¿Quién dijo que la soledad es mala?

Muchos tratan de vivir acompañados para no enfrentar sus miedos.

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Descanso

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mayo 27 de 2011 - 10:38 p.m.
2011-05-27

 

Tomarse un tiempo para disfrutar de estar consigo mismo, lo cual permite conocerse y elegir sin presiones, muchos estados de la vida, como el personal o profesional.

La soledad es uno de los peores miedos que enfrentan los seres humanos, ya sea por aislamiento social, porque no tenemos acceso a la tecnología y a las redes sociales, porque nos sentimos devastados después de perder a un ser querido o por terminar una relación amorosa.

Las palabras “sentirse solo” asustan a muchos.

Sin embargo, cada vez son más los expertos que aseguran que la soledad no es tan mala como la pintan y que, incluso, es necesaria, pues bien llevada sirve para conocernos mejor a nosotros mismos y, por ende, para relacionarnos mejor con el resto del mundo.

“Hay muchos enfoques sobre el tema, pero el que yo sigo es el hecho de que sólo puedes saber realmente quién eres y sólo puedes tener buenas relaciones con los demás, cuando aprendes a estar solo”, explica la psicóloga y terapeuta de pareja Nelly Rojas de González.

De acuerdo con la experta, la soledad no es un defecto sino una virtud. “La soledad no es mala, porque desde el punto de vista psicológico es lo mejor que existe para conocerse a sí mismo y para tener una buena autoestima y respetarse”.

Adiós al miedo

De hecho, dice, es un error no separarse por miedo a la soledad. “La gente no entiende que eso es peor. Estar solo y conocerse mejor facilita el proceso de comprender, amar y respetar a una pareja el día de mañana”, afirma Rojas de González.

“Saber estar solos es una virtud. Es aprender a estar en contacto con nosotros mismos sin sentir miedo. Sólo así podemos asumir nuestra propia identidad, conocer nuestra sexualidad, ser autónomos y libres. Y es en ese momento cuando podemos encontrar el verdadero amor”, agrega.

Rodrigo Córdoba, psiquiatra y presidente de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas, está de acuerdo: “todos los seres humanos tenemos ondulaciones en nuestro estado de ánimo y, como todo en la vida, los extremos son malos, pero la soledad puede hacer que el ser humano explore nuevas cosas, que se encuentre consigo mismo, incluso, los momentos de soledad pueden impulsar la creatividad de muchas personas”, sostiene Córdoba.

Lo que pasa, opinan ambos expertos, es que muchos tratan de vivir rodeados de personas por miedo a enfrentar la vida solos, pero, paradójicamente, eso los hace sentir peor sin ser conscientes de eso.

“La gente dice que vive mal y que es maltratada por su pareja, por ejemplo, pero ahí siguen, con relaciones codependientes”, dice Rojas De González.

Otra cosa es, asegura esta psicóloga, calificar a alguien de solterón o solterona. “Eso es precisamente por todo lo contrario, porque no supieron manejar la soledad, no aprendieron a relacionarse con la gente y se van a los extremos: se pegan a la gente o se aíslan totalmente”.

“Una soledad permanente sí puede ser el reflejo de que algo malo está sucediendo y puede ser grave.

La cosa se vuelve preocupante cuando la gente no sabe convivir con la soledad, cuando necesita estar rodeada de alguien todo el tiempo, llamar a alguien, sentir a alguien cerca”, señala Córdoba.

Lo recomendable es, entonces, no huirle a la posibilidad de tener lazos afectivos o aislarse del mundo para evitar problemas.

Tampoco es bueno necesitar desesperadamente de los demás, en cada momento de la vida.

Existen espacios de desarrollo personal que son mucho más enriquecedores si se aprenden de manera individual, permitiendo que ese aprendizaje nos imprima seguridad e individualismo, lo cual se logra cuando se disfruta de la soledad.

Aproveche el tiempo en actividades que le aporten

Estar sin pareja, empezar a vivir solo o cambiar de entorno puede brindarle un tiempo valioso para disfrutar de lo que más le gusta, sin tener que mediar con quienes lo rodean, esta puede ser una oportunidad única de crecimiento.

Recuerde todas las actividades que le agradan como leer, hacer deporte, gimnasia o viajar; piense en aquel curso que ha estado aplazando, porque la persona con la que estaba no le agradaba el tema, o pasaba mucho tiempo haciendo lo que esa persona quería y no lo que usted deseaba.

Viajar es una oportunidad de explorar experiencias que le dejan enseñanzas y crecimiento intelectual, cultura y placer al vivir en ambientes diferentes.

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