Dormir poco puede generar problemas de sobrepeso

La actual epidemia mundial de obesidad se debe al consumo excesivo de alimentos.

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agosto 11 de 2012 - 12:04 a.m.
2012-08-11

Se calcula, que para 2015, una de cada diez personas será gorda. Pero, ¿engordamos porque nuestro organismo gasta poca energía o porque proporcionamos a nuestro cuerpo demasiada comida?

Aunque una de las razones más utilizadas para explicar el aumento en la cantidad de personas obesas, sobre todo en los países desarrollados, es el estilo de vida sedentario, un estudio reciente demuestra que la principal causa de la actual epidemia mundial de obesidad se debe al consumo excesivo de alimentos.

Este es solo una de los huecos de información, mitos o confusiones que existen en la mayoría de las personas respecto de la obesidad y que, en muchos casos, impiden combatirla eficazmente o, incluso, la alientan. Para adelgazar, o al menos no engordar, conviene conocerlas y aclararlas.

Según una de las teorías más habituales, la creciente obesidad se debe a la mayor inactividad y el consiguiente menor gasto de energía de la población moderna, comparada con la gran actividad física que desplegaban hace miles de años nuestros ancestros cazadores y recolectores para conseguir alimentarse.

No obstante, según una investigación conjunta del Hunter College de Nueva York, la Universidad de Arizona y la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, los cazadores-recolectores consumían la misma cantidad de energía que consumen los seres humanos en la actualidad.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores valoraron el gasto energético de los ‘hazda’, una tribu nómada de Tanzania que vive en la sabana, y cuyas costumbres y actividad física apenas se han modificado en los últimos 10.000 años.

Los expertos estadounidenses comprobaron que los ‘hazda’, que caminan durante días en busca de alimentos, tienen un gasto energético (calorías quemadas diariamente) no mucho mayor que el de cualquier adulto de Estados Unidos o Europa.

ENGORDAMOS PORQUE DORMIMOS POCO

Este descubrimiento cuestiona, según los autores del estudio, la suposición de que nuestros antepasados consumían más energía que nosotros y apuntala la idea de que el actual incremento de la obesidad obedece a un mayor consumo de alimentos, a que comemos demasiado, y no a una disminución en el gasto de energía, a que nos ejercitamos menos.

Otro aspecto ignorado o escasamente conocido sobre la obesidad es la relación entre la falta de horas de sueño y el incremento de peso.

Según el doctor Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad, la gordura “se ha convertido, durante las últimas décadas, en uno de los principales problemas de salud.

La Organización Mundial de la Salud cifra en 1.000 millones el número de adultos con sobrepeso y en 300 millones el número de obesos. Hay distintas explicaciones para el constante incremento de estas cifras y los posibles factores sociales que lo inducen”.

“Diferentes estudios y publicaciones apuntan hacia el hecho de que las personas que duermen menos de ocho horas diarias y, al mismo tiempo, poseen horarios de comida irregulares, tienen más riesgo de padecer patologías como la obesidad”, señala Caballero.

A DORMIR UN MÍNIMO DE OCHO HORAS

El Instituto de Obesidad alerta del creciente incremento del número de personas obesas puesto en relación con la ausencia del número adecuado de horas de sueño: no dormir lo suficiente implica un mayor cansancio, que deriva en una menor movilidad, factor al que se añade que las hormonas de control de la ingesta aumentan cuando no se alcanzan las horas de sueño necesarias.

Un estudio publicado en el International Journal of Obesity ha corroborado cómo aquellos niños que duermen menos de siete horas diarias muestran un aumento de peso superior al de aquellos que duermen un mínimo de ocho horas por jornada.

Omar R. Goncebat

EFE/Reportajes

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