Exprimiendo las nubes

Proyecto ruso para conseguir agua. Creadores aseguran haber desarrollado una fuente de energía renovable y limpia.

El sistema aprovechará las nubes situadas a dos kilómetros de altura.

EFE

El sistema aprovechará las nubes situadas a dos kilómetros de altura.

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octubre 18 de 2014 - 12:59 a.m.
2014-10-18

¿Es posible obtener agua pura y energía eléctrica directamente de las nubes, sin contaminar el medioambiente y de una forma rentable y ecológicamente sostenible?

El ingeniero ruso Andrew Kazantsev y su equipo están a punto de conseguirlo por medio de un innovador sistema: un aerostato del que cuelga un malla condensadora de grandes dimensiones, la cual absorbe el vapor, lo condensa y lo transforma en gotas de agua, que se precipitan a tierra a través de un conducto.

El tercer componente de esta tecnología denominada AirHES (abreviatura de ‘air hydroelectric station’, o central hidroeléctrica aérea) es un turbogenerador situado en el suelo, del que puede obtenerse agua fresca y limpia, o bien corriente eléctrica, ambas ‘verdes’ como las llama Kazantsev, aunque lo correcto quizá sería ‘blancas’, debido a su fuente original.

Para Kazantsev, “la tecnología ‘cloud power’ (poder de las nubes), consistente en recoger el vapor y canalizarlo a tierra en forma de agua o para transformarlo en energía, podría ser la solución para la hipotética crisis mundial del agua que algunos expertos vaticinan que podría producirse hacia el 2050, si se sigue consumiendo este preciado líquido al ritmo actual, y cuando la demanda de este recurso natural llegue a superar su disponibilidad”, según explica.

“Este sistema también podría ayudar a solucionar los retos ambientales y económicos, que enfrenta nuestro planeta debido al uso masivo y la dependencia para producir electricidad, de combustibles fósiles como el carbón, que podrían acabarse en dos siglos, y también surgidos de la inestabilidad climática, la contaminación del aire y el uso de la energía nuclear, que genera desechos radiactivos y riesgo de accidentes”, agrega Kazantsev.

“AirHES es un globo meteorológico, como los que existen en la actualidad y que pueden subir a miles de metros de altura en el cielo, pero nosotros los dejamos a la altura de las nubes, donde utilizamos una gran "colector", que cuelga del aerostato, y captura la humedad de las nubes que lo atraviesan. El agua recogida se envía a tierra por medio de unos conductos y la presión que acumula al descender sirve para generar energía eléctrica mediante un turbogenerador”, explican desde la compañía.

El componente principal de este sistema es el "colector de nubes": una malla que cuelga verticalmente en el aire y que atrapa la humedad en sus fibras.

El agua capturada corre hacia abajo debido al recubrimiento especial en la malla, y llega -mediante canales y embudos- a un reservorio situado en la parte inferior del colector para, desde allí, bajar al suelo terrestre, señalan los inventores del sistema.

Según Kazantsev y su equipo, el mecanismo de elevación de los colectores AirHES es el aerostato o ‘Blimp’, básicamente un gran globo aerostático convencional para vigilar las condiciones meteorológicas y las temperaturas entre los 18.000 y los 36.000 metros de altura en la estratosfera, aunque -como explica Kazantsev- “solo necesitamos elevarlo a unos 2.100 metros hasta a las nubes de nivel medio de la troposfera”.

EFE/Reportajes