Ahora el jefe quiere monitorear su frecuencia cardíaca

Las nuevas herramientas están ayudando a conectar el comportamiento humano y los datos psicológicos con el desempeño empresarial.

Ahora el jefe quiere monitorear su frecuencia cardíaca

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Ahora el jefe quiere monitorear su frecuencia cardíaca

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agosto 18 de 2015 - 12:28 a.m.
2015-08-18

El futuro del trabajo de alto rendimiento está cobrando forma a puerta cerrada y es mantenido en secreto a través de acuerdos confidenciales. En todo el Reino Unido, fondos de cobertura, bancos, call centers y consultoras están instalando sistemas de monitoreo para vincular dispositivos con el fin de usar bio-sensores con herramientas de analítica, que en un tiempo fueron territorio exclusivo de los deportes de elite.

“No hay en el mundo un solo equipo deportivo competitivo que no adopte la analítica de alta gama que monitorea a los atletas dentro y fuera del campo de juego, en la casa, mientras duermen, indagando cuando y qué comen. “El lugar de trabajo avanza hacia ese modelo”, dice Chris Brauer, director de Innovación en Goldsmiths, Universidad de Londres.

Las nuevas herramientas ayudan a conectar el comportamiento humano y los datos psicológicos con el desempeño empresarial. Significa un alejamiento de las estrategias típicas de la tecnología para usar, que tienden a concentrarse en la eficiencia operativa o en la seguridad.

“Muchos gerentes piensan que sus algoritmos ya no pueden avanzar más. El siguiente paso es la optimización humana”.
en forma privada

El poder de las nuevas herramientas está siendo evaluado en forma privada, en parte para evitar acusaciones de conducta intrusiva, porque quienes llevan a cabo los ensayos consideran que eso les da una ventaja competitiva.

“Sí, ya está ocurriendo, empezando por algunos de los grandes fondos de cobertura”, dice John Coates, un neurocientífico de Cambridge y exoperador de Goldman Sachs, quien está trabajando activamente con empresas para conectar las señales biológicas con el éxito en las operaciones.

Su investigación académica se centra en entender los motores fisiológicos de las preferencias de riesgo. “Antes se suponía que la mayoría de las cosas que se aprendían en la escuela de negocios eran pura actividad cognitiva y si algo no salía bien se necesitaba mejor información o capacitación psicológica”, dice.

Sin embargo, la ciencia está comenzando a demostrar que algunas hormonas -incluidos los esteroides producidos naturalmente y la testosterona- elevan la confianza y nos hacen asumir más riesgos. Por su parte, las hormonas del estrés, como el cortisol, producen el efecto opuesto.

La tecnología para usar -ya se trate de monitores de frecuencia cardíaca o sensores de reacción dérmica- puede dar mayor visibilidad a esta influencia subyacente, dice Coates.

“Es necesario descubrir si una persona debe estar realizando operaciones o irse a su casa. Si usted realiza operaciones, ¿debería duplicar su posición por el hecho de estar en esa zona?”.

El comportamiento fuera del trabajo también afecta el desempeño -lo cual incluye el ejercicio, el sueño, la alimentación, el consumo de alcohol y la ingesta de cafeína-.

Bloomberg