¿Por qué nos disfrazamos en Halloween?

¿Cuáles son los atuendos más utilizados para emular a personajes de fantasía o adoptar un aspecto extravagante durante las fiestas, y qué se oculta tras esos cambios pasajeros de personalidad?

Tendencias
POR:
octubre 27 de 2015 - 12:37 a.m.
2015-10-27

Aunque la gente se disfraza a lo largo de todo el año para asistir a fiestas temáticas, cumpleaños, eventos musicales, actuaciones escolares y obras de teatro, Halloween es, junto con la Navidad y el Carnaval, una de las épocas en las que más personas coinciden en vestirse con máscaras y atuendos estrafalarios (Vea aquí: Galería/Estos son los disfraces más vendidos de Halloween).

“Los compradores más habituales son los jóvenes, aunque los niños y los adultos no se quedan atrás. Podríamos decir que se disfrazan desde los bebés hasta los mayores de 60 años, tanto hombres como mujeres y de muy diversas profesiones”, explica a Efe, Bruno Carrillo, director ejecutivo (CEO) de la tienda online de disfraces y complementos Impulsivos.

“Mientras los jóvenes de edad entre los 15 y los 30 años eligen habitualmente disfraces iguales para toda la pandilla, los niños los prefieren particulares y, a partir de los 30 es más común comprarlos en pareja o grupos pequeños”, señala.
Por otra parte, “las mujeres optan por trajes que les favorezcan y puedan lucirse, mientras que ellos piensan más en que el disfraz sea divertido sin importarles tanto la estética”, añade.

Brujas, vampiros, diablitos, demonios, esqueletos, la ‘novia cadáver’, el fantasma ‘Beetlejuice’, el arlequín siniestro, Morticia Addams, el Ángel caído, y el señor Addams, son algunos de los modelos más demandados en Halloween, para niños, jóvenes y adultos, de acuerdo a Carrillo.

Al elegir los disfraces, Carrillo aconseja a los clientes ‘online’ “que revisen la ficha descriptiva que acompaña a cada producto, porque en ella se detalla lo que incluye y lo que no, además de las medidas exactas del traje, para así asegurarse de que es de la talla correcta, evitando sorpresas cuando lo reciban en su casa”.

“Además, es conveniente realizar la compra con suficiente antelación para disponer de más opciones para elegir y evitar el estrés de última hora, así como buscar accesorios y maquillaje para complementar el disfraz, ya que por un módico coste adicional el resultado final gana mucho”, sugiere.

LO QUE REVELA CADA TIPO DE DISFRAZ

“Disfrazarse es para muchos la excusa perfecta para perder la vergüenza y, sobretodo, para pasar un buen rato en compañía. Es saludable y muy positivo. En una fiesta de disfraces se crea un ambiente generalizado de desinhibición”, responde a Efe la orientadora psicológica Clara Gallardo.

Para Gallardo, “el hecho de colocarse un disfraz y participar de la fiesta adquiere tintes de terapia, tanto individual como colectiva: es la gran oportunidad de poder ser otro y de liberarse de las tensiones laborales y sociales”.

“Con la permisividad que nos da el disfraz nos deshacemos de los pensamientos negativos, del miedo al rechazo, al ‘qué pensarán de nosotros’ o al ‘qué pensaré de mí mismo’. Al disfrazarnos sacamos a la luz una parte nuestra en la que afloran sentimientos ocultos o reprimidos que tenemos guardados en nuestro subconsciente”, prosigue.

“Con el disfraz tenemos la posibilidad de convertirnos en otra persona, de adoptar otra personalidad y de actuar de forma diferente a la habitual. Nos ocultamos, pero también nos presentamos de manera diferente ante los otros. Vemos sin ser vistos, y solo descubrimos nuestra verdadera identidad cuando nos apetece”, destaca esta ‘coach’.

PARTICULARIDADES

1. Hombres disfrazados de mujeres: algunos, sobre todo entre los 20 y 45 años de edad, visten disfraces de mujer de vida alegre, ‘drag queen’, ama de casa o de abuela.

2. Niñas, de princesas: “Las pequeñas tienden a reproducir los estereotipos de las princesas, personajes tiernos y delicados, asociados a una vida de fantasía y felicidad. Quieren ser guapas como ellas, y esperar a que les llegue su príncipe azul”, de acuerdo a Gallardo.

3. Niños, de superhéroes: “A los pequeños les encanta disfrazarse de Batman, Superman... Se ponen la capa y “vuelan” por el salón. Se sienten poderosos”, señala esta ‘coach’.

4. Pequeños, de profesionales: a los más chicos les resulta placentero disfrazarse de médicos o bomberos, imitando a los adultos. Adoptan el papel de los mayores por unos instantes y les entusiasma sentirse partícipes de su mundo.

EFE