No se contagie del negativismo de los demás

Hay que liberarse de los malos sentimientos, alimentados por las críticas destructivas.

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diciembre 09 de 2011 - 10:58 p.m.
2011-12-09

 

Hace unos años, el periodista y economista estadounidense David Pollay pasó por una experiencia que –dice– le ayudó a transformar la forma de relacionarse con la vida y con los demás.

Mientras viajaba en un taxi en Nueva York, el conductor de un carro parqueado salió bruscamente a la vía; el susto fue grande, pues estuvo muy cerca de chocarlos.

En vez de disculparse, el conductor insultó al taxista, quien, para sorpresa de Pollay, se mantuvo totalmente en calma. Es más, lo saludó, le deseó buena suerte y siguió adelante, como si nada.

El periodista, asombrado, le preguntó al taxista por qué había actuado de ese modo, y el hombre le contestó con una analogía:

“Muchas personas son como camiones de basura, van por la vida acumulando rabia y frustración, y esperan la mínima ocasión para verter esa suciedad sobre los demás”.

A raíz de lo ocurrido, y tras una profunda reflexión e investigación sobre el tema, Pollay escribió el libro Reciclaje emocional, un manual que aporta claves para aprender a no recibir ni volcar la basura emocional (es decir, las ansiedades, frustraciones, ansiedades y decepciones) de otras personas o de nosotros mismos.

La meta –sostiene– es hacer un esfuerzo por liberarse de los sentimientos negativos, alimentados por los malos modos o las críticas destructivas de los demás que, de acuerdo con un trabajo publicado el año pasado por investigadores de la Universidad de Indiana, son las que más influyen en la gente.

Y no sólo en cuanto a pensar que algo en lugar de ser bueno es malo, sino que algo visto como malo rápidamente pasa a ser considerado como peor.

“Nuestra investigación intentó entender en qué condiciones la negatividad de unos ejerce más influencia sobre los demás”, sostienen Adan Duhachek, Shuoyang Zhang y Shanker Krishnan, cuyo trabajo se relacionó con la percepción de consumidores sobre ciertos productos.

Vea el vaso medio lleno Si es claro que las personas tienden a prestar más atención a la carga negativa de los demás, la primera recomendación que aporta Pollay es identificar cuándo se acerca un camión cargado de basura emocional, ya sea en forma de conductor agresivo, de pareja posesiva, de jefe autoritario y malgeniado o compañero de trabajo ventajoso y maltratador, y no permitir que nos arruine el día o la vida.

De acuerdo con el autor, hay tres formas sencillas de zafarse de los entornos negativos: lo que pasó hay que dejarlo atrás (no llorar sobre la leche derramada) y no arrepentirse por lo hecho; afrontar con inteligencia y serenidad los problemas, y sustituir los pensamientos negativos por otros felices.

De hecho, entre los ejercicios que propone está hacer un esfuerzo consciente por evitar, durante un día, los pensamientos y los juicios negativos; en otras palabras, ponerle a todo un filtro positivo.

Pollay, que ha trabajado en empresas como Yahoo o MasterCard, está acostumbrado a analizar la forma de actuar de los directivos, insiste en que “un buen jefe debería, por ejemplo, aconsejar a sus empleados que dediquen unos 30 segundos de su jornada a contar algo positivo de su vida personal o de su trabajo.

Este reciclaje emocional permite conocer más a nuestros compañeros, a valorar las cosas buenas y a crear lazos.

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