Descubrimientos esperanzadores para la ciencia en el futuro

Estos hallazgos han permitido pensar en revivir especies extintas hace millones de años.

Este mamut bebé tenía 10 años cuando murió y se preservó en el hielo siberiano.

Agencias

Este mamut bebé tenía 10 años cuando murió y se preservó en el hielo siberiano.

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julio 11 de 2013 - 01:31 a.m.
2013-07-11

Noticias como la dada a conocer ayer, sobre el descubrimiento de una sepultura de 14.000 años de antigüedad en la localidad francesa de Cuges-les-Pins, cerca de Marsella (sur) es el primer ejemplo francés de una tumba del Paleolítico en la que podrían encontrarse restos humanos, entre otros; sumado a la revelación, esta semana, de que hace algunos meses se halló en México una lagartija completa de 23 millones de años, preservada en ámbar y con restos de tejido blando, esto abre un panorama extraordinario para la ciencia que podría tener la oportunidad de tomar muestras celulares de estas especies y soñar con clonarlas, volviéndolas a la vida.

SIGUEN EXCAVANDO

“Decidimos presentar este descubrimiento todavía en obras (excavaciones) ya que es una cosa excepcional”, explica el historiador Vincent Mourre.

Según Mourre, al referirse a la nueva tumba del Paleolítico en la que trabajan y de la que, hasta el momento solo se conocían 30 tumbas de ese tipo situadas todas en “cuevas o refugios de la península italiana. Esta es la primera tumba al aire libre”, dice.

En septiembre de 2011, Mourre descubrió un trozo de cráneo durante los últimos días de los trabajos de investigación efectuados por el Instituto Nacional de Búsquedas Arqueológicas Preventivas (Inrap) en un enclave de 1,8 hectáreas donde debía construirse una zona comercial.

“Fechamos la tumba en relación a la fisonomía cultural (tipo de sílex tallados,ndlr”, que se conocía en Italia y en el sudeste de Francia.

En la tumba, había un esqueleto, del que se percibe el cráneo con dos filas de dientes perfectamente conservados, el cual está siendo extraído meticulosamente con la ayuda de pinceles e instrumentos de odontología.

Una vez liberados, los restos humanos y los objetos tendrán que ser analizados por especialistas durante meses, especialmente para fechar con precisión la tumba o para determinar la composición de los restos de ocre encontrados en ciertos objetos.

VIDA CONTENIDA EN ÁMBAR

La pequeña lagartija es de una nueva especie del género Anolis, que vivió hace unos 23 millones de años se encontró en Simojovel, en norte del estado de Chiapas, y desde entonces está en estudio.

Para Francisco Riquelme, del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México, el pequeño vertebrado, de aproximadamente 4,5 por 1,3 centímetros, bautizado Luna, es una verdadera “gloria para la ciencia” pues a partir de ella se podrán hacer reconstrucciones muy acertadas de estructuras y determinar relaciones biogenéticas y biogeográficas de la zona y sus habitantes.

La pequeña lagartija fue preservada en una cubierta de ámbar muy común en la zona, tanto que la pieza se encuentra en el Museo del Ámbar, en el que se exhiben más de 350 luminosas piezas preciosas por su tallado o invaluables por el contenido de insectos, arañas, musgos, esporas, hongos, agua, gusanos o crustáceos.

Desde el año 2000 se cuenta con la denominación de origen Ámbar de Chiapas para esta resina fósil que tiene como uso más común desde tiempos prehispánicos la joyería.

Las fichas del museo refieren que el ámbar pertenece al grupo de las gemas orgánicas como el azabache, las perlas y el coral, y es la única de origen vegetal. Entre los antiguos mayas las piezas de este material fueron trabajadas como artículos para el adorno, culto o rito funerario.

UN EJEMPLAR ÚNICO QUE HABLA DE CLONACIÓN

Aunque este bebé mamut, llamado Yuka, se descubrió congelado en el hielo de Siberia en el 2012, hoy es la sensación pues se expondrá en Yokohama desde el 16 de septiembre.

Solo 10 años tenía Tuka cuando murió, pero gracias a la ciencia y su magnífico estado de conservación que ha permitido incluso, extraer una muestra de sangre, que podría ser la llave de entrada a la clonación, lo que supondría el retorno de esta especie a la Tierra.

Eso sí si se media entre los cuestionamientos ideológicos y religiosos que implican esta práctica científica. Los mamuts vivieron hace aproximadamente 4,8 millones de años hasta finales de la última glaciación.

Con agencias

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