El robo en París de la obra de Fernando Botero

El crimen fue perpetrado a pedido de un abogado del alto tribunal de Bobigny, quien recibió la obra de un valor cercano al medio millón de Euros.

El colombiano Fernando Botero, es uno de los artistas más reconocidos en todo el mundo.

El colombiano Fernando Botero, es uno de los artistas más reconocidos en todo el mundo.

Archivo Portafolio

POR:
cecilia rodríguez
diciembre 12 de 2017 - 09:01 p.m.
2017-12-12

Aunque no fue tan ‘cinematográfico’, el robo de una escultura de bronce del artista colombiano Fernando Botero expuesta en una galería en París, en noviembre, dio lugar a una bien publicitada historia de investigación policiaca.

El crimen fue perpetrado a pedido de un abogado del alto tribunal de Bobigny, quien recibió la obra de un valor cercano al medio millón de Euros, desaparecida de la galería de arte Bartoux, en el distrito ocho de la capital parisina.

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La escultura Maternidad, representando una mujer con un bebé en brazos data del 2003, pesa unos 15 kilos, mide 57 centímetros de alto y es parte de seis bronces del artista, sobre el tema.

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El autor material del robo perpetrado en la capital francesa fue Bruno O., un hombre de 54 años identificado gracias a las grabaciones de las cámaras de la galería, resultó ser un carterista con prontuario que cuando fue aprehendido días más tarde, confesó inmediatamente e inculpó al abogado quien a su vez reconoció su participación.

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En el video, un hombre bien vestido y de barba entra a la galería, acaricia la figura de bronce, mira a su alrededor para asegurarse que nadie lo observa, la baja del pedestal donde estaba colocada, la pone bajo el brazo y sale discretamente sin que nadie se dé cuenta. Ni alarmas, ni guardias… Nada.

Escultura en mano, Bruno O. camina calmadamente a lo largo de una de las calles más vigiladas de París: la galería está a pocos metros del palacio presidencial del Elysee, de las embajadas de Gran Bretaña y Japón y justo al frente del Ministerio del Interior, a cargo de la seguridad y la policía.

El hurto de la obra de Botero es el más reciente en una serie de golpes audaces ocurridos en Francia durante este año, como las cinco obras maestras por valor de más de 150 millones de euros del Museo de Arte Moderno de París –muy cerca del Bartoux– que también fueron rescatadas y por el cual hay tres personas pagando ocho años de cárcel cada una.

“Crímenes artísticos” como se denominan las actividades ilegales relacionadas con obras de arte, suceden prácticamente todos los días y según la Interpol, es un delito excedido en valor solo por tráfico de drogas y de armas y lavado de dinero.

Decenas de miles de obras de arte desaparecen anualmente de galerías, museos, colecciones privadas, iglesias y catedrales del mundo.
La Interpol calcula que en las últimas décadas fueron robadas más de 60.000 obras y estima las perdidas entre 4.000 y 6.000 millones de dólares.

De acuerdo a los registros de The Art Loss Register (Registro de Arte Perdido) –una base mundial de datos de arte y antigüedades perdidos que puede ser consultada por compradores potenciales para saber si es una pieza robada– hay más de 500.000 obras en la lista, incluyendo más de 1.000 de Picasso, el artista más robado en el mundo.
Solamente en Gran Bretaña, una de las cunas del mercado del arte, las obras robadas totalizan más de 400 millones de Euros.

El atraco artístico más espectacular de la historia moderna ocurrió en el Museo Isabella Stewart Gardner en Boston en 1990, cuando dos hombres armados vestidos de policías dominaron al personal del museo y sacaron 12 obras incluyendo cinco Degas, tres Rembrandt, un Vermeer y un Manet, por un valor de más de US$300 millones. Hoy ese valor seria muchas veces mayor.

Antes de escapar la pareja quitó la cinta del video de vigilancia lo cual ha hecho imposible atraparlos hasta ahora. Durante la investigación hubo sugerencias de que, por tratarse de un grupo de piezas tan importantes, un coleccionista podría estar detrás del golpe.

El robo más notorio en Europa ocurrió en el Museo Marmottan de París en octubre de 1985. Un domingo en la mañana cuatro hombres forzaron la entrada, obligaron a los guardias a tenderse boca abajo, tomaron nueve obras maestras entre ellas Sol Naciente de Monet, considerada la obra que dio lugar al movimiento impresionista y escaparon en menos de cinco minutos.

Las pinturas fueron rescatadas cinco años más tarde pero no los ladrones. La conclusión es que se trataba de aficionados que no pudieron venderlas por tratarse de obras tan conocidas.

El Registro de Arte Perdido –que reporta la recuperación de más de 150 millones de Euros en pinturas y esculturas desde 1991– indica, sin embargo, que generalmente no se trata de grandes atracos, como los de Boston y París, los que constituyen la mayor parte de las pérdidas de arte. Más de la mitad ocurren en residencias privadas. Un cuarto en galerías y museos.

Igualmente, se ha probado que no son ladrones profesionales o grandes cerebros tras los crímenes, sino que la mayoría son cometidos por oportunistas comunes o rateros de menor calibre.

El robo más legendario de todos los tiempos ocurrió en París en 1911 cuando la Mona Lisa desapareció del Museo del Louvre, provocando conmoción mundial. La imagen de la Mona Lisa con su enigmática sonrisa fue publicada en los diarios del mundo, aumentando la popularidad del retrato renacentista y convirtiéndolo en el más famoso de todos los tiempos.

Hasta Picasso estaba en la lista de sospechosos por ser uno de los “modernistas enemigos del arte tradicional”. Había sido sustraída por un artesano italiano, Vincenzo Peruggia, contratado por el Louvre para fabricar vitrinas de protección para sus obras.
Después de esconderse en un armario durante la noche, Peruggia quitó la pintura del marco, la escondió debajo de su blusón de trabajo, pero cuando intento salir encontró la puerta con llave.

Estaba quitando el pomo de la puerta cuando un fontanero servicial que trabajaba en el museo vio sus esfuerzos y simplemente abrió la puerta con su llave y lo dejo ir. Mona Lisa fue recuperada dos años más tarde cuando Peruggia se la ofreció a un comerciante de arte en Florencia. Por el robo, pagó siete meses de cárcel.

Cecilia Rodríguez
Luxemburgo

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