Confíe en sus corazonadas, pueden ser buenas decisiones

Lo mejor, cuando el tiempo apremia, es optar por la primera decisión que viene a la mente.

Archivo Portafolio.co

Partidas de ajedrez sirvieron de base para esta conclusión

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diciembre 02 de 2011 - 11:05 p.m.
2011-12-02

 

“Apreté dos veces el timbre y en seguida supe que me iba a quedar. Heredé de mi padre, que en paz descanse, estas corazonadas...”

Así comienza el relato breve Corazonada del escritor uruguayo Mario Benedetti.

Aún no se ha comprobado científicamente que las corazonadas, esos impulsos espontáneos o presentimientos con que nos movemos a ejecutar algo arriesgado y difícil, sean hereditarias, pero lo que la ciencia sí ha probado es que pueden ser eficaces.

Cuando hay que tomar una decisión rápida, bajo presión, lo más efectivo es seguir la corazonada, de acuerdo con un trabajo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en Argentina.

Los expertos analizaron los datos de una enorme cantidad de partidas de ajedrez registradas en Internet, concluyendo que, cuando un jugador está sentado frente al tablero del juego con un competidor mejor clasificado en el escalafón y con tres minutos en total para definir la partida, la decisión más efectiva es hacer la jugada que primero se nos ocurre.

“Bajo presión temporal, uno rinde mejor si sigue su corazonada, es decir que lo óptimo es hacer la jugada que primero viene a la mente”, ha explicado Mariano Sigman, director del grupo de investigación de Neurociencia Integrativa de la UBA.

Mediante un software especialmente diseñado para este estudio, el doctor Sigman y su equipo analizaron más de 30 millones de partidas de jugadores de todo el mundo que quedaron registradas en el servidor gratuito mundial de ajedrez, Free Internet Chess Server, informó el Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA.

“En la vida, todo el tiempo tomamos decisiones, basándonos en lo que conocemos, intuimos o pensamos que es mejor. A veces acertamos y otras no “, explica Sigman.

Según este investigador argentino, “cuando se trata de analizar elecciones que no resultan trascendentes, como comprar un cepillo de dientes u otro, resulta difícil cuantificar si la decisión adoptada fue buena o mala.

En cambio, el ajedrez permite medir si la elección fue correcta o no”, aclara Sigman.

Por su parte, Diego Fernández Slezak, quien diseñó la herramienta informática para analizar los 30 millones de partidas ajedrecísticas, comenta que “usamos el ajedrez porque hay muchísima gente jugando en Internet, lo cual nos permite estudiar la toma de decisiones en un universo muy vasto. Es un juego de reglas muy claras y sencillas, y a la vez es muy complejo”.

Otra ventaja del ajedrez, según Slezak, es que se pueden medir los tiempos de las decisiones y determinar si fueron acertadas o no con precisión infinitesimal.

“Lo mejor, cuando el tiempo apremia, es optar por la primera decisión que viene a la mente”, aconsejan los autores del estudio, publicado en la revista Journal of Experimental Psychology.

UN NUEVO CONCEPTO DEL INCONSCIENTE VALIDA EL PODER DE LA INTUICIÓN

Según el prestigioso comunicador científico Eduardo Punset Casals (www.eduardpunset.es), “en las universidades los neurólogos y psicólogos están descubriendo una concepción nueva del inconsciente que otorga a las corazonadas un poder hasta ahora insospechado”.

“La gente se equivoca casi siempre sobre las causas de su conducta. Hasta hace muy poco tiempo, estábamos convencidos de que cuando se trataba de un problema sencillo, como andar por casa o cerrar los párpados si nos deslumbraba la luz del sol, el inconsciente se encargaba de solventar el problema”, señala el autor del libro ‘El viaje al poder de la mente’.

Si las cosas se complicaban un poco, “como al decidir si me caso o no, si salgo de viaje o cambio de trabajo, recurríamos a la conciencia para que, utilizando la razón, resolviera el problema”, indica Punset, quien afirma que varios experimentos en las universidades estadounidenses de Yale, Princeton y Harvard han demostrado que esto es falso.

Según este prestigioso experto, que dirige el programa de divulgación científica ‘Redes’ de TVE, “en la última década hemos descubierto que las corazonadas eran una fuente tan válida del conocimiento como la razón”.

“Los últimos experimentos concluyen que el nuevo concepto de inconsciente implica que la conducta de una persona puede ser el resultado de algo que ha ocurrido en el entorno sin necesidad de un acto consciente por su parte, ni de que se entere de lo que está ocurriendo", señala Punset.

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