La ética en los negocios, regla de oro que es rentable

“La única forma de hacer las cosas es la correcta”, es el mensaje central. El buen comportamiento que debe hacer parte del ADN de las empresas se debe extender a clientes y proveedores.

El ejercicio de la integridad y de la buena conducta es un mensaje que se debe reforzar internamente.

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El ejercicio de la integridad y de la buena conducta es un mensaje que se debe reforzar internamente.

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junio 13 de 2015 - 03:46 a.m.
2015-06-13

Los carteles de la contratación, los carteles de precios, la corrupción al interior de organismos como Fifa, la cultura del atajo. Todos, son fenómenos que escandalizan y afectan la imagen de empresas, instituciones y directivos involucrados en esos casos, aun en manos de las autoridades.

Sin embargo, en general, ponen un manto de duda sobre la ética, un valor que debe regir a la hora de hacer negocios y tomar decisiones en las organizaciones, y en las empresas públicas y privadas.

Valeria Frigeri, consejera de Asuntos Jurídicos de 3M Colombia, experta en el tema, explica la importancia de entender que “la única forma de hacer las cosas es la correcta”.

Varias compañías en el mundo han adoptado este tipo de políticas, al tiempo que los países aumentan sus controles para evitar comportamientos inadecuados y en contra de la transparencia y la ley, dice Frigeri.

A su juicio, quien trabaja en una compañía - desde el presidente hasta el personal operativo - debe hacerse tres preguntas claves para tener claro si está haciendo las cosas correctamente.

La primera es: ¿si yo hago esto y es público, afecta la reputación de la compañía?

La reputación de las compañías es un activo más y aunque hay formas de recuperarla, perderla es tan grave como perder una planta o empleados.

La segunda pregunta es ¿Esta decisión es coherente con los valores de la compañía de integridad y de honestidad?

Y la tercera, que por ser la última no es menos importantes es “¿voy a poder dormir tranquilo esta noche luego de tomar esta decisión?”.

“Lo ideal es que todos estemos tranquilos con lo que estemos haciendo”, señala Valeria Frigeri.

Y añade “si yo puedo contestar afirmativamente a las tres preguntas debo estar tranquilo. Pero si en alguna hay duda, tengo que parar y acudir a las áreas correspondientes para que me ayuden a solucionarlo”.

La práctica de la ética trae réditos económicos. Para empezar se evitan pagos de multas que pueden imponer las autoridades por una actuación contraria a la ley.

Sin embargo, lo más caro puede estar por el lado de los costos reputacionales para la empresa y los ejecutivos que quedan marcados en un mercado que ‘pensará dos veces’ si hace negocios con ellos. Eso puede afectar el crecimiento y, por qué no, comprometer la sostenibilidad de la compañía señalada.

A eso habría que sumar la necesidad de incrementar presupuestos de publicidad y comunicaciones para ‘levantar la imagen’.

Lo ideal es que las instancias que pueden ayudar a aclarar el dilema ético sean las relacionadas con el tema, porque la transparencia y la honestidad no es un asunto del área legal, específicamente. Dependiendo de las situaciones puede tener relación con el área de finanzas, mercadeo o recursos humanos.

Es claro que las decisiones deben ser consultadas y tomadas a la luz de unas reglas de juego que pueden estar basadas en siete comportamientos.

Se trata de invitar a los colaboradores a ser correctos, honestos, justos, imparciales, leales, precisos y respetuosos. Todo enmarcado en la normatividad legal, incluso con exigencias superiores.

En toda la promoción de la ética, también quedan cobijadas las políticas de cero discriminación y de inclusión del recursos humano.

“No valdría la pena la promoción de los negocios transparentes cuando adentro se discriminan las mujeres, por ejemplo”, señala la experta.

La directiva insiste en que para promover la ética en los empleados es indispensable el acompañamiento, porque no se trata de imprimir un manual y entregárselos al empleado cuando se vincula a la organización.

En el trabajo, se trata de hacer inducciones, capacitaciones y brindar orientación con asesores legales de la empresa, cada vez que tengan una duda sobre cómo proceder en determinados asuntos, y más allá de esto, que cuenten con los mecanismos claros para realizar una queja o hacer un reclamo sobre una conducta específica.