‘Delincuentes de cuello blanco son los más despreciables'

Fernando Gaitán y Rafael Merchán, dramaturgo y experto anticorrupción, hablan de lo positivo y lo negativo de la malicia indígena

Rafael Merchán  y Fernando Gaitán.

Archivo Particular

Rafael Merchán y Fernando Gaitán.

POR:
diciembre 04 de 2013 - 12:27 a.m.
2013-12-04

El colombiano es recursivo por naturaleza y tiene la capacidad de desenvolverse en cualquier parte del mundo.

Esa llamada ‘malicia indígena’ es una de sus principales cualidades, porque le permite adaptarse a las circunstancias más adversas, según el secretario de Transparencia de la Presidencia de la República, Rafael Merchán.

El funcionario resalta que esta le ha permitido al colombiano sobrevivir en medio del conflicto que ha padecido el país; sin embargo, tal malicia aplicada de una manera negativa ha dado lugar a un fenómeno fuerte de corrupción.

Su contertulio dentro del programa Charlas Portafolio de esta semana fue el escritor de televisión Fernando Gaitán, recordado por telenovelas como ‘Café con aroma de mujer’ y ‘Betty la fea’. Actualmente, ocupa la vicepresidencia de producto del canal RCN.

Gaitán califica la corrupción como uno de los problemas más endémicos de Colombia y, como pocos, generador de violencia.

Va más allá al calificar la delincuencia de cuello blanco como la más despreciable. “Es preocupante ver a las señoras de los ricos robándose la bienestarina de los niños.

¡Ese es el horror de los horrores!, pero además de todo, es la corrupción más mediocre de todas”, dice Gaitán, para el cual este es un tema con muchas posibilidades dramatúrgicas en nuestro medio.

Merchán sugiere, sin embargo, que no hay que resignarse a vivir con este mal para siempre, a la vez que destaca cómo algunos empresarios se resisten a pagar sobornos pero su acción se queda corta si no llegan a la denuncia.

En un tono de queja para su interlocutor, critica la televisión y especialmente los realities, que, según dice, enfatizan en los antivalores.

“Ocultar estos antivalores sería difícil y contraproducente, pero también se debería mostrar la otra cara de forma amigable, de manera que enamore al televidente, porque luego este mismo hará las cosa bien si no tiene como referente a un asesino que mata por tres pesos”, dice.

Aunque Gaitán acepta que en ocasiones las series televisivas convierten a los criminales en héroes, defiende la idea de que hay que contar historias, como la de Pablo Escobar o los Castaño, porque entonces “serán los gringos los que lo hagan, y no podemos seguir permitiendo que nos cuenten las historias desde afuera”.

Para el escritor, a la televisión se le juzga injustamente al creer que su función es formar, cuando el Estado lo que le manda es entretener.

Vea la charla completa aquí

Siga bajando para encontrar más contenido