El lado oscuro de ser modelo

Un casting para la marca de moda Balenciaga en París mostró algunas de las humillaciones a las que son sometidas las jóvenes en esta profesión.

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POR:
Cecilia Rodríguez
marzo 28 de 2017 - 06:56 p.m.
2017-03-28

Es una creencia generalizada, especialmente entre las jovencitas y jovencitos que aspiran a esa profesión, que la vida de las modelos que desfilan en las pasarelas de moda o aparecen en campañas publicitarias y revistas internacionales consiste en volar en aviones privados, posar para grandes fotógrafos, pasar fines de semana en París, Milán u otros centros de la moda, usar la mejor ropa, convertirse en musas de diseñadores icónicos y hacer mucho dinero.

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En realidad, el mundo de la moda tiene un lado oscuro tras las luces, el maquillaje y el glamour, en el que las modelos reciben salarios miserables o pasan meses sin recibir pago, trabajan en horarios agotadores, son objeto de acoso sexual y otras condiciones de trabajo horribles, tienen honorarios y gastos exorbitantes que consumen las ganancias y no tienen a nadie a quien pedir ayuda.

Muchas investigaciones recientes y las confesiones de modelos conocidas alegan que los abusos laborales son comunes en la industria del modelaje dejando a muchas sintiéndose más como sirvientes explotadas que los glamurosos íconos de la moda en los que las jóvenes del mundo sueñan con convertirse.

A ese panorama se debe agregar el hecho de que muchas de las grandes casas de modas y agencias de modelos prefieren trabajar con vulnerables jovencitas adolescentes, en gran proporción menores de edad, sin protección ni experiencia. Igualmente, la industria de moda ha sido a menudo acusada de promover trastornos alimenticios como anorexia y bulimia, abuso de drogas y alcohol entre modelos y aspirantes a serlo.

Bajo la llamativa ropa exterior, el mundo de la moda esconde mucha ropa sucia.
La controversia acerca del tratamiento ‘sádico’ que reciben las modelos de alta costura se vio reavivada recientemente debido a una sesión de casting para la marca de moda Balenciaga, durante la Semana de la Moda de París, en la cual los grandes diseñadores para casas de moda como Chanel, Dior, Louis Vuitton, Yves Saint Laurent, Issey Miyake entre otros, presentan sus colecciones de otoño.

En un comunicado el portavoz de Balenciaga, que es propiedad del conglomerado de lujo francés Kering, anunció que había despedido a los directores del casting de modelos para su desfile por haber dejado a 150 de ellas atiborradas en una escalera oscura esperando durante horas, sin comida ni bebidas.

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El incidente fue reportado originalmente por James Scully, un director estadounidense de casting de pasarela quien en Instagram decidió calificar el tratamiento al que son sometidas las modelos durante el proceso de selección como ‘sádico y cruel’ agregando que lo que pasó en París fue peligroso y dejó traumatizadas a muchas de las jóvenes.

Ante la inminencia de un escándalo en medio de uno de los eventos de moda más importantes del mundo, Balenciaga se apresuró no solo a despedir a los selectores sino a pedir disculpas a las agencias representando a las diferentes modelos.

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El agente Scully por su parte es conocido por haber acusado públicamente a varias casas de alta costura de usar modelos menores de edad en sus desfiles y por discriminar contra modelos negras. Esas denuncias han dado lugar a una avalancha de negaciones y contraataques que una vez más han levantado la tapa de la fea realidad escondida tras la apariencia de las modelos que a menudo son maltratadas, obligadas a perder peso, acosadas sexualmente y en general literalmente tratadas como objetos.

Su acusación sobre el maltrato en París, que él ha llamado la punta del iceberg de una industria llena de abusos, llegó después de haber amenazado que si seguía viendo pruebas de intimidación, crueldad y discriminación tan comunes en el mundo de la moda y del modelaje, iba a nombrar a los culpables y a avergonzarlos públicamente en las redes sociales.

“La industria de la moda está bajo creciente escrutinio tanto desde adentro como desde el lado de los consumidores que exigen más diversidad, control para que no sean forzadas a bajar de peso hasta extremos peligrosos y una responsabilidad hacia las modelos que a menudo son jóvenes y vulnerables”, reporto el diario Telegraph.

Un reciente estudio extenso realizado por investigadores de las universidades Northeastern, Harvard y la Alianza de Modelos documenta cómo las modelos son presionadas para bajar de peso. Alrededor del 81% de modelos profesionales participando en el estudio tenían peso por debajo del mínimo recomendado.

Cecilia Rodríguez
Especial para Portafolio
Luxemburgo