Crisis venezolana se cierne sobre el viaje del Papa a Colombia

El Pontífice traerá un mensaje de reconciliación a los antiguos bastiones de las Farc.

Papa Francisco

Francisco saludó el jueves a miles de jóvenes reunidos en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Allí les pidió enseñar a los mayores a perdonar y a dejar atrás el lastre del odio.

EFE / José Jácome

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septiembre 08 de 2017 - 09:24 p.m.
2017-09-08

El papa Francisco llegó a Colombia el miércoles para una visita de cinco días que se centrará en el proceso de paz del país, pero, aunque se espera que subraye la necesidad de la reconciliación después de décadas de derramamiento de sangre, también estará bajo presión para decir algo sobre la crisis en la vecina Venezuela.

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El papa Francisco es el primer pontífice en visitar Colombia en 31 años. Durante ese tiempo, el país ha sido testigo del auge y caída del narcotraficante Pablo Escobar, una brutal guerra entre guerrillas de izquierda, grupos paramilitares de derechas y las fuerzas armadas, y ahora, finalmente, una paz incómoda e incompleta.

(Lea: “Ustedes llevan en su corazón y en su carne las huellas de la historia viva”)

El papa aterrizó en Bogotá, donde se dirigió a más de un millón de personas en el parque Simón Bolívar de la ciudad.

Sin embargo, uno de los momentos más impactantes de su visita que termina mañana en Cartagena, fue probablemente su viaje de ayer, a Villavicencio.

Esta ciudad es la capital de Meta, un departamento de tierras bajas escasamente habitado, que alguna vez fue un bastión de las Farc, el grupo guerrillero marxista que finalmente se desarmó este año. Durante años, partes del Meta fueron zonas vedadas y el papa Francisco será el primer pontífice en visitar este departamento.

Presidirá una ceremonia de reconciliación al aire libre con alrededor de 6,000 víctimas del conflicto, entre ellos Ómar Vera, dirigente comunitario de la ciudad de Barrancabermeja, quien fue expulsado de su casa por paramilitares en 2001.

El papa beatificará a dos obispos colombianos asesinados durante el conflicto.

El padre Pedro María Ramírez fue asesinado por una turba en 1948 durante una década de guerra civil conocida como La Violencia, mientras que el obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve fue secuestrado y asesinado por la guerrilla izquierdista en 1989.

Luego de estar en el oriente colombiano, el Pontífice de 80 años de edad viajará hoy a la ciudad de Medellín, alguna vez conocida por su comercio de cocaína pero que ahora se está reinventando como un centro para los negocios y la innovación. Su última parada mañana, será en Cartagena de Indias, la joya colonial de Colombia en la costa caribeña, antes de regresar al Vaticano.

Siendo Venezuela un tema candente en Colombia — miles de venezolanos han atravesado la frontera para escapar de las penurias en su país — muchos esperan que el papa aborde la crisis en Caracas.

El presidente izquierdista de Venezuela, Nicolás Maduro, aparentemente ha afianzado su control del poder mediante la creación de una nueva asamblea con amplios poderes para aprobar leyes sin el consentimiento del parlamento elegido democráticamente.

Su régimen, que ha sido condenado en todo el mundo, ya ha utilizado la asamblea para amenazar a figuras de la oposición a quienes acusa de “traición”.

El Vaticano intentó organizar conversaciones entre el gobierno de Venezuela y la oposición a finales del año pasado, pero fracasaron.

Aunque el Papa ha denunciado la “grave crisis humanitaria, social, política y económica” en Venezuela, ha sido criticado en algunos círculos por no ir más lejos.

El comentarista político latinoamericano Andrés Oppenheimer escribió en el Miami Herald: “Durante cinco meses, Francisco no se unió a los países latinoamericanos, la Unión Europea y EE. UU. en exigir públicamente que Maduro cancelara sus planes de crear su Asamblea Constituyente. Francisco recién hizo eso el 4 de agosto, el mismo día en que Maduro inauguró la Asamblea Constituyente. Pero ya era demasiado tarde”.

El papa Francisco visita a una Colombia que, aun siendo mayoritariamente católica, es menos religiosa de lo que alguna vez fue. La Santa Sede afirma que el 94% de los colombianos son creyentes, aunque un estudio regional realizado por Latinobarómetro en 2013 situó la cifra en 75 % y sugirió que sólo la mitad de ellos practicaban activamente su religión.

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