Defectos también tienen su cara buena en la personalidad

Los sentimientos negativos como la envidia y la hipocresía pueden impulsar cambios.

Actuar con tolerancia e intentar ver la realidad desde varias perspectivas, es útil a la hora de descubrir los defectos.

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Actuar con tolerancia e intentar ver la realidad desde varias perspectivas, es útil a la hora de descubrir los defectos.

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mayo 08 de 2013 - 12:01 a.m.
2013-05-08

Una de las claves para vivir bien y con una actitud positiva, según el psicólogo y escritor Francisco Gavilán, es tener claro que “nadie es perfecto” y que “todo, hasta los defectos, tienen como mínimo, dos perspectivas. Dos caras de la moneda.

“La realidad es una torre con muchas ventanas y, en función de la ventana por la que mires, verás las cosas de una manera o de otra”, afirma Gavilán.

Este profesional, en su último libro, ‘Nadie es perfecto’ indica que si aceptamos nuestros defectos, podemos convertirlos en “una fuerza positiva y enriquecedora que nos permita reconquistar la personalidad”.

“Cuesta reconocer los errores; las personas buscan la perfección y creen que si les descubren un defecto, serán consideradas menos aptas”, pero el escritor sostiene que la negación de un defecto no es más que una cuestión de imagen asociada a la autoestima.

LOS ‘SINCERICIDAS’

Gavilán llama ‘sincericidas’ a las personas que dicen la verdad “caiga quien caiga”, ya que se están suicidando socialmente por no saber tratar a la gente.

A menudo, el ser humano alaba la sinceridad en las personas, pero las verdades no siempre gustan ¿Y si la hipocresía fuera tan necesaria como lo es la sinceridad?

Quizás lo que el ser humano debe alabar es el equilibrio entre sinceridad e hipocresía, dice Gavilán, “la forma cívica de tratar a los demás” y la “forma correcta de decir las cosas”.

Se puede decir la verdad, pero hay que saber cómo decirla y, si la otra persona quiere escucharla, va a saber aceptarla bien.

EL VALOR DE LA ENVIDIA

Otro defecto muy común es la envidia. Ese sentimiento de dolor o desdicha que acecha, al no poseer algo que otro sí y que deseamos.

Este sentir, al igual que el chisme y la hipocresía, es también un defecto que, en la mayoría de los casos, solo sirve para malgastar el tiempo y llenarse de inconformismo.

La envidia provoca una “disminución del ego, un estado de fatiga mental cuya energía se malgasta al compararse”, pero, a pesar de su aparente carga negativa, como a todo en esta vida, se le puede dar la vuelta. Sentir envidia puede ser el primer paso para ser ambicioso, y hacer de ese sentir una fuerza motivadora, lo cual sería algo sano y positivo.

LA ‘HIPOCRESÍA SOCIAL’ AYUDA A ASIMILAR LA VERDAD DE FORMA AMABLE

Hay que distinguir, por supuesto, entre la hipocresía y la ‘hipocresía social’. No es que sea bueno ocultar la verdad en beneficio propio, lo bueno es saber cuándo es necesario ser hipócrita con otra persona para no hacerle daño y cómo decir las cosas, suavizando la verdad.

Algunas personas no están conformes ni con la verdad ni con la mentira, por eso con la ‘hipocresía social’ busca un equilibrio.

Ser hipócrita social “se asocia a una buena salud mental, provoca una emoción positiva, aporta paz y se refuerza nuestro sistema inmunológico”, dice Francisco Gavilán, para quien también el chisme y la curiosidad tienen su lado bueno.

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