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Empleados bien alimentados, garantizan la productividad

Salud y trabajo van unidos y se influyen mutuamente. Por eso hay que saber adaptar la alimentación diaria del equipo de trabajo a la actividad laboral que realizan, para mejorar su rendimiento y su bienestar.

Empleados bien alimentados, garantizan la productividad

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Empleados bien alimentados, garantizan la productividad

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febrero 23 de 2015 - 03:03 p.m.
2015-02-23

Los buenos resultados empresariales son el principal objetivo de cualquier compañía moderna. Para alcanzar ambiciosas metas no solo es suficiente contar con tecnología de punta, infraestructura de última generación y un número especial de empleados, entre profesionales y técnicos.

Algunos estudios demuestran que para que cualquier entidad pueda alcanzar altos estándares productivos es necesario que su capital humano se encuentre perfectamente alimentado o que siga un patrón nutricional óptimo.

“Los trabajadores que no armonizan su plan alimentario diario con su vida profesional no pueden ofrecer un rendimiento al ciento por ciento, ya que la actividad física o intelectual repercute en sus requerimientos energéticos y nutritivos. Independientemente de su cargo laboral, las dietas varían para cada persona, en función de la edad, género y hasta el entorno en el que se vive”, sostiene Alejandro Vargas, experto en recursos humanos.

La nutricionista Alicia Cleves dice que una alimentación monótona, repetitiva o en la que faltan alimentos indispensables para el cuerpo puede dar lugar a la aparición de determinados síntomas tanto físicos como síquicos, a través de cansancio excesivo, falta de reflejos, sueño, desinterés por las cosas e irritabilidad, efectos que pueden mejorar con una dieta adecuada.

“El no tener buenos hábitos alimentarios disminuyen la concentración porque el sistema gastrointestinal no funciona correctamente, ya sea por excesos de grasas o de azúcares, causando pesadez a nivel digestivo, sueño y cansancio. Esto hace disminuir la productividad“, agrega la nutricionista.

EMPRESAS EXITOSAS

En el mundo hay cientos de empresas exitosas que han entendido que para tener una destacada producción necesitan tener en excelentes condiciones físicas y mentales a su equipo de trabajo.

Por citar un ejemplo concreto, en el centro de operaciones de United Parcel Service (UPS) en Estados Unidos, firma especializada en envíos internacionales, se les prohíbe a sus empleados reemplazar el desayuno, almuerzo o comida por un sánduche; como tampoco acepta que coman con afanes y en sus sitios de trabajo.   

Para tal efecto, cuenta con un centro médico que se encarga de hacer chequeos permanentes a su gente, para determinar el balance nutricional que requieren. Allí se les enseña a comer bien y se les diseña una oferta de menús, para que puedan llevar una dieta equilibrada y saludable.

La decisión se tomó hace años cuando se encontró que las personas que no se alimentaban correctamente en la oficina, con la excusa de ‘ganar tiempo’, a la larga presentaban menores niveles de productividad, se enfermaban con frecuencia y perdían el sentido de pertenencia a la organización.

Así mismo sucede con una de las grandes empresas suizas de relojes, en donde se cuida permanentemente a sus ejecutivos y gerentes, quienes en medio de su agitado mundo de negocios, no le prestaban mayor atención a su plan de alimentación diaria.

Los niveles de concentración y de productividad eran bajos, pese a que todo el día trabajaban sin parar. Desde esta perspectiva, se contrató a un grupo de nutricionistas y de asesores, con la idea de que pudieran establecer horas fijas para tomar los alimentos,  en restaurantes en los que les ofrecieran el menú perfecto, según su dieta, tanto en Ginebra (sitio base de la compañía), como en el resto del país o fuera de él.

Con este cambio se logró optimizar el resultado laboral, además de ayudar a bajar el peso a sus funcionarios.  

LA BUENA DIETA

Un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre nutrición, enfocada a personas que manejan altos niveles de estrés o con agendas apretadas de trabajo demostró que este tipo de funcionarios son propensos a llevar dietas muy energéticas, ricas en grasas saturadas y carbohidratos refinados.

Esta manera de comer, combinada con un modo de vida sedentario factura graves consecuencias para la salud, especialmente la aparición de enfermedades cardiovasculares.

El doctor Ricardo Uauy, director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Chile y Medicina Tropical de Londres dice que no todas las grasas saturadas ni los carbohidratos son iguales. “Por eso es necesario incluir alimentos con grasa no saturada y con menos contenidos de sal; al igual que frutas, hortalizas, legumbres y alimentos de origen vegetal y marino”.

Según el estudio de la OMS, las grasas deberían representar entre el 15% y el 30% de la ingesta energética diaria total;  y las grasas saturadas constituir menos del 10% de ese total. También sugiere que los carbohidratos representen entre el 55% y el 75% de la ingesta diaria, mientras que los azúcares refinados simples, menos del 10%.

“Así mismo, las proteínas necesitan aportar entre el 10% y el 15% de las calorías, y la sal debe limitarse a menos de cinco gramos por día. Caso contrario, la ingesta de frutas y hortalizas requiere un importante incremento hasta alcanzar por lo menos los 400 gramos por día”, indica el informe.

La OMS destaca que las enfermedades crónicas no son sólo consecuencia de comer en exceso, sino también del desequilibrio de la dieta; y menciona que una elevada ingesta de sal es un factor que favorece la alta tensión arterial, mientras que las grasas saturadas contribuyen a elevar los niveles de colesterol.

Para Alicia Cleves, el error más comunes que cometen los gerentes y ejecutivos modernos, especialmente los que viven con agendas apretadas o con múltiples actividades es el de restarle importancia a sus horarios de comida. “Muchos de ellos salen sin desayunar de sus casas, dejan pasar las horas del almuerzo, comen demasiado rápido o, por estar en almuerzos de negocios, casi que ni disfrutan lo que llevan a sus bocas. A esto hay que agregar que muchos de ellos, por el apuro, se limitan a incluir comidas rápidas en sus dietas, como: pizzas, hamburguesas, sánduches y hasta perros calientes; al igual que, por sus compromisos, ingieren mucho alcohol”.  

DESGASTE LABORAL

Para mejorar el rendimiento y el bienestar de los trabajadores es importante hacerles un seguimiento nutricional de las dietas que consumen, ojalá que sean diseñadas de acuerdo con su situación particular: de alto valor calórico, si tienen mucho desgaste físico al día; o de moderado aporte de calorías, en caso de realizar una labor más intelectual o sedentaria.

Para no errar en la tarea de organizar el plan alimentario del equipo de trabajo, nutricionistas de la OMS aconsejan clasificar el capital humano por grupos, de acuerdo con los desgastes que genera el trabajo que realizan. De esta forma se podrán hacer dietas más propicias o efectivas.

Trabajos sedentarios: engloba a aquellos profesionales que permanecen sentadas prácticamente todo el día, que llevan a cabo su actividad profesional frente a un computador y que se desplazan siempre en carro particular. Para ellos, no debe incluirse un incremento extra de las calorías, debido al bajo gasto calórico que conllevan este tipo de actividades.

Trabajos de gran estrés físico o psíquico. Incluye personas en puestos de responsabilidad, empresarios y directivos de empresas, jefes de servicio o de grupo y gerentes. En estos casos, si el estrés es de tipo síquico, las necesidades calóricas no son tan elevadas y lo verdaderamente importante es que la dieta contenga cantidad suficiente de todos aquellos nutrientes que se relacionan con un buen funcionamiento del sistema nervioso.

  Trabajos con horarios especiales. Se adapta a esos funcionarios que trabajan en un ritmo de turnos o en franjas horarias especiales, y que deben acondicionar sus horas de comida en función de sus horarios laborales.  

Trabajos que exigen comer fuera de casa. Muchas personas, debido a su actividad laboral, deben consumir sus alimentos en comedores de empresa o en restaurantes. En estos casos, conviene  que un nutricionista les pueda establecer una dieta particular, para que cada quien pueda elegir el menú más apropiado y saludable, sin importar el establecimiento de comidas al que decidan visitar.

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