Emergentes buscan su propia marca y mercado de lujo

Países como China y Catar buscan llamar la atención de la clientela más adinerada con productos de su propia cosecha.

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agosto 30 de 2012 - 11:27 p.m.
2012-08-30

Los inversionistas de los países emergentes aspiran que sus clientes de mayor poder adquisitivo den la espalda a Dior, Chanel o Vuitton hacia sus propias marcas de lujo, pero imponer esta tendencia requiere tiempo, según los expertos.

“Ya sea Catar o China, de lo que se trata es de crear una marca que les represente un estilo de Oriente Medio o chino, que puedan también exportar”, explica François Arpels, director ejecutivo del banco de negocios Bryan Garnier.

El fondo Qatar Luxury Group trabaja en el lanzamiento de una marca de lujo, cuyo nombre, revelado por el Huffington Post, será Qela. Desde hace varios años, el grupo ya se dedicaba a la creación de una cartera de grandes marcas que le condujo a la compra en 2011 de la marroquinería Le Tanneur.

En un primer momento, el objetivo es llegar a la clientela más rica de los Emiratos para, en un segundo impulso, lanzarse a la conquista del mundo entero.

Hasta ahora, lo que atrajo a los inversionistas de los países emergentes fue la compra de las marcas creadas en Europa. Recientemente, la casa Valentino pasó al mismo grupo catarí que posee una pequeña participación en el número uno mundial del lujo LVMH y en la casa de joyas Tiffany.

La china Fung Brands compró la firma Sonia Rykiel. Antes de esto, Escada cayó en manos de la familia india Mittal y Gianfranco Ferré y Louis Féraud en las de un grupo de Dubai. Desde hace tiempo, Lanvin es propiedad de un multimillonario taiwanés y ST Dupont, del chino Dickson Poon.

En China, un número cada vez mayor de firmas desea crear marcas de lujo autóctonas y convencer a los chinos más ricos de que le den la espalda al lujo occidental, en provecho de estas nuevas firmas. La casa Hermès, templo del lujo francés, comprendió esta idea y lanzó a finales de 2010 Shang Xia, una nueva marca que mostrará la pericia china.

UN MERCADO QUE SE ENTIENDE COMO UNA FORMA DE EXPRESIÓN CULTURA

“El lujo es ante todo una forma de expresión cultural. Por tanto, es lógico que algunos países deseen promocionar elementos singulares de su cultura”, analiza Serge Carreira, profesor en el Instituto de Estudios Políticos (IEP) de París.

“El lujo es por esencia gratificante”, prosigue, a diferencia del ‘made in China’ con una imagen a menudo desastrosa.

En el caso de la marca catarí, “podría también fabricarse en Europa donde hay un alto nivel de artesanía y Qatar conservar la parte de creación, diseño y estrategia”, prosigue Carreira.

Este fenómeno es lo que el gabinete de analistas Xerfi llama el ‘made with’ de los países emergentes para compensar un menor control en la cadena de valor.

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