Higiene es la mejor arma contra ácaros

Son causa de alergias y otros problemas. Se encuentran en todos los ambientes.

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octubre 12 de 2012 - 11:23 p.m.
2012-10-12

Por insignificantes que parezcan, los ácaros hacen parte de una poderosa familia mundial, fuertemente asociada a tres enfermedades de origen alérgico: asma, rinitis y dermatitis atópica.

No se ven pero son una verdadera plaga que desencadena reacciones inmunes que generan signos y síntomas.

Por esta razón, se adelantan campañas tendientes a concientizar a la población sobre los cuidados para evitar su propagación.

Esto, porque el dermatophagoides pteronyssinus, el cheyletidae eeruditus, el lepydoglyphus destructor y el blomia tropicalis, por citar solo cuatro de las especies de ácaros descritos, prefieren para vivir y multiplicarse ambientes húmedos, de temperatura entre 10 y 40 grados centígrados y donde encuentran su alimento favorito, proteínas de comida y piel.

Precisamente, estas especies están reportadas en Bogotá, según el estudio de vigilancia ‘Prevalencia de ácaros intramurales en viviendas y jardines infantiles, y sitios de trabajo en el Distrito’, liderado por la Asociacion Colombiana de Alergia, Asma e Inmunología, la Secretaría de Salud, Fenalco-Bogotá y en reportes de estudios internacionales, como factor de riesgo para rinitis y/o asma.

Ambiente propicio

Las habitaciones, y especialmente la cama (colchón, cobijas, almohadas) son el espacio ideal de estos “microartrópodos de menos de un milímetro, pertenecientes principalmente a la familia Pyroglyphidae, que desarrolla cinco estadíos de vida, huevo, larva, dos ninfas, y adulto.

Y ha sido relacionada con reacciones alérgicas en pacientes”, explica Gustavo Cuadros Trillos, presidente de la Asociación Colombiana de Alergia, Asma e Inmunología.

“Los alérgenos de los ácaros son principalmente enzimas digestivas que se encuentran en las heces, sin embargo, se cree que se pueden encontrar otras fuentes de sustancias alérgicas en la saliva del ácaro”, explica Cuadros.

Hay millones de ácaros del polvo al acecho. “Se considera que cuando se supera la cantidad de dos microgramos de materia fecal (alérgeno del ácaro), las posibilidades de sensibilización y de desarrollar una alergia se incrementan de forma importante”, precisa Eduardo de Zubiría, director del Instituto de Alergia, Asma e Inmunología (IAAI).

Entonces, hay que mejorar la higiene, y estar atento. Por ejemplo, si un niño al llegar del colegio se recuesta y empieza a estornudar, a rascarse la nariz, esto podría indicar que “hay una reacción alérgica y debe consultar con el especialista”, dice Cuadros.

Si bien, muchos casos pueden confundirse con una gripa, para De Zubiría, “cuando esos síntomas se alargan por más de dos o tres veces por semana o se vuelven continuos hay que sospechar el desarrollo de una reacción alérgica, como una rinitis”.

Por lo demás, es clave la higiene en casa, aspirar cada semana el colchón y almohadas.

“No es cogerlo a garrote ni echarle agua o alcohol, eso es contraproducente.

Se requiere un aseo cada 8 días”, dice Cuadros, quien presenta una ponencia sobre el tema en el Congreso de Medicina Interna, en Cartagena.

Él sugiere pasar el secador de cabello en el colchón, pues los ácaros son sensibles al calor.

CAMPAÑAS Y PROGRAMAS PARA EDUCAR Y PREVENIR

- La Asociación Colombiana de Alergia, Asma e Inmunología, junto con la Secretaría Distrital de Salud, Fenalco y otras entidades adelantan una campaña de educación y prevención. Incluye la posibilidad de que en los hogares se haga un estudio ambiental para determinar si hay ácaros en el polvo.

“Es importante saber si en una vivienda los hay o no, porque esa es la etapa más primaria en un proceso de tratamiento, pues si la causa de la reacción no cambia, los resultados difícilmente se dan”, indica Gustavo Cuadros Trillos, de la Asociación.

- Otras investigaciones están encaminadas a producir tejidos inteligentes, a la par con las campañas educativas.

Colchones Spring por ejemplo presentó telas que tienen probióticos. “bacterias capaces de multiplicarse mucho más rápido que los ácaros y dominar toda la capacidad bacteriana del textil, por consiguiente, no queda suficiente espacio ni alimento para los organismos nocivos”, dijo René de Oliveira, del Grupo DesleeClama.

Marisol Ortega G.

Subeditora Especiales CEET