'El empresario de hoy debe ser un intelectual'

El 22 de noviembre, los ejecutivos de Alquería tendrán una visita particular del estratega de negocios Peter Senge.

'El empresario de hoy debe ser un intelectual'

Archivo Particular

'El empresario de hoy debe ser un intelectual'

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octubre 17 de 2013 - 03:04 a.m.
2013-10-17

De aquí a esa fecha los directivos profundizarán en las teorías del experto para sacar el mayor provecho a la reunión, explica el presidente de la compañía, Carlos Enrique Cavelier, quien es un convencido de que adquirir conocimientos es indispensable para el crecimiento de una organización y sus integrantes.

Cuando habla de su experiencia como empresario, Cavelier menciona el legado de su padre, cita a académicos y gurús de la administración, y siempre pone de relieve la importancia de un recurso humano satisfecho y feliz.

Cavelier compartió ayer su visión como ejecutivo en el conversatorio ‘Lecciones empresariales’, organizado por Portafolio en la sede de Uniandinos, en el norte de Bogotá.

A su juicio, el empresario de estos tiempos debe procurar ser un intelectual metido en el mundo de la administración.

Considera que hace unos años se estimaba que cada década se renovaban los conceptos y conocimientos, pero ahora eso se da a mayor velocidad, lo que obliga a los líderes a estar en constante actualización.

Y ese mismo criterio lo promueve entre sus subalternos.

Teniendo en cuenta que se declara ‘escéptico de las jerarquías’, Carlos Enrique Cavelier se inclina por dar las garantías para que el recurso humano se desarrolle y florezca a nivel personal y profesional.

“Para qué contratar solo las manos, si lo que se necesita es que la persona florezca”, advierte el presidente de Alquería, que tiene más de 4.500 colaboradores.

Y su interés es desde las bases. Se ha preocupado porque el personal sin bachillerato complete su nivel de secundaria y acceda a la educación tecnológica, como lo ha logrado con 700 personas en alianza con el Sena.

Asegura que su meta es que 5.000 productores de leche tengan capacitación de aquí al 2015 en un plan con la misma entidad.

Todo el trabajo de la empresa por sus colaboradores y por el conocimiento en bien de la operación, tiene detrás años complejos de dificultades económicas que, con asesoría de expertos y la confianza del sector financiero, la empresa pudo sortear.

De hecho, salió con éxito de la Ley 550 de reestructuración financiera a la que se acogió hacia el año 2000, tras una época en la que sus pasivos crecieron de forma importante por los altos intereses y el crecimiento de la planta de producción, pero en medio de una operación que fluía bien.

La reestructuración de la deuda, con la ayuda de los bancos y un apretón en costos y gastos, permitieron que saliera adelante cinco años más tar antes de lo previsto.

Todo eso ocurrió entonces, sin que los consumidores lo notaran, porque las ventas y el negocio crecían, recuerda Cavelier.

Ese esfuerzo incluso le representó en el 2009 el Premio Ave Fénix que otorga la Universidad del Rosario y la Superintendencia de Sociedades a las empresas que salen adelante después de duras crisis.

Considera que parte del aprendizaje de esta etapa es que, cuando las compañías están pasando por periodos difíciles hacen las cosas más extraordinarias.

Así, en 20 años, la compañía ha pasado de producir 90.000 litros diarios de leche a 840.000 litros. Y ha pasado de una participación de 7 por ciento del mercado de Bogotá al 27 por ciento.

Tras comprar varias plantas en el país, Alquería sigue en el camino de fortalecerse a nivel nacional en el negocio lácteo y Cavelier dice que todavía le falta para ir a otros países.

En su trasegar empresarial, el presidente de Alquería también concretó la alianza con la francesa Danone, la multinacional del yogur, en una sociedad independiente. Pero reconoce que no ha sido un proceso fácil, “algo de plata se ha perdido” y también se ha ganado conocimiento.

Cavelier dice que a los franceses les ha costado entender que al mercado colombiano no podría llegar con la mentalidad de ser el líder, pero sí un buen segundo.

En su intervención en la sede de Uniandinos, el presidente de Alquería no dejó de lado la coyuntura y se refirió al problema del campo colombiano.

Cree que más allá de limitar el debate al escenario de los precios, la capacitación al productor para que mejore en sus costos, es la otra cara de la moneda. Crítico de la institucionalidad oficial y gremial, también sostiene que los indicadores de la industria deben cambiar. Y propone que se maneje, por ejemplo, el indicador de litros por hectárea año, teniendo en cuenta que el factor escaso es la tierra.

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