El calor de hoy traerá la crisis del mañana

Al aparente buen tiempo y las temperaturas extremas le acompaña el auge de viajeros, pero el cambio climático anuncia, si nada lo remedia, un futuro negro para la industria del turismo.

Hay que cambiar los deportes de nieve “por turismo de montaña todo el año”.

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Hay que cambiar los deportes de nieve “por turismo de montaña todo el año”.

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noviembre 18 de 2015 - 01:17 p.m.
2015-11-18

Las estadísticas climatológicas no dejan lugar a dudas: el verano de 2015 ha sido el más caluroso en 40 años. En realidad, se han superado todas las temperaturas desde que hay registros en España, y el turismo parece ser el único beneficiado por las olas de calor sufridas.

Al clima extremo le acompañan temporadas veraniegas mucho más largas, veraneantes de abril en las playas españolas, baños agradables en aguas muy por encima de su temperatura habitual, hoteles a rebosar.

En las lluvias devastadoras del otoño, en las especies marinas amenazadas se prevé un futuro negro que nos afecta a todos. Pero “aprovecharse del cambio climático de modo cortoplacista es un grave error”, sentencian desde Greenpeace. Algo que, según la propia ONG, cuesta a España más de 100 millones de euros al año que van a parar a las reparaciones de puertos, paseos marítimos y espigones tras los temporales. “La actividad turística y el sector es de los más afectados y vulnerables al cambio climático”, apunta Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa y Clima.

“En España hay tres procesos principales que pueden desarrollarse por efecto del cambio climático: un aumento de los extremos atmosféricos (lluvias torrenciales y sequías extremas), una reducción de precipitaciones y de volúmenes de agua disponible y la pérdida de confort en el sur y este por las elevadas temperaturas del verano”, dice Carles.

Ante este panorama, las previsiones auguran una difícil situación para el turismo español, pero también global. Sin olvidarse de que este sector aporta el 10% del PIB en ambos casos. Una situación que, si nada lo remedia, haría perder riqueza y competitividad. “España perderá cuota de mercado a nivel mundial y reducirá la llegada de visitantes que se desplazarán hacia otros destinos con climas más agradables”, explica.

Por ello, y aunque la motivación sea económica, “es necesario tomar medidas desde ya”. Carles cree que “además de la eficiencia energética, que en el sector turístico está muy avanzada, debemos cambiar el modelo energético en el transporte y trabajar mucho más en la ordenación territorial”.

Pero también es necesario ofertar actividades la mayor parte del año, “no solo el verano como hasta ahora”. Desde la Fundación Empresa y Clima invitan, entre otras cosas, a cambiar los deportes de nieve “por turismo de montaña todo el año”, teniendo presente que más prevenir que curar.

EL TURISMO DE MASAS Y EL RESPETO POR EL AMBIENTE

La relación entre cambio climático y desarrollo turístico es simbiótica. Tanto le afecta el clima al sector como pesa su responsabilidad en el respeto por el medio ambiente. La protección del entorno es básica en un momento de máxima expansión del turismo de masas. Y en ello trabajan organizaciones no gubernamentales, Gobiernos y la propia industria.

María José Caballero es directora de campaña de Greenpeace España. Desde la organización centran gran parte de sus esfuerzos en promover un turismo sostenible y aseguran que “se ha avanzado mucho a nivel nacional y el compromiso de las empresas es óptimo”. Cadenas hoteleras como NH o Meliá ya ofrecen el 100% de su electricidad procedente de fuentes renovables. “Grandes empresas construyen fuera de nuestras fronteras complejos turísticos que en muchos casos están al borde de la legalidad medioambiental”, asegura Caballero.

“El turismo de masas no es incompatible con el respeto por el medioambiente pero sí es importante”, dice el vocero de Greenpeace.

Teresa Ruiz-Tapiador

Cinco Días, Madrid