La importancia del hombre en las tareas domésticas

Cuando los hombres dedican más tiempo diario a estar con sus hijos, se sienten más satisfechos con su trabajo y más comprometidos con la organización, lo cual eleva la productividad.

La importancia del hombre en las tareas domésticas

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La importancia del hombre en las tareas domésticas

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octubre 25 de 2015 - 07:46 p.m.
2015-10-25

Trabajo y hogar son los ámbitos más importantes para la mayoría de las personas adultas, con variaciones en el orden de importancia, de acuerdo con la cultura y la época de la vida. Sin embargo, armonizar estas dos esferas resulta difícil debido a múltiples razones: horarios extendidos, leyes laborales, concepciones pobres de lo que es el trabajo, la productividad, auto-comprensiones que pueden llegar a hacer imposible desarrollar una vida plena a nivel individual, familiar y laboral, entre otras.

Dentro de esta multiplicidad de elementos hay una perspectiva que ha recibido poca atención y que nos ayudará a ver la situación de un modo nuevo y puede dar luz sobre acciones que pueden ser más efectivas. Me refiero a la perspectiva masculina de la armonización trabajo-familia y del papel del varón en las tareas de cuidado doméstico.

De modo reductivo se ha entendido que la armonización de la vida laboral con la personal y familiar era un asunto femenino, puesto que el fenómeno “nuevo” es la inserción masiva de la mujer en el ámbito laboral. Si ella era la que asumía las labores de cuidado de la casa y, ahora, también tiene trabajo remunerado fuera, es ella la del problema de cómo combinar sus diversas funciones, con buenos resultados en todos los ámbitos.

Sin embargo, esta percepción, que puede aún ser la mayoritaria, está cambiando rápido. En América Latina, los estudios de uso del tiempo por países son relativamente recientes; es poca la variación que se puede observar. En general, demuestran que las mujeres dedican más horas que los varones a los trabajos domésticos no remunerados, pero que la diferencia varía dependiendo del nivel de educación, situación económica, edad (OIT-PNUD, 2011). En Colombia, los varones de entre 25 y 64 años destinan a las actividades no contenidas en el Sistema de Cuentas Nacionales 2 horas y 23 minutos diarios, mientras que las mujeres dedican 7 horas y 58 minutos diarios. Dentro de esas actividades, varones y mujeres emplean casi el mismo tiempo en el cuidado de menores y compras para el hogar (ENUT-Dane, 2013). En el estudio realizado por el Centro de Investigación: Cultura, Trabajo, Cuidado, de Inalde Business School, con varones entre los 29 y 46 años se identifica una percepción positiva de los cuidados domésticos en los que intervienen y que se vinculan a un sentido de pertenencia con respecto a un hogar. Pero a diferencia de la percepción femenina, ellos no perciben conflicto entre su papel de hombre trabajador y padre de familia puesto que asumen, en su mayoría, que el cuidado doméstico lo realizará un tercero o a través de acuerdos familiares. Aquí aparece una posibilidad de cambio, porque si bien es cierto que se detecta un deseo de que sea la mujer quien esté más tiempo en el hogar para asegurar el cuidado y la crianza, también ellos quieren compartir tiempo con sus hijos.

LA PEGUNTA ES ¿POR QUÉ NO LO HACEN?

En este punto encontramos los mismos problemas que impiden que las mujeres consigan armonizar trabajo y familia: la idea de que la atención y el tiempo que se dedican a la familia van en detrimento de la productividad de la organización. Esto no es cierto. En una investigación publicada al comienzo del año en el Academy of Management Perspectives, una de las publicaciones líderes del mundo del management, Jamie Ladge enumera las ventajas que se han encontrado para la organización cuando los varones que ahí trabajan dedican más tiempo a ser padres. En el estudio con 1.000 hombres s que están trabajando y son proveedores de su familia, encontraron que cuando ellos dedican más tiempo diario a estar con sus hijos, se sienten más satisfechos con su trabajo y más comprometidos con la organización. Está comprobado que satisfacción y compromiso elevan la productividad. De igual manera, estos padres eran trabajadores más enfocados en su tarea porque experimentaban menos conflicto trabajo - familia y mayor enriquecimiento del trabajo a la familia. Esto último significa que ellos perciben que el trabajo mejora la calidad de sus vidas en el hogar, porque les permite estar en condiciones de escuchar y entender los diferentes puntos de vista para convertirse en mejores miembros de la familia.

BENEFICIOS DE INVOLUCRARSE 

Además, otros estudios demuestran que cuando los varones pasan más tiempo en casa, los niños y las niñas muestran mejores niveles de salud y desarrollo; las niñas, en concreto, evidencian un mejor desarrollo de su vida sexual con menor índice de sexo no deseado. Por otro lado, cuando los padres se involucran con los hijos, tienden a contribuir con más de sus ingresos para el mantenimiento del hogar; la probabilidad de que los niños crezcan pobres, disminuye.

Se requiere que todos los actores, en las organizaciones, en los medios de comunicación, en lo legislativo tomen nota de lo que las investigaciones arrojan para iniciar un cambio que mejore sustancialmente la calidad de vida de todos y todas.

Sandra Idrovo Carlier
Pd.D., profesora de Inalde Business School