Huertas urbanas abastecen de alimentos a Cuba

Más de diez mil hectáreas de tierras y puntos de venta producen un millón de toneladas de vegetales y frutas.

Archivo Portafolio.co

Aumentar la producción de alimentos en Cuba es hoy una prioridad para las autoridades gubernamentales.

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septiembre 07 de 2011 - 12:57 a.m.
2011-09-07

 

Lechugas, acelgas, pepinos, remolachas, espinacas y hasta brócoli se integran cada vez más en la dieta de los cubanos, vegetales que se producen y comercializan a través de una red de huertos urbanos conocidos como “organopónicos”.

Más de diez mil hectáreas de tierras y puntos de venta producen un millón de toneladas de estos productos de la agricultura estatal urbana, que es, desde hace unos años, una alternativa a la insuficiente producción rural que no alcanza aún los rendimientos demandados.

Esa circunstancia obliga a Cuba a la importación anual de unos 1.500 millones de dólares en alimentos, en su mayoría con posibilidad de ser producidos en la isla.

La agricultura urbana dio sus primeros pasos en la isla a partir de 1987, pero realmente no fue hasta mediados de la década de los años 90 cuando comenzó a convertirse en una opción emergente, para producir alimentos de ciclo corto para los 11 millones de habitantes de la isla.

Parcelas, terrenos baldíos, pequeñas fincas y hasta patios familiares, en centros laborales o en instituciones sociales, han proliferado en pueblos y ciudades como aportadores de alimentos “frescos y sanos”.

Aunque el paladar de los isleños sigue siendo muy tradicional y apegado al consumo de la lechuga, el tomate, la col y los pimientos, en la actualidad otros vegetales de hojas verdes como la espinaca, la chicoria, el apio y la acelga se han abierto un espacio entre la oferta de unas 56 especies que cultivan los organopónicos.

“Quién iba a pensar hace unos años atrás que la gente se iba a acostumbrar tanto a la espinaca o a consumir jugos de distintos vegetales que sólo consumían en ensaladas”, dice Nelso Companioni, director de agricultura urbana del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (Inifat) de La Habana.

En entrevista con EFE, el directivo resaltó el impacto que ha tenido el programa de agricultura urbana en la isla, no sólo para garantizar alimentos, sino como movimiento promotor de una “cultura agroalimentaria” en la población.

En las más de diez mil hectáreas de tierras dedicadas a estos cultivos intensivos y agroecológicos se producen hoy más de un millón de toneladas que representan un promedio de 250 a 280 gramos diarios de hortalizas y vegetales para cada cubano.

Esa oferta sólo cubre el 80 por ciento de la demanda actual, cada vez más elevada, pero no llega a las referencias de consumo calculadas en 300 a 400 gramos.

Aumentar la producción de alimentos en Cuba es hoy una prioridad y un asunto que las máximas autoridades de la isla han declarado de “seguridad nacional”.

Dentro de ese contexto y como parte del plan de reformas que impulsa el Gobierno del general Raúl Castro con el propósito de “actualizar” el modelo económico de la isla, la agricultura urbana y suburbana asume nuevos papeles.

Según explicó Companioni, este movimiento ha generado más de mil pequeñas industrias de conservas y se ha convertido en una fuente “amplia y segura” de puestos de trabajo que ocupa a más de 380.000 personas en la isla.

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