Lo que usted debe saber del ascenso a la Torre Colpatria

El 8 de diciembre, como es tradicional, se cumplirá la décima versión de la ascenso vertical a la emblemática edificación bogotana, la más alta del país. En la jornada son muchos los números que se manejan.

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diciembre 05 de 2014 - 10:54 p.m.
2014-12-05

Los ganadores cruzan la línea de meta y se derrumban. Claro, el esfuerzo de superar los 980 escalones repartidos en 48 pisos, con final en el helipuerto del emblemático edificio capitalino, pasa factura, y de qué manera.

Juan Pablo Rangel, quien disputará por novena ocasión la competencia, de las diez que se han disputado de esta prueba extrema, y quien además posee el récord, ha vivido y sufrido en carne propia de los padecimientos que deja en el cuerpo esta descomunal competencia.
Rangel impuso su mejor registro en la subida del 2011, con un tiempo de 4 minutos y 42 segundos. Un año después, Liliana Moreno, con tiempo de 6 minutos y 14 segundos, estableció el mejor tiempo hasta el momento en la rama femenina.

“Luego de la competencia, las piernas no se sienten, todo se nubla, y por eso el cuerpo se desploma. Hay que hacer una gran preparación física, previa a la carrera, y el día anterior se deben consumir alimentos ligeros, eso sí, con muchos carbohidratos como los espaguetis, que son buena fuente de energía, proteínas y frutas frescas. La verdad, la competencia, que relativamente es corta, se hace interminable cuando se promedia entre los pisos 30 y 35. Pero me gusta, aspiro ganar una vez más y si puedo mejorar la marca, mejor”, contó Rangel, el máximo ganador del ascenso, con cinco títulos. En damas, el listón de triunfos lo tiene Ángela Figueroa, de Porvenir, con cuatro primeros lugares.

Como si fuera poco, los únicos corredores que siempre han ingresado en el podio de la carrera son Rangel (cinco como campeón y cuatro como subcampeón) y Figueroa (cuatro como campeona, cuatro como subcampeona y un tercer lugar).

Demasiado esfuerzo

Claro que subir escaleras es excelente para el entrenamiento cruzado. Los corredores, nadadores, ciclistas, remeros, futbolistas y otros atletas encontrarán que escalar es útil para su entrenamiento total. Los ciclistas, esquiadores y los remeros se sienten especialmente atraídos por la masa muscular en las piernas, que se puede desarrollar con subir escaleras.

Pero aquí viene lo bueno. Para afrontar esa ‘aporreada’ tan brava el cuerpo gasta entre 300 y 400 kilocalorías. Para ello, el participante debe ingerir antes de la competencia unos dos litros, entre agua y bebidas energéticas, pero luego de finalizar deberá tomar otros tres litros de líquido para compensar la hidratación.

Ya en cuanto tiene que ver con el vestuario adecuado, el corredor élite solo participa con su uniforme (camiseta, pantaloneta y zapatillas). El valor aproximado de todo el paquete es de $600.000, pues la camiseta y la pantaloneta deben ser de un material especial (tipo Dry-fit).

“Hay que tener en cuenta que se requiere de un par de zapatillas con buena amortiguación tanto en la punta como donde se apoya el pie”, comenta la ortopedista Julia Granados, quien es especializada en la parte deportiva.

En muchas ocasiones el corredor profesional lleva un monitor de frecuencia cardiaca, aparato que en el mercado puede costar entre $300.000 y hasta $1.500.000, según sus especificaciones técnicas y marcas.

La participación, por motivos de organización, tiene una presencia de máximo 5.000 inscritos. Un mayor número de atletas sería imposible controlar para las 1.000 personas que trabajan en esa jornada en la parte logística, como médicos, enfermeros, defensa civil, bomberos, policías y demás colaboradores. El precio de la inscripción es de 20 mil pesos.

Entre las ganadoras de la jornada que se programa tradicionalmente los días 8 de diciembre de cada año está la obra social. Todo lo que se recaude por inscripciones será donado. Con la consigna “Vamos Pa’ arriba haciendo sonreír”, la prueba se vincula por séptimo año, con la Fundación Operación Sonrisa de Colombia, quien será beneficiada para la intervención quirúrgica de niños con labio y/o paladar hendido.

Durante las últimas seis ediciones de la carrera, la Fundación ha recibido un total de $ 243.335.000, recursos con los cuales 211 niños han sido operados.

Hay que decir que eso compensa el esfuerzo y la inversión que hacen los organizadores para traer a corredores de cartel en la temporada en este tipo de carreras. El ascenso a la Torre Colpatria ingresó desde 2010 al Circuito Mundial de Carreras en Ascenso Vertical Towerrunning, y un año después se convirtió en la final del World Cup Towerrunning.

Un botín motorizado

La premiación no se queda atrás. Doce motocicletas serán entregadas en la premiación, seis de ellas en la categoría élite y seis en la categoría abierta. Los ganadores de la máxima categoría recibirán una moto QMT 250 c.c. y 4 millones de pesos, en ambas ramas.
Para quienes lleguen en segundo posición, tendrán una moto X Fire, y los terceros lugares se harán acreedores a una moto UM Duty. Por primera ocasión en la historia de la carrera bogotana, todo el podio de la categoría abierta (20 a 60 años), recibirá motocicletas; los ganadores tendrán una moto Xtreet 180, los segundos una moto Scooter 421 y los terceros una moto UM Duty.

Por último, la bolsa de premios para la categoría juvenil (18 a 19 años), será en efectivo: para los tres primeros ($800.000, $500.000 y $200.000, respectivamente, en ambas ramas.

Los eventos más tradicionales del World Cup Towerrunning son la Carrera del Empire State, en Estados Unidos y el Ascenso a la Torre Nacional, en Toronto en Canadá, con 36 ediciones cumplidas en la presente temporada.

Desde la torre

En total 3.000 toneladas de acero y 6.000 metros cúbicos de hormigón se utilizaron en la construcción de la Torre Colpatria. Su construcción necesitó una excavación de 50 metros de profundidad para darle anclaje al edificio, con 24 pozos de cimentación que reposan sobre una plataforma. Esa solución requirió más de 6.000 mts3 de concreto.

La parte superior de la edificación es de casi 9.160 pies (2.792 mts) sobre el nivel del mar. En el momento de la terminación, la Colpatria fue el edificio más alto de América Latina, hasta la construcción del Parque Central Torre Este en Caracas, Venezuela.

El arquitecto fue la firma Obregón, Valenzuela & Cía. Ltda. y su constructor la empresa Pizano Pradilla Caro y Restrepo Ltda. El edificio fue iluminado externamente por primera vez el 6 de agosto de 1998 y la altura es de 192,03 mts.

JAVIER ARANA
@Portafolio.co