¿Inmersos en una jungla digital?

Wannacry ha sido una alarma, un llamado de atención al mundo tecnológico, para reflexionar sobre la gran dependencia de los sistemas de información.

Ciberataque

Una correcta gestión de los riesgos tecnológicos puede reducir el impacto de un incidente hasta en un 45 por ciento. 

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julio 19 de 2017 - 06:22 p.m.
2017-07-19

La transformación digital ha venido para cambiar nuestras vidas, y, producto de este fenómeno, en solo unos pocos años las tecnologías de la información están aumentando nuestras capacidades hasta niveles inimaginables. Pronto, los robots habitarán nuestro mundo y nos librarán de tareas peligrosas e insalubres.

La automatización de procesos y el empleo de inteligencia artificial les permitirán a las empresas incrementar su productividad, optimizando los costos, mientras que el internet de las cosas nos brindará muchísimos datos para mejorar la experiencia de los ciudadanos.

(Lea: El 59% de las empresas locales recortaría gastos en ciberseguridad

Sin embargo, todo este desarrollo tecnológico también tiene su lado oscuro. El año pasado las ganancias del cibercrimen alcanzaron los 280.000 millones de dólares, una cifra comparable al Producto Interno Bruto de un país como Irlanda. Además, nuestra vida privada se encuentra cada día más expuesta ante las miradas atentas de gobiernos y compañías.

El pasado mes de abril, un nuevo tipo de software malicioso, denominado Wannacry, nos despertó de un feliz sueño: el de un mundo digital sin riesgos. Las empresas han descubierto, de pronto, la cara oculta de la dependencia y, en consecuencia, van a tener que revisar sus organigramas para incluir una función experta en riesgos tecnológicos y ciberseguridad.

La seguridad absoluta no existe, porque su costo tendería al infinito. No obstante, como revela el último estudio del Ponemon Institute, una correcta gestión de los riesgos tecnológicos puede reducir el impacto de un incidente hasta en un 45 por ciento. El nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos insta a todas las organizaciones a analizar los riesgos relacionados con el tratamiento de la información, con el próposito de adoptar, desde el diseño, las medidas de seguridad oportunas. Es previsible que esta regulación sirva de referente también para muchos países en el mundo.

Las empresas han visto el lado oscuro de la dependencia tecnológica, y tendrán que incluir en sus organigramas expertos en este tipo de riesgos tecnológicos y ciberseguridad.

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Wannacry no ha sido solo un ataque masivo que nadie contemplaba. Se trata de un ransomware con las capacidades de un virus informático, apto para propagarse a todas las demás máquinas que encuentre a su alcance en la red. Este software ha sido una primera alarma, un llamado de atención a todo el mundo digital, para reflexionar sobre la gran dependencia de los sistemas de información que encontramos en una sociedad hiperconectada. El impacto de este ciberataque en el sistema sanitario nacional del Reino Unido es un ejemplo tangible, así como las numerosas compañías que han visto afectados sus procesos de negocio o sus operaciones.

(Lea: Ciberataque que puso en jaque a varias empresas del mundo obligará a reforzar sistemas de seguridad)

Bruce Schneier, reconocido como el gurú de la seguridad por The Economist, alerta sobre la ausencia de protección en los criterios de elección y compras de empresas y particulares.

Según él, nos guiamos por el trinomio Fast, Cheap & Easy, es decir por la rapidez de la llegada al mercado, su bajo precio y la sencillez de uso cuando compramos un producto tecnológico, mientras que nos olvidamos de la seguridad.

Nos espera un largo camino, tanto en regulación, formación de profesionales, concientización de usuarios, capacitación de equipos, como en inversión en recursos y medios, si no queremos que el próximo Wannacry nos halle desprevenidos.

(Lea: Nuevo ciberataque mundial es el más sofisticado de la historia)

La seguridad es una responsabilidad compartida entre todos: administración pública y sector privado, organizaciones, y ciudadanos. De aquí Una correcta gestión de los riesgos tecnológicos puede reducir el impacto de un incidente hasta en un 45 por ciento. Al año 2020 necesitaremos incorporar más de dos millones de expertos en ciberseguridad, si queremos ser capaces de hacer frente a estos desafíos.

Esta vez nos hemos topado con un tigre, pero en la jungla digital hay más ciberamenazas que pueden poner en riesgo nuestra sociedad.