Los guardias rojos se arrepienten

Mao la creó para eliminar a los rivales políticos de su régimen, entre 1966 y 1976.

Los guardias rojos se arrepienten

Reuters

Los guardias rojos se arrepienten

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enero 14 de 2014 - 11:57 p.m.
2014-01-14

Tras la Revolución Cultural, uno de los periodos más sangrientos de la historia china reciente, se impuso una cortina de silencio que intentó tapar los crímenes cometidos pero que empieza a caer 40 años después con unos inesperados testimonios, los de los mismos guardias rojos que sembraron el caos.

Autores de ejecuciones de intelectuales, vejaciones callejeras a “contrarrevolucionarios” y otros actos que sumieron al país en diez años de anarquía (1966-76), los entonces jóvenes guardias rojos, hoy ancianos, empiezan a protagonizar actos públicos de contrición que rescatan poco a poco un periodo que China intentó acallar.

El más reciente de estos actos ha sido muy sonado porque su protagonista, Song Binbin, fue un icono de aquel periodo, ya que participó en el que para los historiadores fue el primero de los muchos asesinatos a profesores que se produjeron y, pocos días después, protagonizó con Mao el inicio oficial de la revolución.

El 5 de agosto de 1966, Bian Zhongyun, profesor de la Escuela Femenina Secundaria adscrita a la Universidad Pedagógica de Pekín, fue apaleado hasta la muerte por sus alumnas, después de que Song y otras compañeras publicaran un dazibao (cartel) en el que lo denostaban por burgués.

Song, entonces con 17 años y ahora con 64, acudió el pasado 12 de enero al mismo campus donde se produjo aquel asesinato, y públicamente, junto a otras excompañeras de clase, pidió perdón por aquel acto. “No pude proteger a los líderes de la escuela y eso me ha causado dolor y arrepentimiento toda la vida”, confesó entre lágrimas. “Espero que todos los que cometieron errores en la Revolución Cultural, que causaron daño a sus profesores o sus compañeros, se enfrenten a sí mismos, pidan perdón y logren la reconciliación”, añadió Song, cuyo testimonio también impresionó porque proviene de una de las familias más prominentes del régimen. Ella es hija de Song Renqiong, uno de los apodados “ocho inmortales” que dominaron la política china durante los años 1980, un grupo en el que también estaba Deng Xiaoping.

En octubre del pasado año, Chen Xiaolu, otro antiguo guardia rojo, visitó junto a antiguos compañeros de armas otra escuela secundaria para pedir perdón por sus crímenes.

Chen, de 67 años, también es hijo de un histórico símbolo del comunismo, el general Chen Yi, héroe de las guerras contra Japón y el Kuomintang que fue además ministro de Asuntos Exteriores entre 1958 y 1972.

OTROS ARREPENTIMIENTOS

También hubo en 2013 varios casos de peticiones públicas de perdón a través de anuncios y artículos en periódicos. Para los observadores, estos arrepentimientos públicos llegan en un momento en el que los protagonistas de crímenes que nunca fueron castigados, al llegar a la vejez, empiezan a sentir remordimiento. “Se están haciendo mayores, y es hora de confesar y arrepentirse”, resume Zhang Ming, profesor de la Universidad Popular de Pekín y comentarista político en los medios chinos.

PEKÍN

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