Los divanes se llenan de insatisfechos

No siempre es por una ruptura sentimental o por una pérdida. Experta explica cómo se puede superar.

El bienestar no es un fin sino un proceso continuo que hace que nos sintamos serenos, en paz, respecto de quienes somos.

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El bienestar no es un fin sino un proceso continuo que hace que nos sintamos serenos, en paz, respecto de quienes somos.

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julio 04 de 2014 - 10:09 p.m.
2014-07-04

Desorientadas, desenamoradas, en crisis existenciales, con necesidad de perdonar y con ganas de sentirse mejor con ellas mismas. Así llegan cada vez más personas a los consultorios, según la psicóloga, psicoterapeuta y antropóloga Julieta París.

Según esta experta, la insatisfacción puede ocurrir en cualquier momento de la vida y no se relaciona necesariamente con una ruptura sentimental o la pérdida de un ser querido.

“Para dar respuesta a estas nuevas necesidades, la psicoterapia también debe evolucionar y los psicólogos debemos convertirnos en facilitadores del bienestar emocional, entendido como la capacidad de ser templado, sereno, tranquilo, complacido y agradecido, características que facilitan la existencia”, añade la directora del máster en Psicoterapia del bienestar emocional del Instituto Superior de Estudios Psicológicos.

¿Por qué están aumentando las consultas de personas insatisfechas con su vida?

Según París, por varios factores: “porque ir al psicólogo ya no supone el estigma de ‘trastorno’ o ‘patología’ y, sobre todo, porque vivimos en una sociedad en la que nos queda tiempo para plantearnos cosas como ‘¿y esto es la vida? ¡tiene que ser otra cosa…’”.

París define la insatisfacción vital como “estar a disgusto en nuestra vida, con lo que somos y tenemos, aunque no necesariamente en ese orden, porque vivimos en una sociedad en la que parece primar el tener sobre el ser, y eso conduce a sentirse insatisfecho”. Siempre queremos más.

TIPS PARA SALVAR LAS SITUACIONES

Si estamos desorientados... “Le propondría que encuentre un único punto de su ser, de su vida, por ejemplo, un deseo, un sueño o un objetivo, y que centre su atención solo en este punto”, dice París.

Si estamos desenamorados... Para París, desenamorarse no es necesariamente malo, ya que es una señal de que se deben cubrirse otras necesidades, una búsqueda de algo mejor, aunque sea doloroso. “En esos casos, es aconsejable contactarse con uno mismo y, durante un tiempo de soledad, reconstruirse con lo mejor que tengamos y lo más positivo” que haya aportado la relación que se deja, señala la antropóloga.

En una crisis existencial… “Es un momento en el que la vida nos obliga a detenernos, a tomar aire y a revisar el ‘equipaje existencial’ que llevábamos para poder continuar el camino con las cosas realmente esenciales”.

Si sentimos necesidad de perdonar… Para París, hay que revisar el concepto de perdón, que tiene todavía unas interesantes acepciones religiosas, y enseñar a la gente que puede perdonar y no olvidar, y que eso no es rencor.

Si alguien quiere sentirse mejor consigo mismo… “Le doy la bienvenida al resto de su vida y le enseño a cuidarse físicamente y emocionalmente, y también a tomar contacto con su dimensión más profunda, más ‘transpersonal’, es decir, más allá de sí misma, la cual conecta con lo que es y con lo que siente, es decir, con una búsqueda más profunda del sentido de la vida”, señala París.

EFE