Expectativas poco realistas desgastan a los millennials

Graduados ambiciosos están bajo inmensa presión para alcanzar el éxito profesional.

Los jóvenes valoran la educación y la tecnología como herramientas para lograr sus objetivos.

Se están presionando para ser felices y exitosos, a menudo desempeñando papeles menores que por definición son aburridos y poco gratificantes.

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mayo 31 de 2017 - 02:19 p.m.
2017-05-31

Al igual que una oficina de esquina, un vehículo de la compañía y una opción de acciones, el desgaste profesional era algo que los ejecutivos pasaban muchos años trabajando para obtener. Pero, como en muchas otras áreas, los millennials están alcanzando ese hito mucho antes que sus padres.

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Los graduados — que sueñan con alcanzar la autonomía, la plenitud y la oportunidad de progresar en su trabajo — se están presionando para ser felices y exitosos, a menudo desempeñando papeles menores que por definición son aburridos y poco gratificantes. Tales presiones están surgiendo hasta en la carrera para acumular pasantías, que se ha convertido en un trampolín para obtener ofertas formales de los empleos más prestigiosos de consultoría, de la banca y de contabilidad.

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La muerte de Moritz Erhardt en 2013, cuando estaba trabajando en una pasantía de verano en Bank of America en Londres, provocó un examen de conciencia en varias compañías. Erhardt tuvo una crisis epiléptica. Pero una investigación forense reveló que el ataque pudo haber sido causado por trabajar sin parar durante una larga jornada.

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BofA y otras empresas cambiaron sus reglas con respecto al horario de trabajo de noche y durante los fines de semana en un esfuerzo por forzar a los pasantes a balancear sus prioridades. Sin embargo, se requiere un cambio mucho más profundo. Desde luego, los empleadores deberían asegurar que sus entusiastas y potenciales “maestros del universo” no se sobrepasen en su esfuerzo por impresionar a sus jefes. Pero también tienen que dejar de promover las altas expectativas poco realistas de lo que esa labor puede implicar.

In 2012, Bogdan Costea y sus colegas de la Facultad de Gestión de la Universidad de Lancaster analizaron anuncios de reclutamiento de la guía anual de The Times de los 100 mejores empleadores de graduados. Los empleadores instaban a los estudiantes a “invertir en sí mismos” (Herbert Smith, bufete de abogados); “Hay que ir más allá para ser más” (Barclays); o “Nunca te quedes quieto” (PwC). En un informe posterior, el Profesor Costea enmarcó la tragedia de Erhardt en el contexto de esta “cultura de trabajo enfocada incesantemente en el yo, una cultura que se vuelve obligatoria desde las primeras etapas de las carreras, tanto que las pasantías mismas se convierten en una especie de campo de pruebas para medir el temple de los individuos".

Siguiendo una línea de investigación similar, Kira Schabram de la Universidad de Washington y Sally Maitlis de la Universidad de Oxford entrevistaron a empleados actuales y antiguos de refugios de animales para un nuevo estudio en la revista Academy of Management Journal. El desgaste profesional era un verdadero peligro para aquellos que consideraban a su trabajo como una intensa vocación. Por ejemplo, estos empleados lucharon por aceptar que observar y llevar a cabo la eutanasia animal eran parte de su trabajo. “Estaban realizando eutanasias de cachorros”, dijo un empleado, lamentándose de “la enorme cantidad de animales” involucrados.

Recuerdo que cuando yo era pasante les dije a mis padres que yo nunca me iba a convertir en ese colega que trabajaba hasta las altas horas de la noche. Pero la ambición juvenil, la presión social y las prácticas laborales aceptadas tienen una gran influencia en los nuevos reclutas, por más que ellos piensen que están trazando su propio camino. En cuestión de meses, yo ya estaba trabajando la misma cantidad de horas que mi colega, motivado por un impulso de salir adelante y por la pura emoción que sentía por mi nuevo trabajo.

Se podría decir que es bueno que las personas estén tan interesadas en su trabajo, y yo estoy de acuerdo, hasta cierto punto. Para cada anuncio que busca empleados “apasionados” y “comprometidos”, hay nuevos reclutas preguntándose por qué no sienten la autorealización y satisfacción que se les prometió.

Esto se asemeja a lo que sienten algunos nuevos directores ejecutivos cuando finalmente alcanzan la cima de sus carreras. Ram Charan, el consultor y trotamundos quien acaba de publicar su nuevo libro The High Potential Leader, me dijo que estas personas normalmente son “muy hábiles para escoger las actividades a las que se deben dedicar y saben decir que no”. Sin embargo algunos de estos altos ejecutivos también acaban sufriendo desgaste profesional y las compañías están comenzando a reconocer la importancia de apoyar a sus ejecutivos de alto potencial para evitar una crisis. Johnson & Johnson rodea a sus ejecutivos con un equipo, descrito por Bloomberg como “el equipo médico que rodea a un astronauta después de que aterriza”, que incluye un entrenador ejecutivo y un nutricionista.

Los empleadores deberían de cuidar de una manera similar a sus reclutas de alto potencial al principio de sus carreras. Los empleados jóvenes están conscientes del estrés y de cómo manejarlo con ejercicio, meditación y el sueño apropiado, según las encuestas, pero ellos también deben considerar que una devoción intensa al éxito profesional puede ser un atajo hacia la ruina.

Ese estudio del personal de los refugios de animales descubrió que los trabajadores que lograron evitar el desgaste profesional eran aquellos con aspiraciones modestas. Estos realistas no consideraban al trabajo como el centro de su identidad, ni lo convertían en una misión que cambiaría el mundo. Como resultado, mantuvieron el entusiasmo por su trabajo mucho después de aquellos cuya ilusión se había desgastado.