Cuando el hombre araña decide robar París

Vjéran Tomic fue condenado a 8 años de prisión por haber entrado al Museo de Arte Moderno y hurtar $300.000 millones en pinturas famosas.

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Archivo Portafolio

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Portafolio
febrero 28 de 2017 - 11:52 p.m.
2017-02-28

Durante el juicio del Hombre Araña, un ladrón de París que confesó ser el autor de uno de los robos de obras de arte más espectaculares, el juez no salía de su sorpresa ante la “facilidad desconcertante” con que sacó cinco obras maestras del Museo de Arte Moderno avaluadas en 100 millones de Euros ($300.000 millones).

En un golpe que más parece comedia de cine, Vjéran Tomic, de 49 años y origen croata, atlético, escalador de montañas, rocas y paredes y experto saltarín entre edificios, recibió esta semana una sentencia de 8 años de prisión y una multa compartida con sus cómplices de 100 millones de Euros por haber “hecho daño al patrimonio de la humanidad”, de acuerdo a la descripción de la fiscal, cuando se apoderó de obras maestras de Picasso, Matisse, Modigliani, Braque y Léger, que son ahora irrecuperables.

A pesar de que el robo “raya en el profesionalismo por la excelencia” según admitió la acusación, “el ‘Hombre Araña’ no merece ser considerado un caballero o un superhéroe”, dado su récord de 14 condenas anteriores por allanamiento de apartamentos de lujo escalando muros, caminando por cornisas y escapando con valiosas joyas y obras de arte.

La “facilidad desconcertante” de Tomic durante su ‘Noche en el Museo’ caracterizó igualmente otro robo más reciente y no menos cinematográfico. Esta vez cometido por una banda de ladrones geriátricos, varios de ellos septuagenarios que, disfrazados de policías, entraron con relativa facilidad al hotel-residencia Hotel de Pourtales, un refugio de lujo para celebridades conocido por su discreción, en un exclusivo barrio de París y asaltaron a mano armada a Kim Kardashian, la estrella de televisión, para huir sin dificultad con un botín de joyas por un valor de $32.000 millones.

Igual que los valiosos cuadros, los collares, anillos, aretes y brazaletes de Kardashian no pueden ser recuperados.

Hombre Araña Tornic, cuyo apodo viene de su destreza escalando edificios, al parecer no requirió sus poderes arácnidos para entrar en el museo en la noche del 20 de mayo de 2010 y cometer uno de los más grandes robos de obras de arte en la historia reciente.
Según su propia confesión a un tribunal de París, todo lo que tuvo que hacer fue aplicar un producto químico alrededor del vidrio de una de las ventanas del museo que le permitió retirarlo fácilmente para entrar sin ser detectados gracias a que el sistema de alarmas de seguridad no estaba funcionando.

Contratado por su compinche, Jean-Michel Corvez, un anticuario de 63 años con quien había “trabajado” antes, el objetivo de Tornic esta vez era el cuadro “Naturaleza Muerta con Candelabro” de Fernand Leger, por el cual recibió 40.000 Euros.

Una vez que tenía el Leger bajo el brazo y sin alarmas o guardias para importunarlo Tornic, quien se auto-describe como un “verdadero amante del arte” decidió hacerle una visita más completa al museo que abriga más de 8,000 obras de arte del siglo XX, y tomar otros lienzos que le gustaron o que pudo reconocer incluyendo Pastoral de Henri Matisse (1905), Mujer con Abanico de Amedeo Modigliani (1919), Olivo cerca del Estaque, de Georges Braque (1906) y Paloma con Guisantes de Pablo Picasso (1912) una obra cubista que ha sido estimada en $76.000 millones.

La desaparición solo fue notada la mañana siguiente cuando los guardias de seguridad se preparaban para abrir el museo al público.

El caso puso al descubierto imperdonables lapsos de seguridad en la elegante galería situada en el exclusivo barrio 16 al borde del río Sena. Los detectores de movimiento al igual que las alarmas llevaban dos meses fuera de orden cuando Tornic, que había estado chequeando el movimiento del museo por seis días, decidió hacer su entrada.
Mientras que la ciudad de París, propietaria del Museo de Arte Moderno, calcula el valor del botín en más de $300.000 millones, algunos expertos aseguran que es el doble de esa cantidad.

Las pinturas probablemente no se volverán a ver, compartiendo el destino de las joyas de Kardashian, las cuales, poco después del escape a pie y en bicicletas de los ancianos rufianes, llegaron a Amberes, Bélgica, la capital del comercio de diamantes, donde la policía cree que fueron fundidas, recortadas y vendidas en el mercado negro.

Dependiendo a quien se le cree, los lienzos robados fueron enviados casi inmediatamente a Israel o a Arabia Saudita y vendidos a "coleccionistas" sin escrúpulos, o cortados en trozos y arrojados a la basura por el tercer cómplice, Yonathan Birn, un relojero, amigo de Corvez, encargado de esconder las cinco obras maestras y quien llorando durante el juicio afirmo haber "desaparecido" la evidencia en un momento de pánico.

Al igual que “Viejo Omar”, “Ojos Azules”, Yunice Abas y el resto de los ladrones de cabellos blancos que asaltaron a Kardashian, Tomic, Birn y Corvez pasarán la próxima década tras las rejas. Mientras tanto, la policía, los expertos y los funcionarios del museo mantienen la esperanza de que la obras no fueron destruidas y un día serán recuperadas.

Por Cecilia Rodriguez
Especial para Portafolio
Luxemburgo

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