El cáncer de lo ilícito amenaza la economía global

El mercado ilegal mueve electrodomésticos, repuestos para automóviles, medicamentos, vestuario, bebidas y muchas otras cosas.

El consumo de cigarrillos ilícitos en 2013 fue de unos 570 mil millones de unidades, que equivalen a US$39 mil millones de dólar

Archivo particular

El consumo de cigarrillos ilícitos en 2013 fue de unos 570 mil millones de unidades, que equivalen a US$39 mil millones de dólar

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octubre 20 de 2015 - 03:35 a.m.
2015-10-20

Pese a los esfuerzos de gobiernos, empresas privadas y particulares para combatirlo, el comercio ilícito crece como un cáncer, es cada vez más sofisticado y corrompe el mercado legal de bienes y productos que van desde electrodomésticos hasta repuestos para automóviles, pasando por medicamentos, vestuario, bebidas alcohólicas y muchas otras cosas.

Las cifras son cada vez más impactantes y despiertan gran preocupación por los efectos nocivos en la economía global, debido a que el comercio ilícito dispone cada vez de más recursos y aumenta el número de sus participantes, según advierte una reciente investigación de Euromonitor Internacional, un importante sistema de información integrado que suministra inteligencia empresarial, a países, industrias y consumidores.

Como una muestra de esa amenaza, el documento menciona que, por ejemplo, el consumo de cigarrillos ilícitos en 2013 fue de unos 570 mil millones de unidades que equivalen a US$39 mil millones de dólares, lo que correspondería casi al monto de lo que habrían recaudado en impuestos los países fabricantes si el producto se hubiera vendido legalmente.

PROBLEMA MUNDIAL

“El comercio ilícito es un problema mundial, que prevalece en países o regiones donde los altos índices de corrupción, el bajo cumplimiento de la ley y otros factores lo favorecen. En general, la industria ilícita está muy bien organizada, cuenta con proveedores de insumos, redes de distribución establecidas, puntos de venta estratégicos, acceso a recursos financieros, etc. Estudios realizados a nivel mundial indican la fuerte conexión del comercio ilícito con grupos criminales que operan en las mismas regiones o países que lo favorecen”, dice a Portafolio la consultora Lourdes Chavarría, una de las autoras del informe.

Los efectos negativos del comercio ilícito sobre la economía se traducen en la “pérdida de ingresos por parte de las empresas legales, limita su capacidad de inversión y de creación de nuevos empleos, produce, además, pérdidas a los gobiernos por impuestos no recaudados y es un riesgo para la salud de los consumidores, que exponen sus vidas o salud cuando adquieren productos en el comercio ilícito”, precisa.

Se adulteran medicamentos, desde los más comunes, como medicinas para la gripe, hasta los más especializados. “Los principales riesgos para el consumidor son la muerte, por la interrupción de un tratamiento médico al ingerir medicamentos adulterados o el sufrir lesiones graves al ingerirlos contaminados o producidos con materiales tóxicos o, incluso, no aptos para el consumo humano. Los productos y marcas con mayor reputación e imagen son los más afectadas por este flagelo”, revela.

En términos generales, en el 2013, las autoridades mundiales incautaron 3.000 millones de artículos de contrabando y productos piratas de los que, más de la mitad (2,3 mil millones), fueron productos farmacéuticos ilícitos, unos 470 millones, piezas de electrodomésticos y 50 millones, productos alimenticios, entre muchos otros, según cifras de la Organización Mundial de aduanas (WCO por sus siglas en inglés).

Pero, esas cifras tienden a crecer, advierte el informe de Euromonitor, pues el comercio ilícito cuenta hoy, con “una mejor red logística global, sistemas para intercambio de datos en tiempo real y plataformas en línea que permiten un abastecimiento más eficiente de productos ilícitos”.

“La existencia de condiciones de mercado como el libre acceso a insumos, redes de distribución eficientes, fácil pasos fronterizos, corrupción generalizada, etc., permiten, además, el fortalecimiento de esta actividad ilícita”, alerta Chavarría.

EL INFORME

La investigación se basó en la observación de la evolución del comercio ilícito en más de 80 países durante años. Chavarría la realizó junto con otro consultor, Philip Buchanan, con quien definió esta actividad como “la producción, importación, exportación, venta y compra de bienes que no cumplen con la legislación vigente en una jurisdicción en particular”.

Se tuvieron en cuenta las cinco categorías más comunes:

1. El contrabando, que incluye la importación ilegal o la venta con evasión de impuestos de productos de marca original como tabaco, bebidas alcohólicas, productos de belleza o vestidos, etc.

2. La adulteración, falsificación y relleno de productos y en envases legítimos. 3. La evasión de impuestos de bienes producidos legalmente. 4. La observación de productos artesanales manufacturados fuera del marco regulatorio, y 5. La reventa y comercio de bienes expirados, por lo general robados, como medicamentos, alimentos envasados y productos para el cuidado del hogar. Para frenar el avance de este cáncer en la economía mundial, Chavarría sugiere como punto de partida “generar conciencia en la comunidad empresarial, Gobierno y consumidores pues, dada la complejidad del comercio ilícito, en muchas ocasiones, las mismas empresas legales, sin saberlo, son facilitadoras y partícipes de actividades ilegales como, por ejemplo, las que son proveedoras de insumos, transporte, etc. Lo mismo sucede con los consumidores, que adquieren los productos que suponen legales, pero que no lo son”.

Resalta que “es urgente que se tome conciencia sobre el tema. Los gobiernos deben buscar medidas que permitan el cumplimiento de las leyes, la penalización de este tipo de delitos, y el trabajar con el sector privado para adecuar las regulaciones y estructuras impositivas a medida que ataquen a los comerciantes ilícitos, no afectando directamente al sector legal.

Gobiernos y sector privado deben trabajar conjuntamente en la implementación de acciones que permitan el controlar el problema y atacarlo. Es fundamental que se haga una revisión de los marcos regulatorios existentes a nivel de país, pero también a nivel de industrias específicas, ya que legislaciones laxas, penas poco duras para estos delitos, así como niveles de impuestos excesivos, tienden a impulsar el comercio ilícito”.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio