Frida Kahlo, mito del arte mexicano

El domingo se celebraron los 60 años de la muerte de la pintora mexicana por excelencia, Frida Kahlo, una mujer fuerte que rompió los moldes de su época y cuya obra tiene valores propios y eternos que van más allá de la actual comercialización de su figura.

La artista mexicana Frida Kahlo

Efe

La artista mexicana Frida Kahlo

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julio 14 de 2014 - 12:19 a.m.
2014-07-14

Cuando la hija del fotógrafo alemán Guillermo Kahlo y la mexicana Matilde Calderón murió el 13 de julio de 1954, seguro que no imaginaba que seis décadas después su rostro estaría en bolsos, carteles, cuadros y camisetas comprados y vendidos en todo el mundo.

El día en que su cuerpo, destrozado por decenas de operaciones a consecuencia de la polio, no pudo resistir más, probablemente no pensaba que se convertiría en uno de los íconos comerciales de México, símbolo del consumo capitalista, ella, que era abanderada del comunismo.

“Se habla de una ‘fridomanía’ que llega a fastidiar, a que no quiera uno saber de ella, lo hace a uno alejarse”, confesó la maestra Gilda Cárdenas, especialista en Historia del Arte y gran conocedora de la obra de la pintora nacida el 6 de julio de 1907.

Tras una carrera eclipsada parcialmente por la fama de su esposo, el muralista Diego Rivera, años después, la artista se convirtió en una de las grandes damas de la pintura mexicana, en la máxima exponente del surrealismo y también en un ícono de la mexicanidad, de la libertad sexual y del feminismo.

Y esto fue rentabilizado por distintas marcas comerciales que usan su imagen hasta la saciedad para reclamar ese México prehispánico lleno de color, olvidando que lo que ella representaba también era el sufrimiento.

Pero, en opinión de Cárdenas, esto es algo pasajero y temporal, mientras que su obra “tiene sus valores propios y eternos”, un pensamiento compartido por la directora del Museo Frida Kahlo Casa Azul, Hilda Trujillo.

“Una cosa es este fenómeno, la comercialización, que puede ser coyuntural, y otro es la trascendencia de la artista como artista. No es un producto pasajero o inventado, sino una artista reconocida”, apuntó Trujillo, quien cree que una parte de la familia “la ha comercializado en exceso y de mal gusto”.

MÉXICO/EFE