Cinco días en la Isla del Encanto

Si cuenta con pocos días de vacaciones, y los quiere aprovechar al máximo, Puerto Rico es el destino ideal.

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mayo 01 de 2016 - 01:08 p.m.
2016-05-01

La Isla del Encanto, como es conocida Puerto Rico, es famosa por ser cuna de músicos de renombre internacional, por haber sido fuente de inspiración de temas inolvidables como Lamento borincano o En mi viejo San Juan, pero a la vez se desconocen muchos de los tesoros que esconde si se quiere pasar unos días en un lugar que ofrezca a los sentidos experiencias muy diversas sin tener que recorrer grandes distancias, por eso mismo se ha dicho de ella también que es “el secreto mejor guardado del Caribe”, la Isla Bonita.

“Eres el bello sueño del mejor poeta/ que inspirado en ti se murió soñando/ con tu cielo azul y tus verdes campos/ Tierra del Edén, Isla del Encanto/ Borinquen bonita te quiero/ te quiero a ti ver”, le canta Héctor Lavoe a su natal Puerto Rico.

Al llegar a la isla se percibe el cálido ambiente de su gente, no se marca una diferencia muy grande entre el nativo y el turista, quien es recibido y tratado abiertamente; y se deja uno conquistar por el hermoso espectáculo de las puestas de sol.

Nos dirigimos al hotel Verdanza, uno de los alojamientos de alto nivel en el sector de Isla Verde, con una ubicación central y una vista esplendorosa desde su terraza.

Aquí siempre es buen momento para ‘janguear’, como dicen en esta isla caribeña, lo que significa pasar el tiempo con amigos para hablar de todo un poco, rumbear o tomar unas cervezas.

Al día siguiente viajamos al municipio de Orocovis, ubicado más o menos a una hora de San Juan. Allí se encuentra el parque temático Toro Verde, que cuenta con la tirolesa (un cable suspendido sobre una pendiente, con una polea y un arnés para deslizarse) más larga del mundo, de 2,2 kilómetros de longitud.

Al segundo día de nuestra estancia ya habíamos probado el mofongo, famoso plato típico que recoge elementos de la cocina taína (los taínos fueron los primeros habitantes de la isla) africana y española, hecho con una cobertura de plátano que se rellena con estofado o mariscos.

Una visita obligada es la que nos lleva al Viejo San Juan. Este distrito histórico concentra una muy amplia oferta de entretenimiento, museos, una variada muestra gastronómica local, de fusión y del mundo entero.

Es tanta la diversidad de actividades que se pueden realizar que se han creado diversos planes de turismo: ecoturismo, turismo de aventura, médico, gastronómico, de bebidas, entre otros.

Otro viaje inaplazable es al municipio de Ponce, a aproximadamente dos horas de la capital. Esta es una bella ciudad con una atractiva mezcla de estilos arquitectónicos.

Después de recorrer Ponce nos dirigimos al suroeste de la isla, de gran riqueza natural; nos instalamos en el parador Combate Beach, en las ecosuites, una ampliación del hotel por la cual transformaron grandes contenedores en habitaciones. Visitamos el famoso Faro de los Morillos, la estructura más al sur del archipiélago, guardián y defensor de la entrada a la ciudad.

De regreso a San Juan nos hospedamos en el San Juan Water Beach Club, un exquisito hotel sobre la playa de Isla Verde, que juega en su decoración e iluminación con toda la paleta cromática de los tonos del azul.

Llegamos en la tarde, un poco cansados, y nada mejor que una bebida refrescante para seguir disfrutando el embrujo de tan bello paraíso, una cerveza Medalla. Y a prepararnos para partir de regreso a Bogotá. Y no pudo ser mejor el viaje, al llegar al aeropuerto la aerolínea insignia de Colombia: Avianca, ya me siento en casa. Luego de unas pocas horas arribamos a El Dorado, el cansancio del viaje, la nostalgia por la isla y el saber que estoy otra vez en mi ciudad me hacen sentir el cierre perfecto para un viaje de unas cortas vacaciones.

No importa cuántas veces se visite la Isla del Encanto, nunca dejará de sorprendernos con sus paisajes soñados, su atractivo natural, plácido e intenso también; su antigua historia, presente y visible en calles, plazas y murallas; su gente franca y abierta; su música infaltable, Puerto Rico es música para los sentidos, y siempre nos invita a volver! “Puerto Rico, yo nunca dejaré de amarte!”.

Angélica Guzmán.
angguz@eltiempo.com
San Juan.
Invitación de la Oficina de Turismo de Puerto Rico