Cuando las figuras olvidan que las están escuchando

Las metidas de pata en medios hacen necesario reflexionar sobre el cuidado que se debe tener en este nuevo mundo.

El presidente de Uruguay, José Mujica, comentó sus impresiones sobre el carácter del homóloga argentina, Cristina Fernández

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El presidente de Uruguay, José Mujica, comentó sus impresiones sobre el carácter del homóloga argentina, Cristina Fernández

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abril 12 de 2013 - 03:23 a.m.
2013-04-12

Hace pocos días, a un grupo de funcionarios y de hombres y mujeres públicos se les olvidó en qué mundo viven e infringieron la máxima elemental del desempeño social: “A papaya puesta, papaya partida”.

El presidente de Uruguay, José Mujica, comentó sus impresiones sobre el carácter del homóloga argentina, Cristina Fernández, y las cualidades visuales del fallecido esposo de esta, sin reparar en que las paredes tienen oídos.

Su imprudencia, a la que quiso reparar con el consabido recurso “que eso no fue lo que quise decir”, tenía a los dos países en una refriega diplomática.

Mujica tendrá que ir alistando el regalo y la cara que pondrá en el próximo encuentro con Fernández, porque con la primera pata metida siempre va la segunda: acaba de decir que Néstor Kirchner no solo era tuerto, sino “bastante baboso”.

“Hay que tener mucho cuidado con los micro, que se han convertido en unos elementos sumamente indiscretos”, aseguró el nobel Mario Vargas Llosa.

Pero si en el sur llueve, en el norte no escampa.

Los Obama, Michelle y Barack, pusieron su cuota en las metidas de pata. El Presidente de los Estados Unidos decidió piropear a Kamala Harris, diciendo que era “de lejos, la Fiscal más bonita del país”.

La galantería le salió cara: para algunos editorialistas, Obama dio un ejemplo desafortunado. Terminó ofreciéndole excusas a la atractiva funcionaria.

Igual le pasó a su esposa Michelle.

Quién sabe qué analogía le pasó por la cabeza cuando en una entrevista decidió calificarse como “una madre soltera”. Corrigió enseguida, remitiendo lo dicho a sus ocupaciones y a las de su esposo, pero el daño ya estaba hecho. Eso, para no hablar de Maduro y el pajarito de Chávez…

UN POQUITO POR ACÁ

En Colombia estamos pasando por una etapa de imprudencias muy expresidenciales… Pero hay contribuciones espontáneas a la avalancha de impertinencias.

Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, decidió hacer consigo mismo un símil oval y glandular, sin advertir que su expresión quedaba para la posteridad.

El procurador Alejandro Ordóñez, por su parte, sacó a relucir su socarronería llamando a los periodistas marihuaneros y periqueros.

Como Mujica, sacó una pata embutiendo la otra. Cuando ya estaba armado el zafarrancho, explicó lo inexplicable: que el “porro” al que se refería era el porro musical, obvio. No le faltó sino agregar que “entre pase y pase” es una táctica futbolística.

Pero si las palabras ponen zancadillas, ¿qué decir de las acciones? La web se llenó de chistes con la imagen del presidente Juan Manuel Santos, en la desastroza hora en que decidió acercar su órgano olfativo a dos pacas de marihuana en Bogotá y Medellín. Las redes sociales se trabaron con el alud de mensajes burlones, aunque no faltó quien explicara que era el comienzo de la estrategia para legalizar la droga.

¿Qué les está pasando a las figuras públicas?

A menos que hayan sido evangelizados con una adaptación de la teoría perversa que ordena “calumniad, calumniad, que algo queda”, calumniosamente atribuida a Voltaire, algo está fallando. Hay mejores formas de aprovechar un micrófono. Ni siquiera amparándose en la naturalidad del campestre presidente Mujica se puede evadir la obligación que tienen quienes viven expuestos al cumplimiento del principio de las P: “Aplica siempre la prudencia, la pertinencia y la paciencia o tendrás que pagar la penitencia”.

PARA TENER EN CUENTA

- Nunca piense que lo que usted habla o hace es obvio. No hay nada menos obvio que la obviedad.

- Procure aportar el contexto porque las frases siempre quedarán fuera de él.

- Piense antes de hablar.

Si tiene que elegir entre quedarse callado o salir embarrado...

- No saque una pata metiendo la otra.

- Y no dé papaya, ¿sí?

 Carlos G. Álvarez G.

 Especial para Portafolio

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