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Fortunas privadas quieren llevar al fútbol ruso a la élite

Los clubes de fútbol financiados por grupos públicos como el gigante del gas Gazprom, propietario del Zenit San Petersburgo, han perdido terreno en la liga de Rusia.

Samuel Eto'o / Jugador del Anzhi Makhachkala

Archivo Particular

Samuel Eto'o / Jugador del Anzhi Makhachkala

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abril 03 de 2013 - 01:33 p.m.
2013-04-03

Las malas actuaciones del Zenit muestran que las decenas de millones invertidos por Gazprom para llevar a cabo impresionantes fichajes no bastan para asegurar el éxito del vigente campeón, eliminado en las competiciones europeas de esta campaña.

Después de haber gastado 100 millones de euros para traer a jugadores como el atacante brasileño Hulk y el centrocampista belga Axel Witsel, el Zenit es tercero en la liga rusa, donde ha conquistado tres de los últimos cinco campeonatos.

El Lokomotiv Moscú (9º), financiado por la empresa pública de ferrocarriles, también está viviendo una temporada difícil, en una liga donde los dos primeros clubes están controlados por adinerados empresarios: CSKA Moscú y Anzhi Makhachkala.

En los años de la Unión Soviética, todos los clubes eran propiedad del Estado. El CSKA estaba entonces controlado por el Ejército Rojo, el Dinamo de Moscú estaba dirigido por el ministerio del Interior, mientras que el Spartak de Moscú fue fundado por sindicatos.

Tras la caída de la URSS en 1991, los capitales empezaron a entrar en los clubes profesionales rusos, que se dividen actualmente en dos grupos, el de los financiados por empresas de control estatal, y los que están en manos privadas.

Con nueve puntos de ventaja sobre el Anzhi, el CSKA parece muy cerca de conquistar su cuarto título. Fue fundado en 1923, ya en los años de la URSS, y está dirigido desde 2001 por Yevgeny Giner, un empresario nacido en Ucrania.

En su palmarés cuenta con tres títulos de Rusia, seis de la Copa nacional y uno de la Copa de la UEFA, éste último conseguido en 2005. El equipo fue durante un tiempo patrocinado por Sibneft, un grupo petrolero entonces controlado por el magnate Roman Abramovich, actualmente propietario del Chelsea de la Premier League inglesa.

El CSKA reemprendió en noviembre las obras de construcción de un nuevo estadio de 30.000 espectadores, interrumpidas en 2009.

Será el primer recinto deportivo privado de Moscú. "Si todo va bien, espero que lo podamos inaugurar de aquí a finales de 2014", declaró Giner en una reciente entrevista.

El Anzhi Makhachkala, club de la república caucásica del Daguestán fundado en 1991, es sin duda el ejemplo perfecto del éxito de las inversiones privadas en el fútbol ruso. Era una formación casi desconocida cuando fue comprada en 2011 por el empresario del petróleo y el metal Suleiman Kerimov y el Anzhi se hizo un nombre en el panorama internacional fichando al camerunés Samuel Eto'o y al brasileño Roberto Carlos, que pasó luego a ser director deportivo.

El apoyo financiero de Kerimov también permitió al club fichar recientemente, por 35 millones de euros, al centrocampista brasileño Willian, procedente del Shakhtar Donetsk, líder de la liga ucraniana.

El Spartak, el club más laureado del país, con nueve títulos de la Premier rusa, está en manos de Leonid Fedun, segundo máximo accionista del grupo petrolero privado Lukoil.

El equipo es actualmente cuarto, pero la pasada temporada finalizó segundo, sólo superado por el Zenit.

Fedun, cuya fortuna está estimada en 7.000 millones de dólares según la revista

Forbes, indicó que ya ha invertido 1.000 millones con el objetivo de devolver al Spartak la gloria perdida.

Su próximo plan es la entrada del Spartak en Bolsa, algo que piensa hacer cuando terminen las obras del nuevo estadio, que acogerá partidos del Mundial de fútbol de 2018. "Mi sueño es organizar la introducción en Bolsa del Spartak, quizás en 2017 o 2018", dijo en una entrevista. 

AGENCIAS

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