China dará la bienvenida al año de la cabra

Mitología y modernidad en el Festival de la Primavera chino.

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febrero 17 de 2015 - 02:43 a.m.
2015-02-17

Farolillos rojos en locales y calles decorados con el símbolo de la cabra y carteles de ‘se cierra por vacaciones’. China se prepara estos días para dar la bienvenida al Festival de la Primavera (18-24 de febrero), fecha en la que las familias chinas se despedirán del Año del Caballo para recibir al de la Cabra, signo del horóscopo chino que marcará los próximos doce meses.

La llegada de este tradicional festival también viene acompañado por la danza del león, un baile de carácter mitológico en el que dos bailarines simulan, bajo un enorme disfraz de este animal, los movimientos del felino a través de complicados movimientos de Kung fu, el arte marcial más conocido de China.

Popular en todos los rincones del gigante asiático, esta milenaria danza se originó en la sureña provincia de Cantón, donde expandió su importancia y tradición a las regiones vecinas de Hong Kong y Macao.

Durante la celebración del festival, varios leones recorrerán las calles para “traer fortuna” y entretener a los espectadores, mientras que un hombre vestido con una túnica y máscara –apodado el ‘Buda sonriente’– intentará “provocar” al león con un abanico para hacerle saltar, rodar y tumbarse.

Los comerciantes y el público también participan en este desfile depositando los conocidos ‘hongbao’ (chino mandarín) o ‘lai see’ (cantonés) –sobres rojos con dinero– en las bocas de los leones bailarines, para conseguir buena suerte en el año lunar entrante, aunque en la práctica se traduce en una donación para la escuela de artes marciales que organiza el espectáculo.

VALENTÍA, AMISTAD Y VITALIDAD

Las tiendas y locales situadas alrededor del desfile suelen colocar lechugas u otras verduras en sus puertas con sus respectivos ‘hongbao’ con el fin de alimentar a los hambrientos leones, que escupen y esparcen las verduras por toda la calle para repartir buena suerte entre los ciudadanos locales.

El acto finaliza con un mensaje de buena suerte que cae de la boca del león, en medio de una explosión de fuegos artificiales para terminar de espantar a los seres malignos, un propósito que también logra el felino al llevar en su frente un espejo que le permite expulsar a los malos espíritus al ver reflejada su propia imagen.

Dentro del disfraz de la cabeza del león, que puede ser de papel maché y bambú o plástico y goma, hay unos pequeños mecanismos que permiten al bailarín controlar las expresiones del felino, como el movimiento de los ojos y las orejas o la apertura de la boca. Los colores más usados –rojo, verde y oro– tienen un significado especial y representan la valentía, amistad y vitalidad, respectivamente.

Numerosos leyendas giran en torno al origen de esta tradición. Algunos ciudadanos cuentan que miles de años atrás, un león amenazó a una aldea, y tras vencerlo con artes marciales, los aldeanos celebraron la tradicional danza a modo de festejo. Otros relatan la historia de un rey que soñó con la danza y ordenó a sus súbditos que la bailaran.

No obstante, la historia más popular entre el pueblo chino es la del Rey León, un monarca que gastó una broma pesada al Emperador de Jade al fingir estar herido y saltar gruñendo como si fuera un león. El Emperador de Jade, ofendido, ordenó su decapitación.

A pesar de que la danza del león es muy conocida en los países asiáticos, el resto de países extranjeros suelen confundir esta danza con la del dragón, en la que docenas de personas sostienen en postes a un dragón de papel mientras bailan entre la multitud al ritmo del gong y los tambores.