Cuando los combates con comida son un festival

Alrededor del mundo hay diversas fiestas que tienen la harina, las naranjas y las uvas, entre otros, como protagonistas de la celebración.

La Tomatina, una de las fiestas más conocidas de España, en la que miles de personas se lanzan varios kilos de tomates.

La Tomatina es parte de un festival que dura una semana e incluye verbenas, desfiles de carrozas, música, baile, concursos y fuegos artificiales.

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POR:
Cecilia Rodriguez
agosto 24 de 2017 - 04:06 p.m.
2017-08-24

Mi primera reacción viendo fotos de algunas de las más famosas y peculiares batallas con comida del mundo es “qué desperdicio”. La segunda es “¿Quién va a limpiar semejante reguero?”.

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Para los miles de personas que participan en esos multitudinarios combates con tomates, naranjas, uvas o inclusive rociándose vino, no es cuestión de interrogantes prácticos. Se trata de divertidas, si bien inusuales, actividades en fiestas, festivales y carnavales organizados en ciudades y pueblos del mundo que atraen atención y muchos turistas.

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La mayor y más famosa pelea con alimentos, entre las que se celebran en Europa año tras año, ocurre en una pequeña localidad española que se llama Buñol a 40 kilómetros de Valencia.

Se trata de La Tomatina, una guerra con tomates que atrae más de 40.000 personas de todo el mundo el último miércoles del mes de agosto, al pueblo de apenas 10.000 habitantes, para lanzarse, literalmente, toneladas de tomates maduros durante batallas épicas que dejan a todo el mundo rojo y las tradicionales calles cubiertas de pulpa.

Según la prensa local, durante la Tomatina de Buñol se usan más de 110 toneladas de tomates como proyectiles.

El festival comenzó en 1.945 cuando, según la leyenda, una disputa menor entre dos jóvenes campesinos terminó en una batalla campal de tomates en la plaza principal, incitando a los transeúntes a unirse y dando lugar a la tradición.

La Tomatina es parte de un festival que dura una semana e incluye verbenas, desfiles de carrozas, música, baile, concursos y fuegos artificiales.

Su éxito ha inspirado a otras ciudades del mundo incluyendo la “Gran Tomatina Colombiana” que se realiza en el mes de junio en el municipio de Sutamarchán en Boyacá y que tuvo este año su 11ª celebración.

También Costa Rica, India y los Estados Unidos tienen sus propias versiones de la guerra con tomates.

La Tomatina ha sido comparada con otro combate, que tiene lugar durante el carnaval anual del pueblo de Ivrea en la región piamontesa del norte de Italia, en donde en cambio de tomates se emplea un arma más compacta y dolorosa: naranjas.

Conocida como la Batalla de las Naranjas, se trata de una de las peleas con comida más antiguas del mundo y, de acuerdo a la tradición, es una representación de la liberación de la ciudad de la tiranía, que se remonta a tiempos medievales cuando un barón que maltrataba a los habitantes de la ciudad fue expulsado en una revuelta pública.

La fiesta dura tres días en febrero, comenzando el domingo y terminando el día antes del Miércoles de Ceniza e incluye una procesión tradicional con carrozas y grupos musicales.

La lucha con naranjas se lleva a cabo entre grupos organizados: los aranceri a pie, representando a la gente del pueblo contra los guardias en carruajes tirados por caballos enmascarados.

Para la batalla de este año, hubo más de 7.000 personas de todo el mundo lanzándose naranjas desde cajas apiladas en las aceras de las callecitas empedradas de Ivrea.

Las uvas son el arma de elección en la ciudad vinícola de Binissalem, en la isla balear de Mallorca, durante el Festival conocido como Festes des Vermar que se celebran durante las últimas dos semanas de septiembre.

Las fiestas celebran la vendimia e incluyen catas de vinos, competencias de pisar uvas, una feria de vinos, desfiles de artistas disfrazados de diablos encendiendo fuegos artificiales, carrozas, música folclórica y baile.

Pero el evento más conocido son las batallas con uvas donde centenares de juerguistas terminan de color púrpura y empapados. Los combates se originaron porque los productores vinícolas no sabían qué hacer con las muchas uvas de calidad insuficiente para la elaboración de vino.

Haro, otro pueblo español, esta vez en la región de La Rioja en el norte de España, ha ganado notoriedad por su batalla con vinos.

Los vinos tintos de la Rioja se encuentran en casi todas partes del mundo y Haro cuenta con un 40% de los viñedos que los producen.
Todos los años, del 27 al 30 de junio, los lugareños y los turistas participan en la Fiesta del Vino de la ciudad, que incluye una feria de vinos, desfiles y concursos entre otras actividades.

Pero el acontecimiento más importante, que se remonta al siglo XIII, es La Batalla del Vino de Haro el 29 de junio, día del patrón San Pedro, cuando la gente, vestida con camisetas blancas y bufandas rojas, se reúne para ir en procesión a una colina a las afueras de la ciudad donde, después de una misa, comienza una batalla derramándose vino de jarras, armas de juguete, botellas y otros contenedores en las cabezas.

En Grecia, para conmemorar el primer día de la Cuaresma Ortodoxa y el final de la temporada de carnaval, el pueblo pesquero de Galaxide, 200 kilómetros al oeste de Atenas, se convierte en el escenario de una antigua tradición: el bombardeo con harina.

Residentes y los turistas armados de bolsas llenas de harina para cocinar teñida con colorantes de alimentos se atacan entre sí durante una batalla callejera que deja a todo el mundo como coloridos fantasmas.

Se cree que la costumbre se originó en 1.801, cuando los residentes de Galaxidi desafiaron a los gobernantes otomanos, que ocupaban Grecia celebrando el carnaval prohibido y pintando sus caras con cenizas mientras bailaban por las calles.

La próxima Guerra de la Harina –que usa más de 3.000 libras de munición– se llevará a cabo el 19 de febrero de 2018.

Cecilia Rodriguez
Luxemburgo

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