Compitiendo con huevos congelados

La idea es que las mujeres, liberadas de la presión del reloj biológico, puedan dedicarse a su carrera y a ascender hasta cuando decidan optar por una fecundación in vitro. Así no pierden la oportunidad, antes de los 40 años, de batirse en igualdad de condiciones contra sus colegas hombres.

Compitiendo con huevos congelados

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Compitiendo con huevos congelados

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febrero 04 de 2015 - 12:09 a.m.
2015-02-04

Las ramificaciones del ciberescándalo conocido como ‘las mujeres de los huevos de oro’ no solo siguen apareciendo, sino que han salido de la esfera de Silicon Valley para extenderse a otras que parecían a salvo de cualquier acusación de discriminación femenina.

Apple y Facebook siguen tratando de sacudirse la mala prensa. De acuerdo a la versión oficial las dos multinacionales han explicado que la oferta de pagar por la congelación de los óvulos de sus ejecutivas en edad reproductiva, es precisamente un esfuerzo para ayudarlas y no un gesto discriminatorio. Un esfuerzo caro además porque por cada mujer que acepta, deben pagar aproximadamente 20.000 dólares a la aseguradora.

La idea es que, liberadas de la presión del reloj biológico, las ejecutivas puedan dedicarse a su carrera y a ascender la escalera de puestos y salarios hasta cuando decidan optar por una fecundación in vitro. Así no pierden la oportunidad, antes de los 40 años, de batirse en igualdad de condiciones contra sus colegas hombres. Oficialmente, para Google y Facebook, los huevos congelados son, de hecho, un acto feminista que en vez de ser criticado debería ser elogiado y copiado por otros como una forma moderna de resolver el problema de la minoritaria proporción de mujeres a alto nivel en la industria.

Si bien es cierto que Marissa Mayer en Yahoo! y Sheryl Sandberg en Facebook ocupan puestos líderes, se trata de casos aislados. Según estadísticas recientes, los cuatro gigantes en el sector, Google, Apple, Facebook y Twitter, emplean solamente 30% de mujeres. La cifra baja a menos de 13% en empresas menos grandes y startups como Mozilla, Airbnb y muchas otras. Las cifras indican que el moderno Silicon Valley es tan sexista como los viejos dinosaurios empresariales y los sectores más tradicionales como la política o la medicina, donde reina la parcialidad contra mujeres en altos cargos.

No hace mucho Marissa Mayer publicó un artículo editorial que comienza con la historia de un papá y su hijo quienes tienen un accidente. El papá muere y el hijo, es llevado al hospital seriamente herido. El cirujano que lo atiende dice “No puedo operarlo porque este joven es mi hijo”. Se trata de un viejo acertijo que sigue teniendo vigencia y que la mayoría de gente no logra resolver porque para muchos es muy difícil concluir que la mamá podría ser el cirujano. “Inclusive cuando tenemos las mejores intenciones, cuando oímos la palabra ‘cirujano’ o ‘jefe’, la imagen instantánea en nuestra mente es la de un hombre”, escribe la jefe de Yahoo!.

Entre los numerosos ejemplos citados en el artículo aparecen los resultados de diferentes estudios demostrando entre otras cosas que cuando más mujeres tienen roles líderes en una empresa, el rendimiento mejora. Los startups dirigidos por mujeres tienen más posibilidades de éxito, negocios innovadores con mujeres a la cabeza producen más ganancias y compañías con buena diversificación genérica son más rentables y tienen más clientes. Esas conclusiones son el producto de un análisis comprensivo de 95 estudios sobre diferencias entre géneros que concluyeron que cuando se trata de habilidades de liderazgo, si bien los hombres muestran más confianza, las mujeres son más competentes.

Pero los estudios no cambian actitudes y el sexismo es particularmente pegajoso. Un artículo en el Financial Times explica que cuando ese importante diario financiero decidió examinar la posición de las mujeres en el mercado laboral de fondos monetarios “no teníamos ni idea que los resultados iban a ser tan chocantes”. Lo que descubrieron fue una situación “compleja e inquietante”. Para comenzar el diario no recibió respuesta de ninguna de las 50 más importantes compañías de fondos financieros internacionales a sus preguntas acerca de cuántas mujeres empleaban y cuál era el porcentaje comparativo con el número de hombres.

Lo que el FT encontró es que en todos los casos las mujeres eran minoría, ganaban menos que los hombres en cargos similares y tenían menos oportunidades de ser promovidas. Otra encuesta a 340 gerentes globales de las mismas empresas demostró que un tercio de las mujeres habían sido objeto de acoso sexual en el trabajo y más de la mitad debían aceptar conductas sexistas por parte de los hombres en la oficina.

Sin entrar en el círculo vicioso de las condiciones socio-económicas y culturales de los diferentes países que son factores primordiales en la capacidad de las mujeres para recibir educación equiparable con la de los hombres, desarrollarse profesionalmente y tener hijos, es un hecho demostrado que la nuestra es una cultura de enormes estereotipos de géneros que van más allá de imagen y rendimiento y que nos lleva a creer que los hombres son más competentes que las mujeres.

“Directores y gerentes de empresas, tanto hombres como mujeres, siguen favoreciendo hombres sobre mujeres igualmente calificadas en la contratación, la remuneración, las decisiones de promoción y de evaluación del desempeño. Esto limita las oportunidades para las mujeres y priva a los organismos empresariales de talento valioso”, concluye Marissa Meyer.

Cecilia Rodríguez
Luxemburgo