Cómo podemos resistir la seducción de teléfono móvil

Consejos para disfrutar más de los espectáculos que nos muestra la vida.

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Las empresas de tecnología, especialmente Facebook y Google, ganan dinero vendiendo su atención a los anunciantes.

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Portafolio
agosto 17 de 2018 - 08:30 p.m.
2018-08-17

En un viaje reciente a Venecia vi muchas imágenes sorprendentes: el Ponte de Rialto al anochecer, la cristalería de Murano, la vista de la ciudad desde el campanario de San Giorgio Maggiore, y obras de Bosch, Tiziano y Tintoretto. Pero la vista que se ha quedado conmigo era evidente cada vez que viajaba en un vaporetto, la respuesta acuática de Venecia al autobús de Londres. Alrededor había gente picoteando pantallas mientras jugaban slither.io o recorrían sus imágenes en Instagram.

Algunos de ellos, sin duda, eran lugareños cansados de mirar su propia ciudad. Pero en un fin de semana en pleno verano, supongo que la mayoría eran turistas. El vaporetto les proporcionaba una magnífica vista de una ciudad única que no es fácil ni barata de visitar. Sin embargo, se sentían obligados a apartar la mirada de lo que habían pagado tanto para ver.

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Estamos enganchados. Nuestros dispositivos pueden, en cualquier momento, exigir que nos concentremos en ellos parpadeando, tintineando o incluso vibrando de manera insistente. Están evolucionando constantemente para hacerlo de manera cada vez más efectiva. Como resultado, los usuarios de teléfonos en los países desarrollados ahora pasan cerca de dos horas al día tocando sus pequeñas pantallas.

Recientemente, las grandes compañías de tecnología, principalmente Apple, han comenzado a pregonar nuevas características para luchar contra las distracciones, como herramientas que rastrean el uso o te recuerdan que dejes de mirar videos de YouTube. Si bien son bienvenidas, estas iniciativas han sido poco entusiastas y lentas en llegar.

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No es de extrañar. Las empresas de tecnología, especialmente Facebook y Google, ganan dinero vendiendo su atención a los anunciantes. Existe un límite de cuánto podemos esperar que nos ayuden a recuperar el control. Por lo tanto, sin ignorar su interés, la responsabilidad principal de manejar nuestra atención recae en nosotros. Y hay mucho por hacer. El primer y más simple principio: si quieres cambiar tus hábitos, asegura que sea fácil hacerlo; de lo contrario, asegura que sea difícil. Por lo tanto, apaga las notificaciones. Asegúrate de que tu teléfono revierta automáticamente a un modo silencioso todas las noches, desactivando las llamadas y mensajes entrantes. Asegura que la estación de carga de tu aparato esté lejos de donde duermes. Este es un consejo obvio, pero funciona. Tu teléfono dejará de distraerte sin necesidad de ninguna fuerza de voluntad.

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Tristan Harris, un ex diseñador de Google y fundador del movimiento Time Well Spent (tiempo bien invertido) sugiere llevar las cosas más lejos: debemos tener solo herramientas básicas como un calendario y una cámara en la pantalla de inicio, ocultando los iconos de aplicaciones que nos distraen: si deseas usar Instagram, tienes que escribir “Instagram” en la barra de búsqueda del teléfono. Esto funciona porque, aunque la búsqueda es rápida, requiere un esfuerzo.

Mis compañeros turistas, supongo, comenzaron tomando fotografías. Después se distrajeron: querían publicar esas imágenes en redes sociales, y entonces se deslizaron sin pensarlo a juegos o noticias. El método de Harris podría haberlos ayudado.

Un segundo consejo es notar tu propio estado emocional. Durante mis vacaciones, a veces me resultó fácil olvidarme de mi teléfono. Las excepciones fueron instructivas: un problema (pequeño) llegó por correo electrónico; me sentí un poco ansioso. Quería enviar una respuesta rápida; quería alertar a las personas necesarias; quería ver cómo habían respondido. De repente comencé a revisar mis mensajes cada pocos minutos hasta que noté mis propios sentimientos y me controlé.

Tercero, sigue adaptándote, porque las compañías tecnológicas ciertamente lo harán. Hace unos meses, instalé un bloqueador de la bandeja de entrada, un simple complemento que me desviaba de mi bandeja de entrada al obligarme a hacer clic en un botón adicional. Después de un tiempo noté que se habían producido consecuencias no deseadas: había sufrido de un bloqueo mental mientras trabajaba, así que intenté automedicarme, leyendo mi correo electrónico, pero el bloqueador de la bandeja de entrada me lo impidió y terminé revisando las redes sociales. El resultado: la misma distracción en una forma menos útil. Luego desinstalé el bloqueador.

Finalmente, hay que utilizar la presión social. Las plataformas como Facebook, Snapchat y LinkedIn convierten la reciprocidad y el miedo a perderse algo (FOMO) en armas. El más atroz es el snapstreak de Snapchat, donde necesitas intercambiar mensajes cada 24 horas con un amigo para mantener la racha.

Algunos niños harían cualquier cosa para mantener una racha, incluso dar sus contraseñas para que otros envíen mensajes si ellos no puedan hacerlo. Los adultos pueden burlarse, pero solo porque nuestros propios teléfonos son más sutiles en la forma en que manipulan nuestras ansiedades sociales.

La buena noticia es que la presión social funciona en ambos sentidos. Asegúrate de decirles a tu pareja, a tus amigos y a tus colegas que has decidido no mirar tu teléfono durante las conversaciones, las comidas o las reuniones. Pídeles que te regañen cuando falles y que te recuerden que siempre debes disfrutar la vista.

Tim Harford

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