Muchos festejos, una Navidad

Desde bañarse hasta esconder escobas, cada cultura la celebra de una manera diferente.

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noviembre 26 de 2013 - 02:45 a.m.
2013-11-26

Decorar el árbol de Navidad, cantar villancicos, representar el portal de Belén con figuritas de porcelana o sentarse con familiares y amigos alrededor de la mesa son las formas más habituales de celebrar las fiestas navideñas.

Sin embargo, en algunos lugares, durante estos días se llevan a cabo tradiciones muy particulares.

Uno de esos países es Alemania, donde darse un chapuzón en agua helada ya se ha convertido en costumbre. El 25 de diciembre, un grupo de intrépidos alemanes se sumerge en las gélidas aguas del lago Orankesee, en las inmediaciones de la capital del país. Se trata de los miembros del club Berlin Seals, célebres por protagonizar semejante hazaña año tras año.

Más al sur, las aguas del mar Mediterráneo no llegan a ser tan frías como las de los lagos alemanes, pero en pleno mes de diciembre sumergirse en ellas puede ser cualquier cosa menos agradable. No obstante, el día de Navidad, la ciudad de Barcelona (noreste de España) celebra la Copa Nadal de Natación. Esta prueba, que tiene más de cien años, consiste en nadar 200 metros en aguas del puerto de la ciudad.

En Cataluña, las tradiciones escatológicas tienen un papel muy destacado en las celebraciones navideñas. Sus portales de Belén, además de contar con la Virgen María, San José, el niño Jesús y los siempre presentes pastores, esconden una sorpresa.

Oculto tras un árbol, un puente o alguna construcción se halla el “caganer”, una figura que hace sus necesidades en tan emblemático escenario y del que se hace, año tras año, la figura de personajes relevantes. No se salvan de su peculiar muñeco personajes como la Reina de Inglaterra, todo tipo de políticos, cantantes como Shakira o los futbolistas de moda.

ARAÑAS Y TELARAÑAS

Otra costumbre no menos curiosa es la de colocar una telaraña en el árbol de Navidad. En Ucrania, los árboles típicos de estas fiestas, además de estar decorados con todos los elementos habituales, suelen tener una araña con su telaraña, por supuesto artificiales.

Según cuenta la leyenda, una viuda que no tenía suficientes recursos para decorar su árbol, se mantuvo despierta toda la noche hasta que halló una araña que lo embelleció tejiendo en él su tela. Así, para los ucranianos, la araña en el árbol navideño es símbolo de buen augurio.

También puede resultar llamativa la tradición de esconder las escobas en Nochebuena. En Noruega, la noche del 24 de diciembre se celebra con una cena familiar donde se abren los regalos. En ese momento, todas las escobas de la casa deben estar escondidas pues, según las antiguas creencias, esa noche salen las brujas y los trasgos, que podrían robar las escobas para montarse en ellas.

Y desde Noruega nos va hasta Serbia, donde los regalos en estas fechas se intercambian de una manera muy característica. De hecho, en este país los presentes navideños no se cuentan entre sus tradiciones.

No obstante, los tres domingos anteriores al día de Navidad se celebran las fiestas de Detinjci, Materice y Oci, es decir, el día de los niños, de la madre y del padre respectivamente, donde los regalos tienen un papel muy destacado. Se atan los unos a los otros de los pies y tienen que dar regalos para ser liberados.

CELEBRACIÓN PARTICULAR EN CATALUÑA

Siguiendo con las tradiciones escatológicas de Cataluña, también tienen el Caga Tió (el tronco que hace caca), que consiste precisamente en un tronco al que se le colocan dos patas delanteras y se le pinta una carita sonriente. El Caga Tió está ataviado con un gorro de color rojo típico de las tierras catalanas, y tapado con una manta para que no se resfríe.

Suele llegar a los hogares unas dos semanas antes de Navidad y, durante ese tiempo, los más pequeños de la casa lo alimentan con frutos secos, con piel de naranja o incluso con la comida que ha sobrado en sus propios platos. Todos estos alimentos desaparecen cuando los niños no están delante, porque “se los come” el Caga Tió. Es importante que el tronco coma bien porque, cuanto mejor alimentado esté, más generoso será.

La noche del 24 de diciembre la familia se coloca alrededor del Caga Tió y los niños lo golpean con un bastón mientras cantan una canción popular. Por debajo de la manta el tronco va “cagando” dulces y pequeños regalos.

Efe

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