Por fe, Julia canta gratis más de 3.500 canciones religiosas al año

A muchas personas les llama la atención el talento de quienes cantan en las iglesias. Julia, nacida en Choachí, lleva 20 años en este oficio.

Julia Tetesa Rodríguez, cantante de Iglesia.

Julia Tetesa Rodríguez, cantante de Iglesia.

Archivo particular.

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julio 04 de 2018 - 02:34 p.m.
2018-07-04

Lo hace en la iglesia católica de San Alfonso María Ligorio, de la avenida 28 con calle 39 de Bogotá, conocida como la iglesia del Señor de Los Milagros. El ingreso de esta licenciada en idiomas al oficio de cantarle a la fe católica fue propiciado por el diácono Orlando Rodríguez, quien a pesar de tener el mismo apellido de Julia, no es de su familia. Él se desempeñó alguna vez como cantante de la orquesta Los Ocho de Colombia, y un día decidió intervenir en la iglesia en agradecimiento por haber superado una terrible enfermedad.

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“Como yo pertenezco a un coro, Orlando me pidió que le ayudara a cantar en la misa de las 7:00 de la mañana en la parroquia donde él colabora. Yo le dije que a esa hora solo cantaban los pajaritos, pero acepté la invitación”.

¿Le pagan por cantar en la iglesia?

No señor, este es un oficio voluntario. A mí nadie me nombró en ese cargo, no tengo ninguna relación laboral y lo hago desde hace 20 años apoyada por mi fe en Dios. Creo que es posible evangelizar a través de la música.

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¿Si no le pagan, entonces usted de qué vive?

Yo trabajo en la empresa Mediática Comunicaciones. Todos los días voy a la misa de 7:00 de la mañana y de ahí salgo para mi trabajo. Pero antes, durante 25 años trabajé en el Ministerio de Comunicaciones.

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¿Cuántas canciones se sabe?

No tengo idea, lo único que le puedo decir es que dentro de las bondades que le da a uno Dios es la posibilidad de aprenderse las letras muy rápido. Yo tengo más de 60 años y todavía me aprendo las canciones nuevas muy rápido.

¿Quién escoge las canciones que van a interpretar en la Misa?

Antes de iniciar nos ponemos de acuerdo, pero eso depende del tema que traten las lecturas bíblicas del día. También es clave usar canciones que la gente se sepa, para que nos acompañen, participen y sientan la eucaristía.

¿El sacerdote que da la misa tiene alguna injerencia en la escogencia de las canciones?

Normalmente no. Pero cuando cantamos en La Coral nosotros le pasamos al padre la lista de las canciones que vamos a interpretar. En estos casos se usa una especie de libreto para estar sincronizados.

¿Cuántas canciones le toca cantar en una Misa normal?

Entre ocho y diez canciones. Eso varía de acuerdo con el tamaño de la fila de personas que estén esperando la comunión. Cuando hay una misa especial cantamos más canciones.

¿Quién compone la música religiosa?

Hay artistas dedicados a eso. Por ejemplo, Marcela Marín, la directora de La Coral, ha compuesto muchas canciones. A mí me gustaría algún día dedicarme a escribir letras de música religiosa para compensarle a Dios todo lo que me ha dado en la vida.

¿Usted toca algún instrumento?

Sí. Toco guitarra y estoy empezando a tocar piano, pero me falta mucho.

¿La han invitado a cantar en otras iglesias?

Sí, muchas veces. Incluso me han ofrecido que me pagan, pero la verdad es que yo solo quiero transmitirle el amor de Dios a la gente que nos escucha, y mi objetivo no es ganar dinero. Para sostenerme yo trabajo el resto del día.

¿Qué siente cuando está en su oficio?

Esto es algo muy bonito. Este oficio genera cohesión con los compañeros del coro, con quienes tocan los instrumentos, especialmente el piano, y con la gente que asiste a la iglesia y canta. Esto lo anima a uno mucho, además de otras bondades físicas como aprender a respirar y a manejar y cuidar la voz.

¿Canta en reuniones familiares?

Sí, frecuentemente. Es que pertenezco a una familia musical. Yo soy la que menos canto. Mi papá y mis hermanos son grandes músicos y cantan muy bien.

¿Alguna vez se le ha olvidado una canción mientras la está interpretando?

Claro. Muchas veces. Pero como todos los artistas, a uno le toca arreglárselas sobre la marcha. El principal problema es cuando estoy cantando sola.

¿Qué tanto han cambiado las canciones religiosas en los 20 años que lleva en este oficio?

Mucho. Eso es frecuente. La actualización es clave. Yo puedo decirle que las únicas canciones antiguas lo hacemos en latín. El resto de la música son canciones modernas.

¿Cuál es la temporada religiosa de mayor intensidad en el año?


Indudablemente, la Semana Santa. En esa época La Coral trabaja todos los días y durante muchas horas. Esta es una época de trabajo intenso. En estos casos toca hasta tres ceremonias al día.

Pero también es fuerte la actividad en la Navidad, especialmente en los coros de música de la época. Lo hacemos para niños y grupos de jóvenes. En La Coral participamos unas 22 personas de diferentes edades.

¿En su labor de cantante de la Iglesia le toca vestirse de una manera especial?


No. Yo voy a la iglesia con la misma ropa con la que voy al trabajo. Pero a mí me gusta estar bien arreglada para el jefe de arriba.

¿Los feligreses le piden canciones específicas?

Sí. Lo hacemos y lógicamente sin cobrar.

¿Cuándo hay cambio de sacerdote en la parroquia es fácil adaptarse al estilo de quien llega?

Eso depende. Por ejemplo, el padre Gabriel Londoño, que ahora está en Lourdes, llegó a ponerle más entusiasmo a la Eucaristía. Pero uno se adapta a lo que toque.

¿Algún padre les ha dicho que no canten alguna canción?

Si. Recuerdo que una vez que cantamos una canción que se llama “Para ser santo hay que estar un poco loco”. Esa canción dice que hay que estar un poco loco para creer en Cristo, para dar amor y para obedecer. Esa canción se la gozaba el Papa Juan Pablo II e incluso bailaba. Pero un día un padre nos dijo que esa canción no se la cantáramos en su misa.

¿Le tocó cantar en alguna de las misas que dio el Papa Francisco en su reciente visita a Colombia?

Sí. Con La Coral le compusimos una canción y se la cantamos.

¿Qué anécdota tiene de su oficio?

Una vez en Navidad fuimos a cantar a una comunidad de niños abandonados y a llevarles regalitos. A mí se me ocurrió preguntarle a un niño por el nombre de su papá. Y me contestó: “ese se llama fulano de tal”. Yo le pregunté dónde estaba él, y me dijo que estaba en la cárcel. Entonces le pregunté lo mismo a una niña, y ella me contestó: “mi papá y mi mamá me abandonaron. Mi papá se fue con otra bruja”. Entonces, yo me sentí mal por haberme puesto a preguntar.

¿Qué cosas curiosas pasan en la iglesia?

Una vez fuimos a cantar a una iglesia del barrio Quiroga y una muchacha hizo la fila para la comunión y cuando llegó donde el padre le tumbó las hostias al piso. El padre se sintió muy ofendido y le pegó una cachetada. La gente intervino y la sacaron de la Iglesia. Ese día yo no sabía dónde meterme.

¿En ceremonias fúnebres o que incluyen situaciones lamentables, algo la ha hecho llorar?

Sí. Por ejemplo cuando muere una madre hay escenas muy duras que lo hacen llorar a uno. Hay veces que nos piden canciones que hacen más dura esa situación.

¿Por ejemplo cuál?


Por ejemplo, nos piden que cantemos la canción “Me extrañarás”. Esa es una canción muy triste que le toca fibras muy profundas.

Edmer Tovar Martínez
Editor Portafolio impreso

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