Expertos presentan alternativas de crédito a estudiantes

Actualmente, según cifras del Icetex, hay 1 billón 900 mil millones de pesos prestados y una morosidad del 15 al 16 por ciento.

Archivo Portafolio.co

Los estudiantes que piden préstamos al Icetex, pasan muchos años pagándolo.

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diciembre 06 de 2011 - 01:35 a.m.
2011-12-06

 

Hoy, cerca de 300.000 estudiantes tienen crédito educativo con Icetex y cada año, unos 140.000 colombianos demandan un préstamo con la entidad.

Sin embargo, el 40 por ciento de quienes lo solicitan para una carrera profesional no logran acceder a él.

Actualmente, según cifras de la entidad, hay 1 billón 900 mil millones de pesos prestados y una morosidad del 15 al 16 por ciento.

“De los que tienen crédito educativo, desertan entre el 14 y el 18 por ciento y el 70 por ciento de ellos no nos paga porque nunca logra graduarse.

De los que culminan, hay un 8 por ciento de morosos y se puede explicar su morosidad porque no logran conseguir trabajo rápido”, afirma la presidenta de Icetex, Martha Lucía Villegas.

“Llevo 10 años en ese karma. Aún no salgo de la deuda, que está refinanciada. Mejor dicho, ella ha sido mi acompañante permanente desde que me gradué en el 2001.

Como tuve que hacer un año más de universidad, y demoré otro tanto para encontrar un trabajo que me permitiera pagar las cuotas –que no eran económicas– y mantener mis otras obligaciones, la deuda fue creciendo... Mis cuotas eran de 600.000 y pedí que me las dejaran en 500.000, pues no es fácil pagarlas, dado que gano poco y tengo que pagar arriendo y alimentación. Para pagar esas cuotas y vivir habría que ganarse al menos 2’500.000 pesos”, dice la publicista Diana Medina.

Como ellos, otros beneficiarios del crédito educativo se quejan del costo del mismo y del tiempo que tardan en pagarlo.

Pero para Fabio Sánchez Torres, investigador y profesor titular de la Universidad de los Andes, los créditos del Icetex tienen para los estratos 1 y 2 una tasa de interés subsidiada que hoy los hace menos costosos que los créditos comerciales.

“El Gobierno colombiano se endeuda con el Banco Mundial y con esos recursos le presta a los estudiantes a pérdida. Luego sí existe un costo fiscal para el Gobierno”, indica el experto.

Según él, la ventaja de este crédito, particularmente el de largo plazo, es que disminuye en casi 20 puntos porcentuales el riesgo de deserción, aumenta el rendimiento académico de quienes lo toman y disminuye el tiempo de graduación.

“Aunque los créditos de Icetex no son costosos si se les compara con el sector financiero, sí pueden ser onerosos en el sentido de que varios de los que lo usan están en instituciones de baja calidad y, cuando se emplean, reciben bajos ingresos”, agrega Jorge Iván Bula, decano de la facultad de ciencias económicas de la Universidad Nacional.

Las tasas de interés que se pagan en los mercados de crédito educativo, explica Hugo Ñopo, economista líder de investigación en educación del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, deberían oscilar entre el 6 y el 10 por ciento, y no pasar de ese rango.

“Lo ideal es que tomen en cuenta la rentabilidad social que tiene esa inversión. El costo del crédito es bien elevado en América Latina, no sólo el educativo”, señala.

CONDONACIÓN PROGRESIVA Y AÑOS DE GRACIA AL COMENZAR

Según Fabio Sánchez, se debería pensar en estrategias de condonación por buen rendimiento académico o por trabajo en el sector público o por trabajo comunitario.

También, pensar en una política de condonación progresiva según el lugar ocupado en las pruebas Saber Pro, por ejemplo.

Y según Bula, lo ideal sería que el estudiante pudiera tener dos o tres años de gracia después de haber terminado, sin cobro de intereses ni capital, mientras encuentra estabilidad laboral.

“El punto es muy simple: no es cierto que sean caros ni que las tasas de interés sean altas. Habría que decir que la cuota no sea fija en función del plazo sino que sea un porcentaje predeterminado acorde con el ingreso del joven.

Los muchachos están asustados por lo que ocurrió en Chile, pero allí es falta de regulación”, dice Luis Guillermo Vélez, economista, docente de la Universidad Eafit de Medellín.

Para Ricardo Bonilla, coordinador del Observatorio de Coyuntura Socioeconómica de la Universidad Nacional, el crédito debe ser equivalente al crédito de subsidio que alguna vez se les daba a los industriales: dado a un tiempo relativamente largo, con tasas de interés bajas y algún periodo de tiempo muerto, es decir, sin acumular intereses, mientras la persona encuentra un trabajo.

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