Las caras críticas del cambio climático

Para entender qué pasa con el planeta se evalúan la hidrósfera, la atmósfera, la criósfera, la geósfera y la biósfera.

Las caras críticas del cambio climático

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Las caras críticas del cambio climático

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septiembre 12 de 2015 - 01:20 a.m.
2015-09-12

Julio fue el mes más caliente de la historia contemporánea en el mundo, pero más que la medida de lo que indicaría un simple aumento de 1,35 °F, en promedio y el doble de los registros del promedio del siglo pasado, son sus múltiples facetas las que han desconcertado a más de un científico.

El semestre también fue uno de los más calientes, combinadas las temperaturas de la tierra y del mar, que alcanzaron hasta 1,53 grados Fahrenheit, por encima del promedio del siglo XX, según los distintos centros de medición a nivel mundial, consolidados por el servicio de Administración Atmosférica y Oceánica de los Estados Unidos (NOAA).

Y la confusión es mayor, porque la capa de hielo del Polo Norte se ha encogido en 540 mil kilómetros cuadrados a lo largo de los últimos 30 años y, además, la del polo sur se expandió en 400 mil kilómetros cuadrados. Incluso, mientras en el oeste de Europa fue duro el calor, en el norte hizo frío.

Por su parte, en África y Brasil las altas temperaturas fueron generalizadas y en Japón los tifones alcanzaron hasta 250 kilómetros de velocidad. En Australia, en cambio, hizo más frío y en las costa de California, las altas precipitaciones de lluvias, no alcanzaron para contrarrestar la prolongada seguía.

Una clara evidencia del fenómeno es la escasez de agua en la represa más grande de los Estados Unidos, el embalse Hoover, ubicado en la cuenca del río Colorado, que además de generar energía, irriga buena parte de las tierras de Nevada, Arizona, California y el norte de México.

Los científicos ahora tratan de atar cabos para confirmar por ejemplo, la relación de las quemas de bosques en la Amazonia con las mayores temperaturas en las aguas del Atlántico, los incendios en las tundras de Alaska y su efecto invernadero, la degradación de humedales y pantanos, claves en la retención del carbono, y la destrucción de los manglares como barreras naturales a las mareas.

En ese sentido, trece agencias de los Estados Unidos coordinan esfuerzos para tratar de entender de forma integral los cambios del planeta, en sus caras básicas: la hidrósfera, la atmósfera, la criósfera, la geósfera y la biósfera, esta última de una altura de apenas 10 kilómetros entre el fondo del mar y la atmósfera, y que es el hogar de todos los seres vivientes.

Los investigadores del laboratorio Oak Ridge, vinculado al Departamento de Energía y del Servicio Forestal, emprendieron una tarea única en su tipo: observar al detalle los ecosistemas de los humedales, verdaderos termómetros de los ciclos globales del carbón.

En su estación experimental del Parque Nacional Chippewa, en Minnesota, investigan el por qué las turberas –tipo de humedal lacustre– han logrado acumular carbono en volúmenes exagerados, a lo largo de 10 mil años.

Buscarán comprobar cómo microorganismos, musgos, algunas plantas e insectos reaccionan a las variaciones del clima.

Se explica que los humedales son depósitos donde se guarda un tercio del carbono mundial.

EVALÚAN AUMENTOS DE NIVELES DEL MAR 

La NASA adquirió un satélite francés, Jason 3, para perfeccionar la altimetría en los océanos.

-La especialista en geoquímica de la Universidad de la Florida, Andrea Dutton, viajó a las islas Seychelles, en el océano Índico, evaluó el efecto del deshielo de la Antártida, hace 125 mil años. El nivel del mar era entre 6 y 10 metros más alto, con una temperatura promedio como la que registra el planeta hoy.

-Y en la Universidad de California, en Irvine, hacen seguimiento del fenómeno del Niño, y la sequía en el oeste, entre otros.

Germán Duque
Especial para Portafolio