Científicos revelan el secreto de la felicidad

La publicidad y los medios nos asaltan con mensajes repitiendo incansablemente que la felicidad está directamente ligada con mucho dinero. 

Recordar qué le agrada hará que relacione elementos de su empleo con la felicidad, le hará más fácil lidiar con su rutina y aume
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Portafolio
marzo 17 de 2016 - 01:14 a.m.
2016-03-17

¿Está usted entre quienes al ver fotos o videos de los más famosos, los más ricos, los más exitosos, se preguntan si esas personas que aparecen tan sonrientes y radiantes participando en eventos o fiestas exclusivas, son realmente felices?

La publicidad y los medios nos asaltan con mensajes repitiendo incansablemente que la felicidad está directamente ligada con mucho dinero, fama, acumulación de bienes o triunfo profesional.

La felicidad es una de las cosas más importantes en la vida y es al mismo tiempo una de las más difíciles de estudiar. Finalmente, gracias a un fascinante, extensivo y serio estudio publicado recientemente aparece una respuesta científica sobre lo que mantiene a la gente sana y feliz durante toda su vida. Puede o no ser una sorpresa para usted, pero lo que la ciencia prueba es que la felicidad no depende ni del dinero ni de la fama ni del éxito.

Tomó más de 80 años de investigación en la Universidad de Harvard, siguiendo a cientos de personas durante todas sus vidas, con un costo de millones de dólares para establecer el secreto de una existencia feliz. Los resultado del estudio que todavía prosigue han sido recibidos con aplausos y la conferencia al respecto presentada por el profesor Robert Waldinger, quien lo está dirigiendo desde 2003, en el internet a través de la plataforma TedTalk, ha sido vista más de 6,5millones de veces.

El más completo

El gran proyecto es el más largo y completo que se ha hecho sobre la vida de personas adultas hasta ahora y fue comenzado en 1938 siguiendo un grupo de 268 hombres graduados en la Universidad de Harvard. En 1970 ese estudio se asoció a otro que había estado siguiendo a 456 hombres jóvenes de los barrios pobres de Boston.

Los investigadores los encuestaron cada dos años sobre sus vidas respecto a la calidad de sus matrimonios, la satisfacción en sus trabajos, sus actividades sociales y cada cinco años sobre su salud analizando radiografías, exámenes de sangre, orina y ecocardiogramas. Más recientemente el estudio empezó a incluir pruebas genéticas.

Igualmente, durante las últimas décadas involucró a las esposas, hijos e hijas con el objeto de examinar el impacto del matrimonio y la familia en la salud física.

En su discurso sobre el estudio, Robert Waldinger, el director, dijo que 60 de los participantes originales están todavía vivos y siguen en bajo observación junto con alrededor de 2.000 miembros de sus familias.

La conclusión del estudio es una y contundente: “Las buenas relaciones nos mantienen más felices y saludables. Punto”, dijo Waldinger.

El mensaje es claro: “La proyección comercial de una buena vida - la riqueza, la fama, el éxito profesional - no traen salud o felicidad. Es el trabajo que pongamos en mantener conexiones con otros seres humanos lo que constituye el secreto de una buena vida”.

Resulta que las personas que están más conectados socialmente a la familia, amigos y a sus comunidades son más felices, más sanas y viven más tiempo. La soledad puede ser tóxica. La calidad de las relaciones, la intimidad y sinceridad de las mismas, así como la estabilidad y la consistencia, son muy importantes.

“Las personas más aisladas son menos felices y viven vidas más cortas que las personas que no están solas”, dijo Waldinger en su charla Ted. “Y las relaciones cercanas parecen amortiguar algunos de los golpes más duros que recibimos y protegernos de los dardos de envejecer”.

Relaciones ocasionales, superficiales o indirectas, como los forjadas en las redes sociales no funcionan para el efecto, como tampoco lo hacen las relaciones contenciosas, amargas y críticas o las amistades poco fiables.

El matrimonio no cuenta si es uno conflictivo, abusivo o violento donde uno o ambos miembros de la pareja son desgraciados. Tal relación es peor que el divorcio.

Quienes carecen de relaciones de calidad tienden a experimentar una disminución de la función cerebral y la salud más temprano en la vida de aquellos que tienen relaciones fuertes y significativas.

Grandes cambios

Waldinger admite que la investigación lo ha motivado a hacer grandes cambios en su vida. A trabajar menos tiempo para pasarlo con la familia. También le ha estimulado para acercarse más a los amigos enfermos o que están pasando por dificultades porque sabe lo mucho que la conexión significa para ellos. “Lo que realmente nos gustaría es una solución rápida, algo fácil que nos permita tener una buena vida y mantenerla así siempre”, dijo Waldinger. “Mantener buenas relaciones no es fácil. Muchas veces son complicadas y enervantes y hay que trabajar duro para mantenerlas. Atender la familia, los amigos, la comunidad no es siempre sexy o glamoroso. Es además un trabajo de toda la vida. Pero la recompensa es ni más ni menos que el secreto de la felicidad”.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio
Luxemburgo