La triste historia de la última casa de Picasso

Fue subastada por 71.200 millones de pesos (20,2 millones de euros).

La última casa de Picasso

Fachada de la villa conocida con el nombre de Notre Dame de Vie en la localidad de Mougins, está en un terreno de tres hectáreas. La casa originalmente tenia 15 habitaciones.

EFE

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Portafolio
noviembre 02 de 2017 - 10:48 p.m.
2017-11-02

Solo una persona estaba presente en la sala del juzgado en el pequeño pueblo de Grasse, en el sur de Francia, en octubre, donde se estaba subastando la casa en la que el pintor español Pablo Picasso vivió sus últimos años y donde murió.

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Ya eso era algo difícil de creer dada la importancia de Picasso y el hecho de que esa casa fue testigo de su última y muy productiva etapa de creación artística. Aún más difícil de creer es que estaba siendo subastada por segunda vez en el breve espacio de tres meses. Pero lo más sorprendente es que el hombre que hizo la única oferta es el mismo que la había comprado en una ocasión anterior.

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La Villa conocida con el nombre de Notre Dame de Vie en la localidad de Mougins, se alza sobre una de las colinas que rodean Cannes y fue vendida por 20,2 millones de Euros (aproximadamente $71.200 millones) al único licitador presente, un hombre de negocios de Nueva Zelanda que trabaja en finca raíz y está asociado con un príncipe del riquísimo estado petrolero de Brunei.

Ese mismo empresario la había adquirido ya en junio por 20,2 millones de Euros, (lo mismo que pago la segunda vez) cuando fuera ofrecida por primera vez empezando con un precio de 18,3 millones.

En esa ocasión la transacción no llego a su fin y las razones son contradictorias. Según el abogado del banco, el comprador no había conseguido reunir los fondos suficientes y según el comprador los papeles de propiedad de la casa no estaban claros.

El vendedor de la casa es el banco holandés Achmea Bank que es el acreedor del propietario anterior, un ciudadano holandés que tuvo que declarar bancarrota hace un par de años.

El abogado del banco, Maxime Van Rolleghem, le dijo a AFP que el precio de venta fue una ganga decepcionante porque “la casa vale al menos 30 millones de Euros”.

La larga saga de la propiedad que tiene 15 dormitorios y tres hectáreas de terreno comenzó mucho antes de que el maestro español la comprara en 1961.

Durante décadas había pertenecido a la familia cervecera anglo-irlandesa Guinness y muchas celebridades e ilustres personalidades habían sido invitados frecuentes, entre ellos Winston Churchill a quien le gustaba pintar en los extensos terrenos de la villa.

Picasso la había comprado en el ocaso de su vida y vivió allí, con su última esposa y musa, Jacqueline Roque, durante 12 años hasta su muerte en 1973.

Durante ese tiempo el pintor, más encerrado en sí mismo y protegido por Jacqueline de las interrupciones del exterior, incluyendo la mayor parte de los miembros de su familia, trabajó incansablemente, convirtiendo la casa de Notre-Dame-de-Vie en un gigantesco taller artístico.

“El trabajo de este periodo es importante”, escribe Le Figaro. “Grandes series, esculturas en hojas de metal, papel doblado y modelos de madera que había estado produciendo desde 1958”.

“En pintura, Picasso hizo su revolución del 68. Durante sus últimos años pintó obras extremadamente violentas. Su obra ya no respeta ninguna regla: es incompleta, inaccesible, como a la carrera”, explica la experta de Picasso, Anne Baldassari. “Es el periodo de grandes desnudos, grandes retratos, mosqueteros, parejas, besos”.

Después de la muerte del maestro, Jacqueline vivió en la villa por 13 años hasta cuando cometió suicidio allí en 1986.

La hija de Jacqueline de un matrimonio anterior, Catherine Hutin-Blay, hereda la propiedad, que permanece abandonada durante más de dos décadas. En 2007 decide vendérsela por 12 millones de euros a un empresario holandés que se había enamorado de la casa y que inicio una remodelación extensa por valor de 10 millones de dólares.

Fue el quien la rebautizó ‘La Caverna del Minotauro’ en honor a la obsesión de Picasso con la bestia mítica.

La propiedad data del siglo XVIII y tiene amplias vistas sobre el macizo de Estérel y la Bahía de Cannes. Se compone de varias construcciones y durante la remodelación más reciente fue ampliada con una serie de adiciones sofisticadas como nuevas ventanas, piscina, ascensor, aire acondicionado, spa, garajes, casa para los cuidadores y varios otros anexos.

Pero dificultades financieras y conflictos matrimoniales obligaron al dueño holandés a detener los trabajos que quedaron sin terminar y luego a declarar bancarrota y perder la casa que pasó a manos del banco acreedor.

El único espacio original del periodo Picasso es el estudio en la casa principal que el legendario artista había ampliado quitando varias paredes y que aún conserva rastros de pintura, pero ninguna de sus obras.

“La casa, tan cerrada durante mucho tiempo, guarda sus secretos”, escribe Le Figaro. “Se dice que contiene, en la profundidad de sus paredes, un singular tesoro en oro o pinturas. El Minotauro ha estado muerto durante 44 años, pero la leyenda persiste”.


Cecilia Rodríguez
Luxemburgo

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