Emociones se interpretarían con música

Los investigadores buscan que las manifestaciones físicas ante impulsos externos se puedan interpretar con sonidos.

POR:
agosto 23 de 2012 - 11:51 p.m.
2012-08-23

Un grupo de investigadores, en Australia, busca la posibilidad de realizar un mapa musical de las emociones.

Una graficación del sistema nervioso para oír e interpretar ese registro eléctrico, convertido en un coro vocal, pretendiendo ser los Mozart de la neurociencia, con la esperanza de aliviar, algún día, las patologías afectivas de los seres humanos.

Es tanto como aliviar, por ejemplo, el corazón humano afectado por una desilución o el desamor.

En un laboratorio de la facultad de Medicina, Vaughan Macefield, neurofisiólogo de la University of Western Sydney, se dedica a ajustar cables eléctricos en la pierna de su ‘conejillo de Indias’, Ben Schultz, un actor 27 años.

Al otro extremo del cable, un micrófono graba la actividad acústica del nervio que sale de un pequeño parlante en una esquina de la sala.

“Es el sonido que captamos del nervio”, dice Erin Gee, una cantante canadiense que trabaja en este experimento.

“Es la transcripción de lo que ocurre eléctricamente”.

Vaughan Macefield escruta las pantallas en las que se forman curiosos algoritmos cada que Ben Schultz produce una emoción cuando mira imágenes violentas o eróticas.

Su cerebro emite señales que el científico intercepta. Son impulsos a las que los artistas les “ponen música”.

Estas investigaciones entran en el campo de la ‘informática afectiva’, que trata de máquinas capaces de detectar, comprender y responder a las emociones humanas, subraya el profesor Macefield.

Transcribir las emociones de forma inteligible, proyectarlas o transformarlas en notas de música podría servir en el tratamiento de algunas patologías como el autismo.

Los instrumentos graban los sonidos generados por los nervios, la presión arterial, la respiración, el sudor y el corazón. Todas estas grabaciones se guardan en las pistas de un ordenador, como se hace en la mesa de mezclas de un estudio, y programas informáticos concebidos específicamente para este experimento convierten las diferentes voces en un coro vibrante de campanas y de relojes.

Al final de la sesión, dispondrán de un material suficientemente rico y complejo para componer una “sinfonía emocional” ejecutada electrónicamente enfocada a la salud.

Siga bajando para encontrar más contenido