Comer en la calle, un hábito más común de lo que se cree

En Colombia, el 56 % considera algo común, los alimentos ‘al paso’.

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agosto 24 de 2012 - 11:50 p.m.
2012-08-24

Quién diría que en pleno siglo XXI, donde el derroche de inversión en infraestructura y diseño en los establecimientos de comidas es cada vez más sofisticado, la comida de la calle sigue siendo un “negocio lucrativo que genera alrededor de 127 mil millones de dólares por año”, como lo confirma un último estudio realizado por McCann Worldgroup, en 25 ciudades de 18 países de América Latina, con un total de 12 mil personas encuestadas.

Para la organización que realizó el estudio, la necesidad de identificar nuevas oportunidades para el sector de alimentos, en el consumo cotidiano de los latinoamericanos, fueron aspectos que motivaron la investigación, pues de conceptos como estos es que las marcas parten para desarrollar productos y ajustar la comunicación en torno a líneas como ‘saludable’ o ‘alimentación sana’.

El trabajo encontró, entre varios aspectos, que en México son comunes los carros y puestos de comidas rápidas y frutas.

En el caso de los guatemaltecos, estos tienen la posibilidad, en las calles, de añadir aditivos a sus jugos en la calle con suplementos vitamínicos, y otras sustancias como el ginseng y los huevos de pato, que según la creencia popular ayudan para la ‘potencia sexual’.

Por su parte, los colombianos, no dejan el maíz, el trigo y la papa, en su menú diario.

Colombia con registro alto en la práctica

Sin importar la clase social, los habitantes de Bogotá, Medellín y Cali comen en la calle de manera regular, lo hacen en medio del trabajo, en el intermedio de la clase o de camino al trabajo, y dan como razón, la falta de tiempo y a veces el antojo.

La comida callejera o ‘al paso’, en Colombia tiene como ingredientes principales las harinas y las carnes: el arroz, la papa, la carne: ya sea de cerdo o de res, son alimentos apetecidos para saciar el hambre.

Por esta razón, “la arepa y la empanada, comidas ‘al paso’ por excelencia, reinan en las calles, tienen una y mil recetas, las combinaciones son infinitas y solo se ven limitadas por la imaginación y el paladar”, dice Álvaro José Fuentes, presidente de McCann Worldgroup Colombia.

Asimismo, el pan, pandebonos y pasteles son, por su buen sabor, alimentos que se han convertido en parte fundamental de la dieta regular del colombiano.

El 20 de los consumidores encuestados en el país afirmó que comen en la calle más de una vez por semana.

El concepto de comida saludable tiene percepciones variadas, y para los colombianos, el secreto de lo saludable radica en las combinaciones que se hagan en el menú para compensar.

De esta manera, una empanada o un frito si se toman con jugo de naranja o yogurt, alivia la sensación de apetencia.

Estos productos bien pueden encontrarse en el mismo lugar y en algunos casos hasta ofrecen en combos. “Lo saludable se encuentra en los ingredientes, no en las marcas, y esto es evidente en el estudio”, indica Fuentes.

CULTURA Y PRESUPUESTO, SON PUNTOS A FAVOR PARA SU ÉXITO

Cuando se encuentra un estudio de este tipo surgen preguntas como: ¿si esta costumbre de alimentación tiene que ver con la situación económica o con pautas culturales?

Pues para Álvaro José Fuentes, presidente de McCann Worldgroup Colombia, “desde el punto de vista económico, la calle tiene ventajas para los bolsillos ajustados de un gran segmento de la población. Es así que en Colombia encontramos almuerzo, un tamal por ejemplo, desde 1.800 pesos e, incluso, menos.

La calle entrega una buena oferta que permite a las personas preparar un presupuesto para su semana, sin el peligro de encontrar sorpresas en los precios”.

Sin embargo, la compañía del estudio encontró factores culturales, determinando que, en la mayoría de los países, la comida de la calle es satisfactoria por lo popular.

“Es tradicional, hecha como en la casa, con ese sabor familiar”, añade Fuentes.

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