Colombia y Argentina: encuentros y recelos

El fútbol ha sido un motivo para construir relaciones sociales, en medio de las dificultades.

En el Monumental de Buenos Aires se han escrito importantes capítulos de la historia del fútbol.

AFP

En el Monumental de Buenos Aires se han escrito importantes capítulos de la historia del fútbol.

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julio 18 de 2013 - 03:05 a.m.
2013-07-18

Este mes se inaugura el servicio de transporte masivo por el centro de la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, siguiendo el modelo de Transmilenio, en la mayor intervención que se ha hecho a la principal arteria de la capital gaucha, donde recientemente se han colocado imágenes luminosas de Evita Perón en el mismo edificio donde ella despachó en vida.

Al caminar por dicha avenida se escuchan acentos colombianos con énfasis valluno, costeño, paisa y rolo; se encuentran colombianos en diversas universidades y en muchos negocios, pero al mismo tiempo, comienzan a aparecer las reacciones de xenofobia por las reiteradas noticias de atracos cometidos por colombianos.

Asistí al partido de River contra All Boys en el estadio Monumental, y pude sentir con emoción la acogida de la hinchada al defensa Eder Álvarez Balanta, a quien animan con el coro “colombiano, colombiano” siempre que hace una jugada destacada.

Convertido en barrera infranqueable en la defensa y habiendo marcado varios goles, hay quienes lo comparan con Pasarella, capitán de River y de la Selección Argentina, quien jugaba en la misma posición.

La huelga de futbolistas argentinos al final de los años 40 permitió la llegada de Pedernera, Rossi y Cozzi a Millonarios, pero en el período reciente la movilidad ha sido inversa: la huella dejada por Córdoba, Bermúdez y Serna en Boca Juniors; por Ángel y Falcao en River, lo mismo que Giovanni y Teo en los equipos de Avellaneda, ha abierto la puerta a una centena de jóvenes colombianos que practican hoy, en divisiones inferiores de diversos clubes argentinos. Y el descenso del Rey de Copas, Independiente, se considera una tragedia nacional por sus hinchas, tal como ocurrió cuando River Plate cayó a segunda división, mejorando los ingresos de los clubes chicos con los que debía enfrentarse.

Visitar la Ciudad Deportiva de Lanús y conocer los complejos educativos para los hijos de los socios permite percibir la dimensión social de los clubes deportivos argentinos, y sentir la vitalidad de la hinchada granate en la tribuna, permite entender lo valioso del título nacional ganado por el club recientemente.

Conocer los museos de River y de Boca Juniors obliga a pensar que los clubes deben mostrar su acumulado histórico como motivación a las nuevas generaciones: en El Campin de Bogotá ya hay una incipiente colección de fotografías…

Por estos días cayó la reforma a la justicia, que permitía elegir a algunos de los magistrados por voto ciudadano y entró en vigencia la legalización de capitales ilegales, a cambio de un bono aplicable a transacciones de finca raíz, con la posibilidad de obtener después divisas, escasas a causa del cepo cambiario.

Pero no han aparecido hasta ahora los interesados en aprovechar esta posibilidad, pues tras el corralito de Cavallo que incautó los ahorros a los ciudadanos y la moratoria al pago de la deuda externa en 2001, hay escepticismo entre los ciudadanos acerca de la utilización de dicho mecanismo.

Los argentinos recuerdan con nostalgia que su ídolo Gardel pereció en un accidente en Colombia y valoran el crecimiento futbolístico que ha tenido Colombia, debido en gran medida al largo aporte de los argentinos que por décadas vinieron a jugar en nuestro país, y pese a la hostilidad que acompaño al último partido de la eliminatoria mundialista que terminó en empate, no hay que olvidar que hace dos décadas, al término del partido que se definió por 5-0 a favor de Colombia, los hinchas, encabezados por Maradona, aplaudieron de pié a nuestros jugadores.

Estaba visitando el Museo de la Memoria en el que se ha convertido la Escuela de Mecánica de la Armada, donde estuvieron presos y fueron torturados los chicos de ‘La noche de los lápices’, cuando llegó la noticia de la muerte del dictador Videla.

Beethoven Herrera V.

Especial para Portafolio

 

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