p.m.
2011-09-27

 

Las mujeres que beben cuatro tazas de café al día tienen un 20 por ciento menos de posibilidades de tener depresión que las que raramente toman esa infusión, indicaron investigadores estadounidenses.

La cafeína es el estimulante del sistema nervioso central consumido con más frecuencia en el mundo, y la ingesta de café representa alrededor del 80 por ciento del consumo de cafeína.

“Tomar café mejora la energía y el bienestar, este efecto a corto plazo es lo que impulsa el consumo de cafeína”, dijo Alberto Ascherio, de la Facultad de Salud Pública de Harvard, cuyo estudio aparece en la revista Archives of Internal Medicine.

Su equipo analizó a más de 50.000 mujeres apuntadas en un estudio de salud de enfermeras. Las mujeres tenían una edad promedio de 63 años, y ninguna estaba deprimida cuando inició la investigación.

El grupo de Ascherio midió el consumo de café basándose en datos de las mujeres durante 14 años, remontándose a 1976.

Entonces clasificó a las mujeres en función de cuánto café bebían y las siguieron durante otros 10 años.

“Descubrimos que las mujeres que bebían habitualmente cuatro o más tazas de café al día tenían un 20 por ciento menos de posibilidades de tener depresión que las que raramente o nunca bebían café", comenta Ascherio.

El equipo se centró específicamente en el café, pero indicó que tuvo conclusiones similares cuando observó el consumo de cafeína en general, incluyendo bebidas cafeinadas y chocolate.

Los autores hallaron que las mujeres que estaban entre las cinco primeras por consumo de cafeína tenían un 20 por ciento menos de posibilidades de desarrollar depresión que las que estaban entre las cinco de menor ingesta de esa sustancia.

El equipo estableció un intervalo de dos años o periodo de latencia entre cuando empezó a medir el consumo de cafeína y su evaluación de la depresión para asegurarse de que no estaban analizando sólo a mujeres demasiado deprimidas para ser bebedoras habituales de café.

Ascherio dijo que había muy pocos estudios que se fijaran en los efectos a largo plazo del consumo de café. Una investigación más pequeña efectuada en Finlandia halló que los hombres que bebían mucho café tenían menos posibilidades de suicidarse.

Y el propio equipo de Ascherio ha mostrado que beber mucho café puede proteger de la enfermedad de Parkinson tanto en hombres como en mujeres.

El autor añadió que todavía no está claro cómo el café protege de la depresión, pero que había algunas pistas.

Estudios con animales han demostrado que la cafeína protege contra ciertas neurotoxinas.

Y que receptores cerebrales que responden a la cafeína están concentrados en los ganglios basales, un área que es importante tanto para la depresión como para la enfermedad de Parkinson.

Ascherio subrayó que el estudio no demuestra que el café reduzca el riesgo de depresión, sólo que podría proteger contra esa condición de alguna manera, y agregó que se necesitan muchos más estudios para probar si la famosa infusión podría usarse para prevenir la depresión.

LA QUIMIOTERAPIA SERÍA SEGURA EN EL EMBARAZO REVELA ESTUDIO

Tratar a las embarazadas enfermas de cáncer con una quimioterapia fuerte no dañaría al feto, pero un parto prematuro para evitar someter al bebé por nacer a ese tratamiento oncológico sí lo hace, según un estudio difundido ayer.

Los científicos que estudiaron el desarrollo mental y de salud de los niños nacidos de madres tratadas por cáncer durante el embarazo hallaron que no se vieron afectados por la quimioterapia, pero sí sufrieron daños si nacieron prematuramente, ya sea por parto natural o inducido.

“Los datos sugieren que los niños sufren mucho más por ser prematuros que por la quimioterapia prenatal”, dijo Frederic Amant, oncólogo ginecológico del Hospital Universitario de Lovaina, en Bélgica.

Amant añadió que los resultados muestran que no hay necesidad de que las pacientes con cáncer que estén embarazadas aborten o retrasen el tratamiento más allá del primer trimestre.

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