El costo social de la goleada de Alemania a Brasil

Caída brasileña ante Alemania tendría efectos económicos, políticos y sociales.

Un autobús fue quemado en el sur de Sao Paulo por hinchas inconformes por el resultado del partido entre Brasil y Alemania.

EFE

Un autobús fue quemado en el sur de Sao Paulo por hinchas inconformes por el resultado del partido entre Brasil y Alemania.

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julio 10 de 2014 - 12:13 a.m.
2014-07-10

La presencia de Argentina en el último partido del Mundial Brasil 2014 salvó, en parte, para Suramérica, la debacle que significó la derrota de Brasil ante Alemania el pasado martes.

Este hecho garantiza, al menos, que los argentinos y seguidores del equipo gaucho permanezcan en Brasil para asistir a la final contra Alemania el próximo domingo.

Los anfitriones consideran que jugar por el tercer lugar no tiene ningún sentido habiendo sido los organizadores del torneo.

Y es que lo que pasó con el conjunto brasileño es un simple golpe deportivo, sino que la derrota que trae efectos económicos, políticos y sociales, que incluso podrían costarle la reelección presidencial a la actual mandataria brasileña, Dilma Rousseff.

La misma noche del martes, las protestas ciudadanas regresaron a las calles de varias ciudades, principalmente en Belo Horizonte y Sao Paulo.

Expertos consideran que la frustración trascendió la línea de lo social, debido a que los brasileños de todos los estratos estaban seguros de que ganaría la Copa Mundo por sexta vez, porque así lo habían prometido el técnico Luiz Felipe Scolari y la presidenta Dilma Rousseff.

“Prometer demasiado erosiona la credibilidad”, dijo David Rees, economista de mercados emergentes en Capital Economics, una firma de inversión de Londres.

Los analistas brasileños dicen que el Gobierno brasileño se excedió en optimismo sobre los beneficios económicos que representaba la organización del Mundial y ante la ilusión de que Brasil fuera campeón.

El asistente técnico Carlos Alberto Parreira dijo que antes del torneo “era una obligación ser optimista”.

A la decepción por el fracaso deportivo se une un desinterés que la economía ya estaba sintiendo.

Los inversionistas le han dado la espalda a un país que en la última década creció a un promedio anual superior al 4 por ciento.

La inversión extranjera directa en Brasil cayó 4 por ciento entre 2012 y 2013, convirtiéndose en la peor cifra de los países BRIC -un grupo de economías emergentes integrado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

No es sorpresa entonces si los brasileños, para quienes el fútbol es casi una religión, se sienten un poco más que decepcionados por la paliza propinada por los alemanes el martes, en particular por los cuatro goles convertidos en seis dolorosos minutos de la primera mitad.

“Nos prometieron tanto y ha sido un desastre”, dijo Hernani Pennino, un trabajador del sector de informática, mientras se servía una dosis de Johnnie Walker en un bar de Río de Janeiro durante el partido.

Y qué curioso: ahora, la esperanza de que el comercio y el turismo brasileño tengan un buen remate del Mundial está centrada en los visitantes de Argentina, su archirrival futbolístico.

Para el comercio, la hotelería y el turismo brasileños, que se prepararon para atender a los visitantes hasta el último día del torneo, su única opción es atender a argentinos y alemanes.

ARGENTINA PASA A LA FINAL Y SE ENFRENTARÁ A ALEMANIA

La selección argentina se clasificó para la final del Mundial al superar a Holanda en la tanda de penales por 4-2, ayer en Sao Paulo, tras empatar sin goles en los 90 minutos y en la prórroga, y jugará por el título el domingo a las dos de la tarde en Maracaná ante Alemania.

El portero argentino Sergio Romero paró los lanzamientos de Ron Vlaar y Wesley Sneijder; por Argentina convirtieron Lionel Messi, Ezequiel Garay, Sergio Agüero y Maxi Rodríguez. Arjen Robben y Dirk Kuyt fueron los únicos que marcaron para los europeos.

Argentina jugará su quinta final y buscará el tricampeonato, tras los títulos de 1978 y 1986.

Holanda volvió a quedarse con otra gran frustración, con dos semifinales perdidas y tres finales sin éxito.

Argentinos y holandeses jugaron una verdadera partida de ajedrez con mucha cautela de ambos lados y casi ninguna ocasión de gol ante 63.267 espectadores que coparon el estadio Arena Corinthians en una noche invernal y por momentos lluviosa.

Fue la quinta vez desde Alemania-74 que Argentina-Holanda se vieron las caras en una Copa del Mundo, incluyendo la final de Argentina-78 ganada por el local y los cuartos de final de Francia-98 donde se impusieron los naranjas.

Mientras la Albiceleste venía de ganarle 1-0 a Bélgica en cuartos de final, Holanda había sufrido hasta los penales para derrotar 4-3 a Costa Rica tras igualar sin goles en los 120 minutos.

El tercer y cuarto puesto lo disputarán Holanda y Brasil el sábado a las tres de la tarde en la ciudad de Brasilia.

AGENCIAS