Lo que no puede faltar de Brasil

Quienes viajen al Mundial de fútbol 2014 tendrán la posibilidad de disfrutar la enorme variedad de atractivos turísticos que ofrece el país más grande de Suramérica.

Lo que no puede faltar de Brasil

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Lo que no puede faltar de Brasil

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abril 30 de 2014 - 11:48 p.m.
2014-04-30

En la lista de sitios para visitar en Brasil no pueden faltar las playas en sitios como Buzios, Río de Janeiro y Fernando de Noronha; la gastronomía de Sao Paulo, el ambiente festivo de Salvador de Bahía y las cataratas de Iguazú. Aquí, algunos imperdibles: 

RÍO DE JANEIRO

Con tantos sitios para ver, el turista sentirá que el tiempo nunca es suficiente en Río de Janeiro. En la ‘ciudad maravillosa’ no faltan paisajes cinematográficos en playas como Ipanema y Copacabana; en el cerro del Corcovado, con su estatua de Cristo Redentor; o en el cerro de Pan de Azúcar.

Además del estadio Maracaná, otros símbolos de Río son el barrio Santa Teresa, al que se llega desde el centro en tranvía; y la laguna Rodrigo de Freitas, en la que se puede montar en botes de pedal y en cuya orilla es posible trotar y montar en bicicleta.   

OLINDA

A solo seis kilómetros de Recife, la capital del estado de Pernambuco, está Olinda, una ciudad colonial del siglo 16 cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las calles de piedra, las galerías de arte, las iglesias barrocas, los museos, los jardines… Hay tanto para ver allí, y siempre con una panorámica del mar.

A muchos visitantes les encanta entrar a los talleres de artistas locales para comprar cuadros llenos de colores vivos y también ir a escuelas de capoeira, un arte marcial brasileño que fue desarrollado por los esclavos africanos. Desde Olinda se alcanza a ver Recife.

SAO PAULO

Más que por cualquier otra cosa, Sao Paulo es atractiva debido a su gran variedad de restaurantes. En esta ciudad de cerca de 19 millones de personas se encuentra excelente comida brasileña con toques modernos; también se destacan los platos de Italia (hay 6.000 pizzerías) y de Japón a causa de los grandes flujos de inmigrantes de esos dos países.

Ir en Sao Paulo a un rodizio (bufé de carne) es una experiencia. Comer en uno de estos sitios vale entre 60 y 80 reales (entre 50.000 y 68.000 pesos, sin bebidas), pero los mejores, que incluyen ‘cascadas de camarones’, pueden costar 130 reales (110.000 pesos).

A la escena gastronómica, que incluye una visita al Mercado Municipal para probar el popular sánduche de mortadela y el pastel de bacalao, se agregan planes como visitar los bares de Vila Madalena, caminar de noche por la avenida Paulista y relajarse en el parque Ibirapuera, diseñado por Oscar Niemeyer.

CATARATAS DE IGUAZÚ

Foz do Iguacu, 637 kilómetros al occidente de Curitiba, es el punto de partida para visitar una maravilla natural como pocas: las cataratas de Iguazú, con alrededor de 275 caídas de agua entre 60 y 82 metros de altura, ubicadas en la selva, cerca de la frontera que comparten Argentina, Brasil y Paraguay.

Mientras del lado argentino los turistas casi pueden tocar las cortinas de agua, el brasileño ofrece una panorámica imponente de las cascadas, comparable con las que ofrecen las cataratas Victoria, en África; y las del Niágara, entre Estados Unidos y Canadá.

BUZIOS

En Buzios, la península que la actriz francesa Brigitte Bardot escogió para desconectarse del mundo en la década de los 60, las colinas, las casas incrustadas entre la vegetación y las calles de piedra hacen que el viaje de 170 kilómetros desde Río de Janeiro valga la pena.

Allí el Atlántico tiene un color azul intenso y hay cerca de 20 playas, algunas de las cuales solo pueden visitarse en lancha. Sobre el malecón principal (a la derecha del muelle, estando de espaldas al mar) se aprecia la huella de Bardot: una estatua de bronce, de tamaño natural, que permanece llena de turistas. 

SALVADOR DE BAHÍA

Salvador de Bahía, una ciudad donde viven 3 millones de personas, es el mejor ejemplo del mestizaje del pueblo brasileño: allí confluyeron negros que llegaron de África, portugueses e indios. El resultado de esta mezcla fue el temperamento alegre y festivo de sus habitantes.

Dos sitios imperdibles son el Farol da Barra, una fortaleza junto al mar, y Pelourinho, el barrio histórico, ubicado 70 metros más arriba de la llamada ‘ciudad baja’ y al que se puede ir en carro. También, a pie, si se toma el elevador Lacerda, que transporta a los peatones en 30 segundos.   

FERNANDO DE NORONHA

El archipiélago volcánico de Fernando de Noronha, formado por 21 islas, está a 360 kilómetros de la costa de Brasil y cuenta con sitios que impresionan, como el Morro de Pico, una roca de 323 metros de altura con forma de dedo pulgar. También tiene acantilados y playas magníficas desde las que turistas de todo el mundo salen a bucear y practicar snorkel.

Hasta el archipiélago, en el que existen límites en el número de turistas que lo visitan con el fin de preservarlo, se puede llegar en avión desde Recife y Natal. En Fernando de Noronha no se permite la construcción de hoteles grandes y las opciones de alojamiento se ofrecen en posadas pequeñas, algo que lo convierte en un destino donde se busca proteger el medio ambiente.

EL SUR DE BRASIL

La música gaucha y algunas costumbres, entre las que está tomar mate, que en el sur de Brasil llaman chimarrao, hacen de esta zona un destino más parecido a sus vecinos Uruguay y Argentina que a ciudades como Río de Janeiro o Sao Paulo.

En Porto Alegre, la capital del estado de Rio Grande do Sul, y en sus alrededores se percibe una gran influencia de inmigrantes europeos. Los alemanes dejaron como testimonio el estilo enxaimel de las casas de Gramado, una ciudad de 34.000 habitantes que no necesita semáforos para controlar el tráfico; mientras que el legado italiano se vive en las montañas, donde familias de colonos aún hablan el idioma de sus ancestros y preparan platos deliciosos con base en polenta.

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