Los cazatalentos literarios tras los ‘best sellers’

Conocen un buen libro desde sus primeras líneas y saben cómo funciona la industria en cada caso.

David Safier, autor de 'Maldito Karma'.

Archivo particular

David Safier, autor de 'Maldito Karma'.

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septiembre 29 de 2013 - 11:22 p.m.
2013-09-29

Nadie tiene la fórmula mágica para hacer que un libro funcione, pero en estos tiempos de crisis en los que toda editorial o agente literario desea salvar sus cuentas y encontrar a un Dan Brawn, un Ruiz Zafón o un Roberto Bolaño, están los scouts (los ojeadores), los cazatalentos literarios, que rastrean por todo el mundo en medio de la vorágine para hallar ‘la joya de la corona’.

La figura del scouts, esa especie de espía que incluso puede llegar a trabajar de forma poco decorosa (como todo un espía), está teniendo mayor importancia en los últimos años, debido a la inmensa oferta y competencia entre las editoriales que buscan voces frescas, pero existen desde hace más de veinticinco años, sobretodo en el mundo anglosajón.

CON EL OLFATO PARA HALLAR LO MEJOR

Así, el mundo editorial, sobre todo en los grandes sellos, como Planeta, Salamandra, RBA, Anagrama o Random House Mondandori, tienen sus ‘espías’ repartidos por todo el mundo para que les proporcionen información de lo que se va a publicar en otros países.

“Les sirven de filtro y les dan la alerta de que algo puede interesar, porque cada uno conoce bien los catálogos de las editoriales para quien suelen trabajar en exclusiva”, como recuerda Rocío Fernández, asistente editorial de Sigrid Kraus, la directora de Salamandra.

“Nosotros trabajamos fundamentalmente en el mercado estadounidense y en Reino Unido, y colaboramos con Italia y los países nórdicos, pero fundamentalmente trabajamos con la lengua inglesa”, explica Fernández.

“Entonces, ahí comienza su misión. Por medios oficiales, y otras veces no tanto, consiguen el manuscrito, lo empiezan a leer rápidamente, casi siempre en diagonal, y nos lo mandan; todo eso, mientras el agente, en paralelo, está empezando a venderlo oficialmente en el mercado de Europa; nosotros, gracias a los scouts”, hemos ganado tiempo y adelantado el proceso", sostiene la editora.

LAS FERIAS, UN SITIO PARA BUSCAR

La gran importancia que tienen los scouts queda muy clara también durante la Feria del libro de Fráncfort, la más importante del sector en Europa, porque se sientan en la parte más relevante, en la inmensa mesa blanca, donde elaboran listas y se codean con los agentes, para olisquear futuros éxitos o best sellers, y con los editores y clientes con quienes tienen citas constantemente.

Una de las figuras más simbólicas en este mundo de los scouts es Bettina Schrewem, quien trabaja desde Nueva York desde hace muchos años para 17 países.

Esta figura en la cadena del libro es muy importante, pero tanto Fernández como Palmira Márquez, directora de la agencia literaria Dos Passos creen que para descubrir un libro, lo fundamental también es la red de editores y amigos internacionales. “Todo editor que se precie tienen que forjar estas relaciones internacionales, que nos sirven de consejo y recomendación”.

Pero en este mercado voraz y veloz de competencia y espías en el mundo del libro, se han sumado internet, las redes sociales y los ‘blogueros’ literarios, quienes también son perseguidos o espiados por los cazatalentos para ir tras sus obras y convertirlos en verdaderos tesoros.

Efe Reportajes

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